Cataluña

Codorníu recortará 100 empleos tras dejar de producir para marcas blancas

  • Supone un 11% de la plantilla con el objetivo de ser más rentables
Javier Pagès y Mar Raventós en una presentación de la compañía | Luis Moreno

Codorníu quiere apuntalar su plan estratégico con el que preveía posicionarse como líder en el segmento alto del mercado. Tras la moderada recuperación de la economía, donde la marca blanca fue un colchón en los mercados exteriores durante los años más duros de la crisis, el grupo Codorníu Raventós quiere dejar de producir estos productos y no vender más a terceros. En un giro de timón, la firma pasará a centrarse solamente en el segmento premium para así incrementar la rentabilidad de la compañía.

Pero estos planes tienen un coste, y en este caso, los afectados serán los trabajadores. El grupo comunicó ayer que recortará hasta un 11% de la plantilla, equivalente a 100 de los 900 empleados que tiene el grupo. Según fuentes de la empresa, se priorizarán prejubilaciones y otras salidas a través de programas de acompañamientos a todos los afectados. En términos de facturación , esta vía de negocio significaba un 5% de los ingresos y un 20% de la facturación.

Según explicó la compañía, la salida de la marca blanca y la venta a terceros se tenía que hacer de forma progresiva, pero sin mucha precisión, aluden que "la realidad del mercado es que la sobreoferta ejerce gran presión sobre los precios, así como un consumo estancado del vino a nivel mundial".

El consejero delegado del grupo, Javier Pagés, afirmó que con estas medidas"podremos conseguir la rentabilidad esperada y generar recursos para invertir en el crecimiento de nuestras marcas de mayor valor y potencial". El eje que se han propuesto conseguir es reforzar "la marca-valor" para poder "seguir siendo un grupo líder y sólido en el largo plazo".

Choque con los sindicatos

Sin embargo, el comité de empresa del grupo y la sectorial de industria de CCOO ya aseguraron ayer que "rechazan frontalmente la decisión de reestructuración". Según estas mismas fuentes sindicales, otras de las medidas que se preparan son la unificación de Nuviana y Raimat Lleida además de la reducción de la actividad en Riudabella, la finca de Poblet.

Los sindicatos apuntan que incluso habría consecuencias en el segmento del enoturismo, ya que se reduciría el número de visitas masivas y se centraría "en actividades de más valor añadido". Esto comportaría, también, una reducción de costes y una reorganización de funciones en general y del departamento comercial.

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