Cataluña

Volta Motorbikes, electro motos catalanas

  • Por: Jordi Sabater Domènech y José Mª Pina Sánchez-Mariscal

La profunda crisis industrial y la fijación de los inversores que sólo tenían ojos para las apps móviles y negocios digitales estuvieron a punto de frustrar esta iniciativa. Un inversor canadiense ha hecho posible las primeras motos eléctricas catalanas. Leer reportaje completo en la Revista elEconomista Catalunya

A muchas startups les puede pasar lo siguiente: la idea es original, su proyecto es fantástico, el plan de negocio tiene lógica y parece viable, a todo el mundo le interesa mucho, pero nadie suelta un euro. Este es el caso en que se encontró durante tres años Marc Barceló, un ingeniero de Figueres (Girona), fundador y alma máter de Volta Motorbikes junto a Diego Quiroga y Joan Sabata.

En 2010, Marc Barceló acumulaba ya una sólida experiencia en el fabricante de motocicletas Gas Gas y en el de coches Tramuntana. Había visto desde fuera el proceso de la creación de una empresa, la búsqueda de inversores, el diseño y desarrollo de un producto y el éxito del mismo. Y en ese momento tuvo la idea germen de su proyecto: el desarrollo de una motocicleta eléctrica urbana.

Lo que empezó como hobby, en poco tiempo tomó forma con la incorporación de Quiroga y Sabata. Diseñaron un prototipo con una línea de financiación de la Generalitat y el inicio de la creación de la red de distribución. Pero llegó el momento de "comprar hierro", como comenta Barceló y empezaron los problemas de financiación. A los business angels tradicionales, el prototipo de Volta no aportaba métricas de negocio -pues no se estaba fabricando aún- y las necesidades de financiación eran demasiado elevadas.

Para las empresas de capital riesgo -que acometen operaciones de mayor calado-, Volta estaba en una fase demasiado inicial para comprometer cantidades elevadas. La crisis industrial en Catalunya era muy profunda crisis y los inversores sólo tenían ojos para las apps móviles y negocios digitales.

Un inversor industrial canadiense

Durante tres años esta fue su historia. Buscaban capital y en paralelo seguían en pleno desarrollo del prototipo. Hasta que en agosto de 2014 todo dio un vuelco. Apareció un posible distribuidor interesado en la motocicleta. Después de unas pruebas técnicas, les hizo un pedido de 500 unidades.

Volta tomó nota pero respondió que, de momento, estaba buscando capital. El distribuidor se interesó y sugirió un viaje relámpago a Canadá. Dicho y hecho. A los dos días, volvían con el pacto de socios firmado y el socio industrial en el bolsillo. Una aportación económica suficiente, una distribución en algunos países ya preparada y un pedido muy importante.

En el reciente Salón Internacional del Automóvil de Barcelona de este año, se han presentado en primicia los modelos de Volta que se comercializarán en breve. Una motocicleta eléctrica catalana, ejemplo de un sector industrial tradicional que ha encontrado en las energías limpias una opción de crecimiento. Las señales ya son buenas, ya que allí donde han presentado sus motocicletas ya tienen distribuidor. Aquí en España todavía aún no. Eso sí, hay lista de espera de compradores.

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