Desarrollo sostenible

Siliken y Solaria apuestan por entrar en el negocio fotovoltaico de Israel

Energía fotovoltaica (Imagen: Archivo)

Tras el hachazo del Ministerio de Industria a las primas renovables, Siliken y Solaria han salido en busca de otros mercados más receptivos con la energía fotovoltaica. Un viaje que les ha llevado hasta Israel, donde el gobierno de Benjamin Netanyahu ha puesto en marcha un programa para instalar un gigawatio (GW) de energía solar y 60 megavatios (MW) de energía eólica en los próximos diez años.

"Europa va a menos. Los proyectos son difíciles, hay mucha competencia y los precios están muy ajustados, por eso tenemos que buscar nuevos países. Israel es un mercado interesante y el ejecutivo se ha tomado en serio la inversión en renovables", explican fuentes de Siliken. A parte del interés de Netanyahu por la energía verde, lo que de verdad ha movido a las empresas a entrar en Israel es la publicación de las primas. Para promover la inversión el Gobierno va a pagar 0,21 euros (1,06 shekels) el kw/h, frente a los 0,13 euros que se pagan en España después de que el Gobierno decretara el apagón fotovoltaico. Además de la tarifa, el ejecutivo de Israel ha creado herramientas de inversión para facilitar la financiación y así atraer empresas extranjeras e impulsar el crecimiento de la industria.

De España, además de las compañías (en su visita a Madrid, el presidente de Israel, Simón Peres, buscó crear lazos de colaboración empresarial), el país hebreo busca la experiencia en fotovoltaica. "Hemos aprendido del caso español y para evitar que el gasto se dispare hemos limitado las primas sólo para los 50 primeros megawatios que se instalen", aseguran fuentes del Ministerio de Industria israelí.

Siliken y Solaria, (esta última negocia la instalación de 30 megavatios en Israel y reconoce la dificultad de entrar en el país y la necesidad de trabajar con agentes locales), viajaron a Eilat a la cuarta conferencia internacional de energía renovable en la que el país hebreo presentó su plan de inversión renovable, con el que espera crear 3.000 puestos de trabajo y lograr que el 10 por ciento de la energía tenga origen renovable en 2020. Israel apela a la independencia energética con mucha vehemencia debido a las complicadas relaciones que mantiene con los países petrolíferos de su entorno y a sus limitadas reservas de gas natural (prevén que dure entre 60 y 100 años).

Ptenciación del uso de las renovables

Para potenciar la instalación de energías alternativas, Israel está invirtiendo tiempo y dinero en desarrollar nuevas tecnologías fotovoltaicas y termosolares que les permitan aprovechar toda la potencia solar de su territorio, ya que es uno de los países con mayor radiación del mundo.

La vía utilizada ha sido la transformación de los tradicionales kibutz (asentamientos hebreos situados en mitad del desierto que se dedican a la agricultura) en centros tecnológicos de desarrollo. Así, en medio del abrasador desierto de Aravá o Araba, se levantan varios asentamientos en los que conviven familias, científicos y estudiantes que buscan nuevas patentes.

Uno de los proyectos que se han desarrollado en el kibutz participado por Arava Power Company, compañía presidida por Jon Cohen, se llama solar-on-water. La idea que persigue es aprovechar las aguas dulces estancadas para instalar placas solares que también se alimenten del reflejo de sol en la superficie. Otro de sus grandes éxitos, que han exportado a toda Europa, son las placas bifaciales, que reducen un 30 por ciento el coste de la energía.

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