París, 12 oct (EFE).- Los líderes de los países del Eurogrupo reiteraron hoy que no permitirán la quiebra de ningún banco que pudiera plantear un riesgo sistémico, y que para hacerlo se recurrirá si hiciera falta a una intervención estatal, que iría seguida de un plan de reestructuración.
"Reafirmamos nuestra voluntad de apoyar a los bancos", subrayó el presidente francés, Nicolas Sarkozy, en la conferencia de prensa al término de la reunión en París de los jefes de Gobierno de los países de la zona euro.
En el comunicado final de esta cumbre del Eurogrupo, los gobiernos subrayan "su compromiso para impedir cualquier quiebra de instituciones financieras que presente un riesgo para el sistema financiero en su conjunto" y, para ello, se consagrarán "los medios adaptados, incluida la aportación de capitales nuevos".
"En esas intervenciones, velaremos en particular por el respeto de los intereses de los contribuyentes y por que los accionistas y las direcciones (de los bancos) asuman sus responsabilidades", según los términos de esa declaración, que concluye precisando que "las recapitalizaciones de urgencia tendrán que ir acompañadas de planes de reestructuración adaptados".
Para reforzar los fondos propios de las instituciones financieras, los países de la moneda única acordaron que cada Estado podrá proveer diversos mecanismos, como la adquisición de "acciones de preferencia u otros instrumentos comparables".
Para llevar a cabo la compra de ese tipo de activos, se tendrán que cumplir una serie de condiciones: el precio tendrá que responder a las condiciones de mercado, así como las notas de calificación de las instituciones financieras respectivas y "deberán ser coherentes entre los Estados miembros", para evitar ayudas competitivas encubiertas.
En cualquier caso, la idea es -de acuerdo con los términos del comunicado- "que "los gobiernos se comprometen a aportar ese capital en volumen suficiente, pero seguirán favoreciendo por todos los medios posibles la búsqueda de capitales privados".