Banca y finanzas

El Novo Banco mantiene sus pérdidas hasta septiembre en 420 millones

Lisboa, 30 nov (EFE).- El Novo Banco, entidad creada tras la quiebra del Banco Espírito Santo (BES), perdió 419,6 millones de euros entre enero y septiembre, una cifra similar a la del mismo periodo de 2017.

En un comunicado remitido hoy a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) lusa, el banco explicó que los resultados se vieron afectados por la "reestructuración en curso de su balance", incluida en su plan estratégico.

Entre las operaciones que penalizaron los resultados figura la venta de una cartera de activos inmobiliarios (con un impacto de 159 millones), una oferta de adquisición y conversión de obligaciones (81,8 millones) y cuestiones fiscales.

Sin estos factores, el Novo Banco habría presentado unas pérdidas de 147,8 millones de euros.

El margen financiero -que mide la diferencia entre los intereses cobrados por los créditos y los pagados por los depósitos- aumentó un 5,2 %, hasta 300,7 millones, y el producto bancario -equivalente a los ingresos de la entidad- se situó en 527,3 millones, un 12,4 % menos.

Los costes operativos disminuyeron el 7,8 %, hasta los 363,5 millones, y el resultado antes de impuestos fue negativo en 292,5 millones, un 17,7 % mejor que hace un año.

El banco cerró septiembre con 29.529 millones en depósitos, el 13,7 % más que en el mismo mes de 2017, y el crédito en riesgo se redujo hasta el 27,7 % del crédito total concedido.

En términos de solvencia, el Novo Banco presenta un ratio Common Equity Tier I del 13,5 %, siete décimas por encima del que tenía en diciembre del año pasado.

En el último año, la plantilla del grupo se ha reducido en 510 trabajadores y ahora cuenta con 5.165 empleados, repartidos en 403 sucursales (se cerraron 72 oficinas en los últimos doce meses).

El Novo Banco nació en agosto de 2014 tras la quiebra del BES y fue recapitalizado entonces con 4.900 millones.

El año pasado, el 75 % de la entidad fue vendida al fondo estadounidense Lone Star y el Estado luso mantuvo el 25 % restante a través del Fondo de Resolución, un organismo público financiado con aportaciones de los bancos portugueses.

En mayo, el banco recibió una inyección de capital de 791,7 millones de euros del Fondo de Resolución, de los que 430 millones fueron prestados por el Estado portugués.

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