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¿Cómo puedo tener una piel radiante a partir de los 50? estos cinco consejos te ayudarán a conseguirlo

  • Con la edad, el metabolismo de las células dérmicas se hace cada vez más lento
  • Este factor influye en la velocidad de la síntesis de colágeno
  • A partir de los 50, hay cambios hormonales que merman directamente la piel
Dreamstime.
Madrid

Al igual que pasa con el metabolismo basal, a medida que pasan los años, el metabolismo de las células dérmicas se hace cada vez más lento, lo que influye en la velocidad de la síntesis de colágeno (que empieza a disminuir desde los 30 años), por lo que la firmeza y elasticidad de nuestra piel se verán afectadas. En este sentido, a partir de los 50 años las mujeres comienzan a tener cambios hormonales que influyen directamente en la piel, ya que es común que la dermis comience a estar más seca y aparezcan arrugas, flacidez o manchas.

Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia y experta en dermofarmacia, explica que "es posible tener una piel bonita a cualquier edad" siempre y ciando se sigan a diario tres pasos básicos: limpieza por la mañana y por la noche, hidratación y protección solar todo el año. Así, para conseguir tener una piel radiante, tengas la edad que tengas, la experta aporta cinco claves más:

Personalizar la rutina

"Cada piel es única y por eso es esencial darle lo que necesita. Envejecemos de forma diferente: manchas, pérdida de hidratación, arrugas, ojeras, flacidez, poros dilatados… Por eso aconsejo visitar a un profesional que analice el estado de la piel y sus necesidades para encontrar la mejor rutina de cuidados. Un ritual personalizado es más eficaz y ayuda a que la piel tenga un aspecto saludable, sin importar la edad. Hay que tener en cuenta que, además, con el paso del tiempo las necesidades de la piel cambian y la rutina debe adecuarse a estos cambios".

Aplicar un antioxidante todas las mañanas

"Sabemos que el 80% del envejecimiento cutáneo se debe al exposoma (factores internos y externos que provocan el envejecimiento de la piel por oxidación. Los principales factores son la radiación UV, la contaminación, el tabaco, el estrés, la dieta, la falta de sueño…). Para frenar la acción de los radicales libres que envejecen la piel necesitamos usar antioxidantes como la vitamina C, la vitamina E, el ácido ferúlico, la niacinamida o la melatonina. Los antioxidantes previenen el envejecimiento prematuro de la piel, ya que impiden la producción de radicales libres y evitan su daño, además, poseen acción antiinflamatoria, incrementan la síntesis del colágeno y en el caso de la Vitamina C es despigmentante".

Reducir la ingesta de azúcar

"Una dieta variada y equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales, legumbres, pescado… es esencial para mantener la buena salud de la piel. Además, conviene limitar ciertos alimentos como el azúcar y las grasas saturadas, si queremos retrasar el envejecimiento cutáneo. Diversos estudios sostienen que estos provocan la glicación, una reacción química que acelera el envejecimiento cutáneo por el daño oxidativo, la inflamación y la aceleración de la pérdida de colágeno y elastina. Hay que tener especial cuidado con los azúcares ocultos y añadidos en muchos alimentos y bebidas como zumos de frutas, refrescos, cereales azucarados, helados, embutidos… así como con los alimentos procesados y ultraprocesados".

Realizar una limpieza profunda una vez a la semana

"Además de la rutina diario, es aconsejable dedicar un cuidado más profundo una o dos noches a la semana. Esto marcará una gran diferencia en el estado de la piel, ayudando a prolongar su juventud, evitando las arrugas, las manchas, la deshidratación.... Para ello es esencial elegir productos adecuados a cada tipo de piel. Las opciones son infinitas: limpieza con un dispositivo electrónico, exfoliantes y peelings mecánicos, químicos o enzimáticos, mascarillas… La clave del éxito de esta rutina es ser constante y usar un producto efectivo".

Cuidar el cuello y el escote

"La cara acaba en el escote y deberíamos cuidar esa piel de igual forma, incluyendo el cuello. Se trata de dos zonas que solemos olvidar y que a partir de los 50 o incluso antes presentan signos de envejecimiento como arrugas, deshidratación, flacidez o manchas. Aconsejamos cuidar el cuello y el escote igual que el rostro, es decir, limpieza diaria, mañana y noche, hidratación, protección solar sobre todo cuando está expuesto, exfoliación, etc. También podemos incorporar cuidados específicos para el cuello y escote".

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