Banca y finanzas

¿Quién es el nuevo consejero delegado de Banco Santander?

  • Se convirtió en el 'delfín' del anterior consejero delegado, Alfredo Sáenz
  • Álvarez acumula dos décadas en la banca, tanto en Santander como BBVA
José Antonio Álvarez y Ana Botín. | Efe

A la sorpresa del inesperado relevo de Javier Marín se antepuso ayer el 'confort' para los mercados de ver promovido como 'numero dos' a uno de los ejecutivos que más conocen del grupo cántabro. José Antonio Álvarez (León, 1960) lleva una década explicando datos y estrategias del Santander a inversores, analistas y hasta a la prensa. Afable, didáctico y extraordinariamente analítico, cuenta con ese codiciado don de poder perimetrar y calibrar cualquier rincón y negocio de la entidad porque tiene todos los números en la cabeza. El consejero delegado saliente se va con una pensión de 6,5 millones de euros.

La discreción con que se ha manejado desde que Alfredo Sáenz tiró de él en 2002 cuando Emilio Botín puso las riendas del día a día Santander en sus manos, desdibujan su perfil. Pero Álvarez acumula dos décadas de trayectoria bancaria, con responsabilidades en una de las arterias principales para el buen bombeo de una entidad: los mercados de capitales y poner números a los frutos de la actividad.

Licenciado en Economía y Empresariales por la Universidad de Santiago y master MBA en Chicago, entró en 1995 en Argentaria. En la reconfiguración de la directiva cuando esa banca pública se fusiona en 1999 con BBV, este leonés asciende a la jefatura financiera que mantuvo hasta que en 2002 lo ficha el entonces Santander Central Hispano. Sáenz lo elige para sustituir en el área de tesorería a Antonio Aparicio, que se acoge al plan de prejubilaciones de 30 altos ejecutivos lanzado por el grupo Santander para acabar de aquilatar su esquema directivo, como broche de cierre de fusión con el BCH.

Apenas transcurrirán cuatro años, cuando en 2004 su cargo se refuerza con la doble función de director general de gestión financiera y de relaciones con inversores. La catapulta llega de la mano de la primera gran compra europea. El banco acaba de quedarse el británico Abbey National y encomienda al director general financiero Francisco Gómez Roldán la gestión, ofreciendo la ocasión al relevo.

Codo con codo con Sáenz

El empeño de Sáenz no se extingue en el reclutamiento. Trabaja codo a codo con Álvarez, convirtiéndolo en uno de sus colaboradores más estrechos, hasta que decide dejar todos sus cargos en el Santander, cuando el Supremo anula en 2013 parcialmente el indulto del Gobierno. Esta cercanía, complicidad y empatía lo convierten de facto en su 'delfín' natural, aunque Emilio Botín sorprendió, en uno de sus tradicionales golpes de efecto, con la elección de su asesor personal y secretario desde 1995, Javier Marín, para sustituir a Sáenz.

Álvarez, de 54 años, no se ha ocupado directamente de una red de comercial, pero se sabe de memoria lo que renta y no cada estrategia, y lo que el mercado celebra y penaliza. En su haber suma el seguimiento directo como miembro del consejo de tres de las mayores apuestas del grupo: el brazo financiero, Santander Consumer, la filial de Brasil y la de EEUU.

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