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La producción de cerveza corre peligro: podría caer un 18% de cara a 2050

  • La amargura de la cerveza disminuirá hasta un 30% a causa de una peor calidad en la producción del lúpulo
La cerveza corre peligro por el aumento de las temperaturas.

E l futuro de esta bebida milenaria, la tercera más consumida del mundo, después del agua y el té, corre peligro como consecuencia del aumento de las temperaturas y las sequías cada vez más frecuentes. Estos fenómenos afectan directamente a uno de los ingredientes básicos de la cerveza: el lúpulo. Este es clave para lograr la amargura característica de esta bebida y darle ese aroma especial, y que junto al agua, la malta y la levadura forman su conjunto.

Según un estudio de Nature Communications, en Europa, las regiones productoras de cerveza, como Alemania, República Checa, Polonia y Eslovenia, podrían experimentar una reducción de entre el 4% y el 18% de la producción del lúpulo aromático tradicional de aquí a 2050. En el caso de España, el problema es especialmente reseñable, porque nuestro país podría experimentar hasta un descenso del 35% en la producción de este ingrediente en tan solo unas décadas.

Este problema, no obstante, viene de tiempo atrás, ya que se calcula que ya ha habido una caída de casi el 20% en el cultivo de lúpulo desde 1971 hasta 2018 por el aumento progresivo de emisiones de gases de efecto invernadero. De esta forma, la cerveza se ha convertido en una víctima colateral más del cambio climático.

Más calor, menos cerveza

Esta pérdida en la producción se debe principalmente al aumento de las temperaturas, que a su vez ha dado como resultado áreas más cálidas y con sequías más frecuentes y duras.

Las emisiones de gases de efecto invernadero no han parado de aumentar en las últimas décadas. Si esto continua así, según un informe elaborado por expertos sobre el cambio climático tras la Cumbre del Clima de París, para 2050 la temperatura de la Tierra podría aumentar dos grados centígrados de media. Una situación que complica mucho las producciones agrícolas.

Las consecuencias a nivel económico ya son visibles a día de hoy. La reciente invasión de Ucrania por parte de Rusia ya provocó una subida en el precio de la cerveza, debido en parte a la crisis energética derivada de la guerra. Ahora, el cambio climático puede ser el gran alborotador de los precios para los próximos años. La falta de producción provoca escasez y, por tanto, un aumento en el precio del producto.

Pero no solo se trata de subidas de precio, sino que además el sabor será diferente al de ahora. Sabrá peor. Esto es porque la situación actual dificulta el cultivo de determinadas variantes de lúpulo y, por tanto, la producción de determinadas marcas y sabores se verá afectada.

Además, el propio cereal pierde calidad por este nuevo clima. En este sentido, Nature Communications recoge en su informe que para el año 2050 las cervezas tendrán una amargura entre un 20% y 30% inferior a la que tiene ahora, a causa de la menor concentración de ácido alfa en las plantas de lúpulo

Por tanto, el aumento de las temperaturas, la intensidad de las sequías y la escasez de agua son los causantes de una peor cosecha, menor producción y precios más altos. La cerveza puede ser un producto de lujo dentro de no tanto tiempo.

Cómo responder al problema

Para poner solución a este problema es necesario que los agricultores se adapten a los nuevos climas que aparecerán y han aparecido por el cambio climático. Por eso, ya se ha comenzado a trazar una hoja de ruta que proteja estos cultivos y, por tanto, esta bebida que nos lleva acompañando desde hace más de cuatro mil años.

Los productores de lúpulo, por el momento, han optado por trasladar sus cosechas a mayor altura, donde los valles tienen más agua, al mismo tiempo que han cambiado el espaciado de las hileras de cultivos y han apostado por mejores sistemas de riego. También han planteado aumentar la superficie dedicada al cultivo de lúpulo aromático en un 20% respecto a la superficie actual. Así, pueden compensar en potencia y rendimiento la disminución de este elemento. Por otra parte, algunas compañías cerveceras están optando por desarrollar variedades más resistentes a los efectos del cambio climático, pero tratando de mantener el mismo sabor.

La única forma de preservar la cerveza será apostando por invertir en innovación y luchar activamente contra el cambio climático.

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