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The Renaissance de Lush, un spa para alcanzar el nirvana a través del olfato

  • El olfato es el sentido protagonista de este poco convencional spa
  • En Renaissance el perfume es el mantra que ayuda a concentrarse
Madrid

Un spa de narices. Y nunca mejor dicho, porque el olfato es el sentido protagonista de este poco convencional protocolo spa que pretende alcanzar el nirvana a través del mindfulness, las fragancias, la música, las palabras y un sensorial masaje, porque todo está orquestado para cumplir su misión: imbuirse de Allegrezza, el estado ideal en la Italia renacentista de calma, equilibrio, felicidad y espíritu elevado. 40 minutos de auténtica meditación sensorial guiada y coreografiada por el canto de los pájaros y la música coral, otra pieza clave en los tratamientos de la marca inglesa Lush (https://es.lush.com).

En Renaissance el perfume es el mantra que ayuda a concentrarse en los sentidos y aterrizar en el momento presente. "Las fragancias y la meditación han disfrutado de una relación simbiótica durante miles de años", explica la Dra. Jennifer Rhind, profesora de medicina complementaria. "Las sustancias aromáticas se utilizaban y se siguen utilizando como ayuda para la meditación, alterando el estado de conciencia, en escenarios sagrados o ritualistas, donde eran simplemente apreciadas por el aroma que dispensaban durante las ofrendas o el culto", concluye.

The Renaissance.

Ese es el sentido de Gandha, fragancia, en sánscrito, un término que hace alusión al antiguo ritual meditativo a través del olor que practicaban los yoguis bajo la creencia de que el sentido del olfato trasciende la mente pensante, atrae la calma y ayuda a entrar en un estado más profundo de conciencia. Al igual que el Nag Champa, muy popular en muchos Ashrams y centros holísticos de India, cuyo aroma a flor de champaca, venerada en la mitología hindú, genera un aura excepcional para la práctica de yoga, meditación y relajación profunda creando auténticos santuarios. O el loto azul, flor sagrada que eleva y abstrae la conciencia para una mejor conexión con uno mismo y el entorno.

"La perfumería es un lenguaje", confiesa el cofundador de Lush, Mark Constantine, "La devoción que despierta el poder de los perfumes sigue ocupando un lugar primordial hoy en día". Por esta razón no han escatimado en gastos y creatividad a la hora de gestar su colección de alta perfumería, elaborada a mano con aceites esenciales de exquisita calidad y trasfondo ético –que para eso es Lush– por la perfumista Emma Dick. Nero, es una explosión cítrica que se centra en el aceite esencial de nerolí (con respaldo científico y confirmación de que es el único capaz de aumentar los niveles de serotonina, la hormona de la felicidad); Frangipani, con sándalo y palo santo, maderas sagradas que sacralizan espacios y tienden puentes a la meditación; Confetti, con absoluto de rosa, de efecto sedante nos extiende la mano para poder desconectar, relajarse y reevaluarse; o Sappho, con absoluto de jazmín que ilumina los sistemas de energía apagados.

The Renaissance.

Pero volviendo a este curioso ritual spa, Renaissance recupera no solo el arte de la perfumería como medicina y los cantos renacentistas, sino la teoría hipocrática de los cuatro humores, según la cual, el cuerpo estaba compuesto por humores o sustancias básicas (bilis negra, bilis amarilla, flema y sangre) que afectaban a la salud y el estado de ánimo si estaban descompensados. "Los perfumes se han desarrollado alineados con los principios de la teoría humoral y la medicina galénica, la forma dominante de medicina en Occidente durante más de 2000 años hasta el desarrollo de la medicina moderna a finales del siglo XVI. Los perfumes reflejan las cualidades asociadas con cada uno de los temperamentos: sanguíneo, melancólico, colérico y flemático. En el tratamiento, se usan de acuerdo con la teoría de los opuestos para volver a equilibrar al cliente", comenta Rose Byfleet, Lush Renaissance Perfume Expert.

The Renaissance.

El ritual comienza con un pequeño examen en el que la sabiduría del cuerpo se manifiesta. Mediante un diagrama con los cuatro temperamentos y sus palabras asociadas, se ha de elegir el estado que resuene en el interior en ese momento. Acto seguido, el terapeuta sumerge unas mouillettes en los perfumes asociados a ese temperamento y su opuesto o complementario. El olor manda. Una vez seleccionado el aroma comienza la orgía de sensaciones donde intervienen todos los sentidos. La música que sirve de banda sonora al ritual, también ha sido creada a medida para guiar el proceso de relajación. Con la intención de las palabras y unas delicadas presiones y movimientos en la zona del cuerpo asociada al temperamento, el cuerpo se va adentrando en una profunda sensación de bienestar. El colofón: un humeante incensario con la fragancia seleccionada, presente en todo el ritual, cubre de aroma carne y espíritu, mente y emociones. Un afianzamiento al momento presente que pocas técnicas consiguen lograr.

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