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Los libros que marcaron mi vida... por Ignacio Madridejos

Ignacio Madridejos, consejero delegado de Ferrovial.

Ignacio Madridejos se ha servido siempre de la literatura para entender mejor la cultura de los lugares donde ha vivido. Cuando se mudó a EEUU, 'La rebelión de Atlas', de Ayn Rand, fue la obra que le 'atrapó' por el planteamiento de necesidades sociales y económicas que abarca la autora.

En mi vida profesional he tenido la suerte de vivir en distintos países, habiendo sido la literatura una gran ayuda para entender mejor la cultura local. En el caso de Egipto, donde viví tres años, me sirvió mucho leer novelas como El Callejón de los Milagros, de Naguib Mahfuz. Hace algo más de cinco años me trasladé a vivir a Houston. Ya había vivido en Estados Unidos con anterioridad, durante mi época de estudiante. Al llegar, pedí recomendaciones de lectura a mis nuevos compañeros locales y una de las más sugeridas fue la novela Atlas Shrugged (La rebelión de Atlas, en español), de Ayn Rand. Yo, tengo que confesarlo, no conocía el libro, aunque si había oído hablar de su autora. Atendí la recomendación y me apresuré a leerlo. Sus páginas me atraparon por la originalidad del planteamiento y la profundidad de su pensamiento. Es uno de esos libros que te hacen pensar sobre algo que, al menos en mi caso, me obsesiona: el modelo de sociedad. No quiere decir que coincida con sus tesis, pero sí que me parecen evocadoras para reflexionar sobre el tipo de organización política y económica que mejor y más atiende las necesidades de los individuos.

Atlas Shrugged no es un libro muy conocido en España. Se publicó en 1957, un momento en la historia de España en el que los planteamientos liberales y anti estatistas del libro no encontraban mucho respaldo. Luego, con la llegada de la democracia, tampoco se le dio difusión, ya que Europa se estaba moviendo hacia el estado del bienestar, quedando desfasadas algunas de sus tesis. Tampoco es muy popular su autora. Ayn Rand, rusa de nacimiento, americana de adopción, es la creadora del llamado Objetivismo, una filosofía basada en el culto del individuo, de la libertad y de la razón. Ayn Rand desarrolló su filosofía objetivista a través de novelas y de ensayos. Cultivó, en su vida personal e intelectual, una relación muy estrecha con figuras como Alan Greenspan, Leonard Peikoff o Milton Friedman. Sus ideas, más extendidas en Estados Unido que en Europa, constituyen la base intelectual de los denominados libertarios, un pensamiento que aboga por otorgar capacidad al individuo y por gobiernos pequeños y con mínima intervención en la economía.

La novela parte de una situación extrema y, aparentemente, absurda, pues su nudo enfrenta al Gobierno americano con los empresarios. Los héroes de la novela son los emprendedores que, con su esfuerzo e innovación, desarrollan industrias y nuevos negocios, sin pedir favores a nadie. Sin embargo, el Estado a través de impuestos, regulación e intervención acaba con la iniciativa privada llevando a los ciudadanos a una situación de miseria. Ante esta situación, un grupo de empresarios deciden plantear una oposición al Estado, se refugian en las Montañas Rocosas y emprenden una nueva sociedad bajo los principios de la libertad individual, que inspiran el capitalismo. La tesis de la autora consiste en que los Estados Unidos no podrían sobrevivir sin la creatividad y la contribución de los individuos. Rand defiende un orden social sin intervención gubernamental, colocando en el centro a las personas, para que cada una pueda elegir su destino, sin perjudicar a los demás. Las personas son las que con su iniciativa crean, producen y ayudan.

La tesis de la autora consiste en que los Estados Unidos no podrían sobrevivir sin la creatividad y la contribución de los individuos

Hay que tener en cuenta el momento histórico en el que se encuadra esta novela, con un debate abierto entre el comunismo y el capitalismo. Rand intenta plasmar lo que pasaría si EE.UU. adoptase un modelo comunista, contraponiendo ese planteamiento con la importancia del individualismo y la propiedad privada. Este liberalismo llevó a los EE.UU. a un crecimiento económico durante décadas en el que toda la sociedad se beneficiaba, ya que la inmensa mayoría de la población vivía mejor que sus padres y todos eran susceptibles de alcanzar el sueño americano a través del esfuerzo.

Durante mi estancia en Houston, pude apreciar como esta cultura de emprendimiento, esfuerzo y liberalismo sigue muy presente en la sociedad y, gracias a ello, Texas crece más que la media de EE.UU., situándose por encima de Europa, atrayendo de forma constante población de otros lugares.

En España tenemos claro el modelo social al que queremos llegar, mejorando el nivel de vida de todos los grupos sociales, con igualdad de oportunidades para todos, no dejando a nadie atrás y protegiendo el futuro del planeta. Sin embargo, un enfoque solo social puede llevar a excesos que hagan fracasar el estado de bienestar e incluso, llevado al límite, de paso a populismos que acaben con la democracia. Necesitamos más discusión sobre un modelo económico que permita alcanzar estos logros sociales, abogando por el emprendimiento, el esfuerzo y la excelencia.

El liberalismo e individualismo que propugna Rand no nos va a llevar al modelo de sociedad que queremos alcanzar, pero un Estado centrado sólo en logros sociales tampoco va a servir para que vivamos mejor. Necesitamos un equilibrio entre los dos, definir un modelo económico y social que nos haga mejores como sociedad y nos permita entrar en un círculo virtuoso de crecimiento económico y bienestar social.

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