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El largo parón veraniego en España provoca pérdidas en el aprendizaje

  • España es el segundo país con las vacaciones más largas de Occidente
  • Este parón veraniego puede suponer una importante pérdida de aprendizaje

Los estudiantes españoles tienen dos meses y medio de vacaciones en verano, es decir, diez semanas, las segundas más largas de Europa (solo por detrás de Grecia) y similares a las que disfrutan los escolares de los países del norte de África. Son los datos que se pueden extraer de un estudio realizado por la empresa Smartick.

Pero, ¿influyen las largas vacaciones de los alumnos españoles en su rendimiento académico? Todo parece apuntar que sí, según los expertos. Durante el largo parón veraniego, se producen grandes pérdidas de aprendizaje. La falta de estímulos educativos durante las vacaciones equivale a un mes de retroceso en el aprendizaje. De hecho, según la investigación existe una diferencia en el rendimiento escolar de aquellos niños que realizaron alguna actividad intelectual durante sus vacaciones y los que no.

Es cierto que en España al haber más días lectivos a lo largo del año se consigue  un buen ritmo de amaestramiento. Además, si se ha mantenido activa la mente durante las vacaciones, esta pérdida significativa de conocimiento al volver a clase puede verse atenuada. Para la universidad Johns Hopkins, más de la mitad del desfase curricular de los alumnos de primaria es debido a la práctica o no de conocimientos en verano y señala que el parón de la temporada estival ahonda en las desigualdades sociales.

Si se atiende a los días de descanso que tienen países del entorno, se aprecia que Italia y Francia disponen de una y dos semanas menos de vacaciones, respectivamente. Por su parte, Reino Unido y Alemania se diferencian notablemente, con vacaciones de seis semanas, aunque cuentan con más períodos de descanso a lo largo del curso. Fuera de Europa, se puede observar que algunos países americanos, como México, Estados Unidos o Perú, tienen vacaciones similares a las españolas, aunque nunca superiores.

En esto influyen muchos factores. Por ejemplo, el clima y la temperatura juegan un papel importante en este asunto. Aunque no e señala directamente una correlación entre la temperatura y la duración de las vacaciones escolares, lo cierto es que suele darse que en los países que registran temperaturas más altas las vacaciones suelen ser más largas. Por ello, en los países de Oriente Medio, como Irán o Afganistán, tienen las vacaciones más largas. Para los expertos, la atención en clase disminuye cuanto más calor hay, puesto que provoca en los estudiantes una sensación de agitación y les dificulta la concentración.

Niños de vacaciones.

En cuanto a la fecha de inicio y fin de las vacaciones, existen muchas variaciones entre los países europeos, incluso dentro de un mismo estado, como es el caso de España. La mayoría de estudiantes de la Unión Europea termina sus vacaciones a principios de septiembre, siendo Malta y Turquía los únicos que apuran a finales de este mes para comenzar el nuevo curso. Por otro lado, algunos territorios inician su andadura ya en agosto. Finlandia, por ejemplo, lo hace el 9 de agosto, mientras que Países Bajos, Suecia y Noruega hacen lo propio el 20 de ese mismo mes. En cuanto a la fecha de finalización de las clases, países como República Checa, Irlanda, Dinamarca o Suiza alargan las clases hasta casi julio, mientras que Francia, Holanda y Gran Bretaña llegan a entrar de lleno en el mes. 

Soluciones

Aunque los descansos son muy necesarios, es importante estimular el cerebro. Esto no implica necesariamente repasar fervientemente las asignaturas del curso, sino también pasar tiempo de actividades con la familia, los amigos o, incluso, solo, a través de ejercicios como la lectura. 

En muchos países de la Unión Europea los padres, ante la imposibilidad de cuadrar sus vacaciones con las de sus hijos, optan por inscribirles en clases extraescolares o en campamentos de verano. España no es una excepción y los campamentos llevan años experimentando un fuerte crecimiento, aunque especialmente entre los extranjeros que visitan nuestro país y aprovechan estos lugares para dejar a los más pequeños mientras hacen turismo. Sin embargo y por lo general, aquellos alumnos que provienen de familias con alto poder adquisitivo podrán inscribirse en talleres educativos, clases de refuerzo o incluso acceder a viajes de idiomas. Por el contrario, aquellos que no tengan los mismos recursos no podrán recibir estímulo alguno durante al menos dos meses.

Clases online.

Para la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (Concapa), las vacaciones de los niños son demasiado largas, puesto que los niños pierden el hábito de estudio y obliga a los padres a gastar en campamentos, lo que puede ser un auténtico esfuerzo para muchas familias. En esto concuerdan con la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de alumnos (Ceapa) que abogan por recortar las vacaciones de verano. Y es que en nuestro país, los campamentos pueden llegar a costar entre 300 y 750 euros por niño, dependiendo de si es una semana o una quincena.

En cualquier caso, existen otras propuestas para paliar los efectos de esta pérdida de conocimiento veraniego. Una de ellas propone recortar directamente las vacaciones de verano y repartir los períodos estivales a lo largo del año, ya que el calendario actual se ha mantenido de épocas anteriores cuando se necesitaba a los niños para trabajar el campo y recoger las cosechas.

El modelo educativo está cambiando. Los cambios tecnológicos y la mayor conciliación que se permite a los trabajadores puede desembocar en nuevas formas de asistir al colegio, pero también pueden fomentar una conexión educativa, incluso en verano. En la pandemia se comprobó que se podía dar clases e, incluso, examinarse a distancia, por lo que es posible que no dentro de mucho, durante las vacaciones, los alumnos puedan seguir aprendiendo de manera online, sin desaprender lo ya aprendido.

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