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Las mascarillas que el SES encontró en un almacén de Almendralejo (Badajoz) tenían una alerta sanitaria que prohibía su uso

  • El Servicio Extremeño de Salud entregó la documentación a la Guardia Civil para investigar el caso
  • Fuentes del anterior Gobierno afirman al Economista que estas mascarillas estaban en este almacén para su destrucción
Mascarillas precintadas
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El gerente del Servicio Extremeño de Salud (SES), Jesús Vilés, ha entregado documentación al servicio de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Mérida, relativa a la existencia de 40 palets que contienen mascarillas y material de protección individual (EPI) en un almacén de Almendralejo (Badajoz) de propiedad municipal.

El material encontrado, con fecha de 2020, proviene del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA), está precintado y cuenta con una etiqueta de "no utilizar". Estaba destinado originalmente al Área de Salud de Mérida.

Vilés ha explicado que, ante la duda sobre la procedencia del material, se ha tomado la decisión de informar a la Guardia Civil. Este material se descubrió durante la retirada de los elementos del almacén, ubicado en el Palacio del Vino, solicitada por el ayuntamiento de Almendralejo debido a la necesidad de espacio.

En este contexto, se ha señalado que, debido a la incertidumbre acerca de la procedencia del material, se ha optado por poner estos hechos en conocimiento de la Guardia Civil, en caso de que resulten relevantes para la investigación sobre la adquisición de mascarillas por parte de las distintas administraciones públicas con ciertas empresas implicadas en el caso Koldo.

Para concluir, Vilés ha mencionado que parte del material encontrado tenía etiquetas que indicaban "no utilizar", así como indicaciones de caducidad. Sin embargo, no se ha revisado detalladamente el contenido del material, considerando que la tarea de desprecintar debe ser llevada a cabo por la Guardia Civil si lo cree necesario, por lo cual se ha puesto en su conocimiento.

Por otro lado, fuentes del anterior gobierno afirman a elEconomista.es que este hallazgo no tiene nada que ver con la "supuesta trama" de las mascarillas en la pandemia, cuando las recibieron contaba con una alerta sanitaria que prohibía su uso, por lo que se almacenaron en el Palacio del Vino y la Aceituna de Almendralejo, junto con otros materiales e instrumentación médico-quirúrgica, para su destrucción, algo que el anterior Gobierno comunicó a fiscalía.

Según afirman este edificio se destinó como almacén provisional durante la pandemia para tener los recursos necesarios para dar una respuesta inmediata, no obstante si el material recibido contaba con algún tipo de alerta sanitaria se almacenaba con la etiqueta de "no utilizar" para su posterior destrucción.

Afirman a este diario, que si el actual Gobierno tenía dudas sobre la procedencia de estas mascarillas podían haber preguntado tanto al anterior Gobierno como a Fiscalía, por lo que entienden que esta denuncia a la Guardia Civil sólo tiene como objetivo crear ruido sobre los contratos con empresas en el caso Koldo.

Según informan, la sociedad extremeña puede estar muy tranquila sobre los contratos y materiales del SES, puesto que en ningún momento se ha firmado nada con alguna de las empresas vinculadas a este caso.

Por su parte, la consejera de Salud y Servicios Sociales, Sara García Espada, ha considerado en una entrevista en Canal Extremadura Radio que "alguien tiene que responder" sobre cómo llegaron los 40 palés con 800.000 mascarillas al almacén de Almendralejo en el que han sido encontradas, así como "quién ha abonado la factura" y "por qué se decidió que no era apto para su uso".

Según destaca no entiende "cómo nadie puede saber de dónde han salido estos 40 palés", ha señalado la titular de Sanidad, quien ha señalado que "eso no llega aquí de forma gratuita", por lo que es necesario conocer "quién ha abonado la factura" y "por qué se decidió que no era apto para su uso", ha planteado.

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