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The Summit, la nueva atracción en el cielo de Manhattan

  • Una nueva (e imprescindible) experiencia en el techo del One Vanderbilt
El miedo a las alturas no tiene cabida en el nuevo mirador. Foto: Summit.

One Vanderbilt, al lado de Grand Central Terminal y muy cerca del edificio Chrysler, es uno de los nuevos rascacielos que han cambiado el perfil de Nueva York. Es uno de los más impresionantes, y más altos, con sus 427 metros y 67 plantas, pero es único a la hora de ofrecer una nueva experiencia.

Aunque el edificio se inauguró oficialmente en 2020, acaba de abrir sus puertas el más nuevo y emocionante de los miradores de Nueva York: The Summit, un espacio que ocupa desde la planta 57 a la 59.

En realidad, es mucho más que un simple mirador, es una experiencia renovada para disfrutar la ciudad de los rascacielos desde las alturas, en la que confluyen diversas atracciones. El mirador, Levitation, sobre una plataforma de cristal, se encuentra a 369 metros de altura. El acceso se realiza en uno de los ascensores exteriores de cristal, bautizados como Ascent, una experiencia a prueba de vértigo que ofrece una perspectiva única y emocionante de la ciudad. Summit's Ascent es el sistema de ascensores de piñón y cremallera más alto del mundo, y el más grande del mundo con suelo de vidrio.

Una vez arriba es posible disfrutar de más de 6.000 m2 de observatorio al aire libre, divididos en varios niveles. Pero aún queda una sorpresa en su interior: la experiencia Air, del artista Kenzo Digital, una instalación caleidoscópica que multiplica la sensación de estar flotando en las alturas a través del juego de espejos y reflejos.

Juego de espejos y cristal

Kenzo Digital, un artista especializado en crear historias emocionalmente poderosas vinculadas a un espacio físico, ha tomado como lienzo el espacio de Summit, a más de 300 metros de altura, creando una de las instalaciones artísticas más grandes y alucinantes del mundo. Es una idea muy simple, una superposición de cubos de cristal y espejos que multiplica el cielo, la ciudad y la gente, y que recrea una experiencia envolvente que se transforma a cada paso. Y cada minuto, y cada día, porque es diferente según la luz que recibe, según la estación del año y sus colores, según se manifiesten las nubes, llueva o nieve, de forma que los patrones climáticos se magnifican y forman parte del espectáculo.

El recinto incluye oferta de restauración, Après, en una de las terrazas al aire libre y un salón interior, a cargo de Danny Meyer's Union Squeare Events que combina sabores globales con influencias genuinamente neoyorquinas.

The Summit se visita de día y de noche, pero los accesos limitados y la avalancha de solicitudes hace imprescindible planificar la visita con bastante antelación. En su página web se publican periódicamente las entradas adicionales que van ofreciendo, con cuentagotas, incluso hay una lista de espera para reservas.

Las entradas se sacan en el vestíbulo principal de la terminal Grand Central de Manhattan, dentro del Vanderbilt Passage. El acceso a nivel de la calle se encuentra en 45 East 42nd Street, entre las avenidas Vanderbilt y Madison.

Dos indicaciones: no está permitido llevar zapatos de tacón de aguja o botas con punta de acero, y evitar llevar falda, para que el juego de espejos y cristales no juegue una mala pasada.

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