Andalucía

Innovación en infraestructuras y movilidad

Por Carlos García Delgado, responsable técnico del sector Edificación y Obra Civil de Corporación Tecnológica de Andalucía (CTA)

El futuro de las inversiones en infraestructuras de transporte viene siendo desde hace ya tiempo objeto de numerosos debates, en los que se hace hincapié en el agotamiento del modelo convencional de inversión pública, las dudas sobre el tipo de colaboración publico privada y la necesidad improrrogable de alternativas y soluciones colectivas que detraigan el flujo o minimicen la sobrecarga en las redes de transporte rodado, especialmente en el entorno urbano y periurbano. Los proyectos Faro de la UE son una oportunidad estratégica que deben aprovechar Administraciones y empresas para cooperar en el desarrollo de las infraestructuras del futuro. Sin optar por ninguno de los posibles escenarios, queda asimismo pendiente de respuesta otra cuestión más práctica, pero a la postre igualmente importante, ¿cuál debe ser la secuencia óptima de diseño, planificación y despliegue de dichas soluciones? Tradicionalmente, se ha optado por un esquema que ha dejado para el último momento la validación operativa de la solución finalmente elegida -planificación, estudio informativo, anteproyecto, proyecto, construcción-, sin contar con ensayos previos a menor escala. Se puede argumentar, en el caso de la construcción de la propia infraestructura, que sí se construyen en muchas ocasiones tramos de ensayo o de prueba, modelos a escala o pequeños demostradores, pero lo realmente difícil es poder llegar a contar con un caso de uso completo que incluya no solo la comprobación de la viabilidad técnica y económica inicial, sino de la sostenibilidad a largo plazo, de la experiencia de uso y del propio modelo de gobernanza y gestión con implicación de todas las partes interesadas -Administración, promotores, inversores, proveedores, operadores, clientes y ciudadanía-. A nivel europeo existen precedentes importantes como la iniciativa Civitas o los proyectos piloto de la DG Regio de la CE que, aunque han supuesto un importante avance, no han conseguido del todo el efecto demostrador que se esperaba de ellos, sobre todo la replicabilidad de la experiencia y el empleo de las lecciones aprendidas sobre cómo abordarla y extrapolarla a diferentes niveles de decisión -local, autonómico, estatal, europeo-. Y en este desafío anda actualmente inmersa la CE, en conseguir una articulación amplia y efectiva entre las mejores soluciones disponibles y su despliegue a gran escala en la Red Transeuropea de Transportes y sus principales corredores, con importantes actuaciones previstas en nuestro país. El claro refuerzo de la colaboración entre programas y administraciones responsables de I+D+i (Horizonte 2020) y de inversiones (Connecting Europe Facility -CEF-) realizado por la CE a través de grandes iniciativas de demostración -proyectos Faro- y de acciones complementarias de extensión, capacitación, movilización y replicación, debe servir de ejemplo para su generalización en los Estados y regiones de la UE.

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