Castilla y León

"Con la agricultura de conservación, el primer beneficiado es nuestro principal recurso, el suelo"

Eusebio Miguel Antolín

Eusebio Miguel Antolín lleva más de 14 años realizando Agricultura de Conservación, una técnica que define como la mejor para el suelo y la más viable económicamente

Eusebio Miguel Antolín (Torquemada. Palencia) es un gran defensor de la agricultura de conservación, una forma de entender la agricultura que practica desde hace más de 14 años. "Creo que es lo mejor, porque el suelo es el primer beneficiado, medioambientalmente es la mejor técnica y económicamente es lo más viable, en comparación con otras formas de entender la agricultura", explica Antolín.

Perteneciente a la cuarta generación de agricultores, "aunque en mi familia hay personas que tienen otras profesiones", descartó otras opciones laborales porque siempre "he vivido la agricultura profundamente como algo que es parte de mí, vocacional, aunque sea difícil de entender para los de fuera de este sector".

Eusebio cultiva en estos momentos en secano trigo, girasol, cebada y guisante. Mientras que,en regadío, sus esfuerzos los concentra en la patata, alfalfa, trigos blandos, trigos duros, trigos de fuerza y girasol. Para este agricultor palentino, una de las premisas fundamentales para aquellos que quieren iniciarse en la siembra directa es "elegir una buena rotación, cumpliéndola a rajatabla y decantarse por una buena máquina de siembra directa, en función de la explotación de cada uno". Después, a partir de ahí, "hacer las cosas lo mejor que uno sepa, intentando mejorar cada año y también probando nuevas opciones".

Como casi todos, comenzó con en el laboreo tradicional junto a su padre y sus tíos; "lo que aprendí de ellos fue mi punto de partida". De ahí, al mínimo laboreo, un paso casi natural, "porque ampliamos la superficie de la explotación y el laboreo tradicional nos llevaba un exceso de tiempo que nos sacaba de los ciclos de siembra". Una vez metidos con esta técnica, dieron un paso más que fue ir dejando los restos de cosecha. "Fue definitivo que al cabo de unos años, y después de analizar los suelos, vimos que el nivel de materia orgánica, que de arranque se situaba en torno al 0,4 por ciento, iba aumentando de manera llamativa". Llegados a ese punto, no tuvieron la menor duda, "la apuesta de futuro sería la siembra directa y la agricultura de conservación".

Ante años como éste donde se han juntado la sequía y las heladas, Eusebio cree que hay pocas soluciones mágicas: "Solo te queda tener la seguridad de que has puesto todo tu empeño por sacar de tus tierras lo mejor y haber ajustado los gastos lo más eficiente posible para obtener lo máximo posible. Y tener un seguro que te pueda cubrir los gastos de tu explotación".

A este agricultor palentino le preocupa la creciente eliminación de productos para tratar malas hierbas y enfermedades: "Ahí tenemos uno de nuestros grandes problemas". Para Antolín, los agricultores producen cada vez con menos herramientas, y eso es muy difícil. "Estamos luchando con las manos atadas, pero no dejaremos de trabajar. Soy optimista y creo que en el futuro haremos las cosas mejor".

Reconoce que los productos químicos están mal vistos en general por el mal uso que de ellos se está dando en ciertos lugares del planeta debido a fumigaciones aéreas "indiscriminadas" o el uso como desecantes en ciertos cultivos muy cercanos a la recolección que hacen que aparezcan restos de estos.

En España, en cambio, "el uso de la agricultura de conservación con dosis de productos bajos, con una legislación clara de buenas prácticas, tanto de aplicación como de protección, el riesgo es tan bajo, que no consideramos que sean unos productos peligrosos ni para el aplicador ni para el consumidor". Y lanza una reflexión: "Si fueran tan tóxicos cómo es que en los campos de agricultura de conservación tenemos los suelos con miles de lombrices, zabro, gusanos de alambre, conejos, corzos y ahora topillos".

Las tres patas de la agricultura

Eusebio Miguel Antolín piensa que parte del futuro pasa porque se potencien las concentraciones parcelarias, tanto en secano como en regadío, y la modernización y consolidación de los regadíos: "El resultado obtenido nos permitiría ahorrar costes y ser mucho más competitivos". También que es fundamental "introducir todos los nuevos avances que nos están poniendo a nuestra disposición. La tecnología avanza rápido, y seguramente dentro de unos años haremos cosas que hoy ni imaginamos".

Firme defensor de la digitalización del campo, una de sus últimas apuestas ha sido la cada vez mayor introducción de la agricultura de precisión. "Creo que es parte imprescindible para el desarrollo de la agricultura futura, siempre ligada y como parte del conjunto entre la rotación de cultivo, agricultura de conservación y agricultura de precisión, no concibo la agricultura del futuro que no se sostenga en estos tres pilares".

Para Antolín, a pesar de estos grandes avances en tecnología, variedades, abonos químicos y medios técnicos, que el progreso nos está dando, al final, "por encima de todo está el suelo que es, ha sido y será el recurso básico de la actividad agrícola. El efecto de nuestra técnica, nos ayudará a protegerlo o a empobrecerlo".

Y es que este joven agricultor palentino concibe esta profesión como un arte, "como la labor bien hecha de un pintor después de pintar uno de sus cuadros, que le lleva a ilusionarse después de ver su obra una y otra vez". Esa satisfacción "es la que sientes después de una siembra bien hecha, que se traduce en una mejor cosecha", concluye.

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