Andalucía

¿Cuánto vale mi "startup"?

Por Mario González Responsable de Gestión y Contabilidad en Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA)

Una cuestión a la que se enfrenta el emprendedor de manera inevitable a lo largo de la vida de su proyecto es cómo valorarlo: ¿cuánto vale mi startup? La respuesta es decisiva en momentos como la búsqueda de inversión, cuando le permitirá decidir qué porcentaje de su sociedad va a ceder a cambio de un importe determinado. Sin embargo, la única respuesta posible es que depende. Una serie de factores clave determinan el valor de la startup y es fundamental tenerlos en cuenta. En primer lugar, influye en la valoración de la empresa el equipo promotor, no sólo su formación y conocimiento del sector, sino también su actitud, multidisciplinariedad y experiencia emprendedora anterior, incluso aunque no tuviera éxito. Un buen equipo puede ser un plus en la valoración de una startup, especialmente para entidades de venture capital y programas públicos de financiación (ENISA, SOPREA, CDTI). En segundo lugar, es determinante el nivel de madurez del producto o servicio, lo que se mide con el TRL (Technology Readiness Level). Existen nueve niveles de TRL, en los que 1 es el estado más incipiente de la tecnología y 9 un sistema probado con éxito en el entorno real. Es decir, cuanto más próximo a 9, más cercano al mercado está el producto o tecnología. Esta escala es muy utilizada por financiadores públicos, como el programa Neotec del CDTI. Asimismo, el sector es otro elemento fundamental. Siempre existen tendencias emergentes y nuevas tecnologías disruptivas que atraen especialmente el interés de los inversores por su expectativa de generación de negocio. En la actualidad, están floreciendo numerosas startups dedicadas a la última milla, soluciones app para alquileres turísticos, impresión aditiva o 3D, TIC aplicada al sector financiero -fintech-, aplicaciones blockchain… Hay fondos de inversión especializados en determinados sectores, en los que inyectan grandes cantidades de dinero. El mero hecho de pertenecer a un sector de moda puede ser decisivo para la valoración de mi empresa. Por otra parte, es muy importante la fiabilidad de las métricas y proyecciones financieras aportadas. La consecución de las primeras métricas -número de usuarios, las primeras ventas, tasas de repetición de los clientes...- aporta un plus en la valoración. Dado que las startups suelen carecer de datos históricos que avalen las proyecciones, hay que realizar un concienzudo análisis de las hipótesis que definen los escenarios -ingresos y gastos, cobros y pagos…-. Otros aspectos que también influyen son el propio evaluador y los métodos de valoración utilizados. En definitiva, la respuesta a la pregunta inicial no tiene la precisión de una operación matemática. Lo que sí es cierto es que el valor que otorgo a mi negocio debe estar sólidamente justificado y, para ello, es imprescindible conocer a fondo los elementos clave y las técnicas de valoración y aplicar grandes dosis de sentido común.

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