Bolsa, mercados y cotizaciones

¿Está manipulado el mercado de bonos del Tesoro en EEUU?

De la manipulación de divisas, al Libor pasando por el lavado de dinero o la mala gestión de hipotecas. La banca en Estados Unidos no gana para disgustos y ahora parece que la manipulación del mercado de bonos del Tesoro del país, valorado en 12,5 billones de dólares, se perfila como la próxima fuente del problemas. Según adelanta el New York Post, el Departamento del Justicia ha iniciado una investigación al respecto.

En los últimos meses, las autoridades han entablado conversaciones con al menos 3 de los 22 bancos que actuan como gestores primarios del gobierno estadounidense en la gestión de las emisiones de deuda. A día de hoy, ninguna entidad bancaria ha sido acusada de ninguna mala práctica y se desconoce si la investigación en curso llegará a materializarse en una acusación formal, según el rotativo neoyorquino.

Dicho esto, la nueva investigación del Departamento de Justicia se produce un mes después de que cinco grandes bancos se declarasen culpable de manipular el Libor, un hecho que les costó 5.000 millones de dólares en multas. Desde el fin de la crisis, la banca ha desembolsado casi 200.000 millones de dólares por sus fechorías

El mercado de bonos del Tesoro de EEUU es el pilar financiero de la mayor economía del mundo. Sus subastas permiten la financiación del gobierno estadounidense mientras su rentabilidad, especialmente en los treasuries a 10 años, suele dictar los intereses de créditos hipotecarios y otros préstamos. El Departamento del Tesoro emitió un total de 7 billones de dólares en deuda el año pasado.

Recordemos que la deuda pública estadounidense está considerada como una de las más seguras del mundo. Cuando el Tesoro de EEUU anuncia una subasta de bonos, los inversores insititucionales realizan dos tipos de apuestas. Una competititva, que puede llegar hasta el 35 por ciento de la emisión, y otra no competitiva, que asciende hasta un máximo de cinco millones de dólares. 

Las ofertas competitivas que presentan los bancos, realizadas a través de peticiones secretas, detallan cuánta cantidad están dispuestos a pagar para hacerse con dichos bonos o letras del Tesoro. Sólo algunas de estas ofertas se hacen públicas. Como señala el New York Post, cuando la demanda es alta, el precio de los bonos sube y cae la rentabilidad. Por el contrario, cuando la demanda es baja, el precio del bono cae y la rentabilidad sube, un hecho que acaba pasando factura a los contribuyentes estadounidenses.

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