Investigación Universitaria

"Si un país no puede competir en costes, debe hacerlo en innovación"

Fundó el parque científico y tecnológico de la Universidad de Oxford (Begbroke Science Park) y actualmente es el responsable de montar otro parque en York. Brian Cantor, que además es rector de la Universidad de York, admite que tiene que trabajar duro para compaginar todas sus ocupaciones.

La semana pasada visitó España para participar en el Consejo Científico de la Fundación Imdea Materiales, en el que se acordaron las líneas estratégicas de investigación para los próximos años. Reino Unido, país líder en innovación, tiene mucho que decir en este sentido. Una de sus principales fortalezas es precisamente su red de parques científicos, en los que muchos negocios deciden establecerse por las ventajas que implican: relaciones privilegiadas con universidades y centros de investigación, acceso a instalaciones hechas a medida y a equipamiento puntero, apoyo específico...Cantor habló con elEconomista de éstos y otros asuntos.

¿Cuáles son las claves del éxito de un parque científico y tecnológico?

Debe contar con el apoyo de una universidad potente así como del Gobierno, y además tiene que ser capaz de implicar a las empresas, incluyendo a las grandes multinacionales.

¿Cuál de esos factores suele fallar?

En realidad depende del caso. En mis viajes alrededor del mundo veo que hay muchos parques que no están vinculados a una uiversidad, y eso es imprescindible; otros, por el contrario, no tienen suficiente apoyo de los gobiernos locales; y en ocasiones lo que ocurre es que no se concentran lo suficiente en su actividad. Construir un buen parque lleva tiempo, pero el vínculo con la universidad es fundamental. El factor especial con que cuenta la Universidad de York es que, además de contar con un parque científico enlazado con la universidad, desarrollamos actividades económicas en la propia universidad.

¿Qué oportunidades ofrecen los parques tecnológicos?

Desde mi punto de vista, generan oportunidades económicas. Las universidades de todo el mundo pueden ser dinámicos centros de ideas, que producirían resultados económicos. La pregunta es, ¿quién se queda con esos resultados? Cuando estaba en Oxford, la mayoría del beneficio iba a parar a los Estados Unidos. El trabajo de un parque científico es capturar el valor económico y utilizarlo.

¿Qué sectores de actividad tienen más presencia en los parques tecnológicos?

Estos centros suelen concentrarse en nanotecnología, tecnología aerospacial, tecnología de la energía... En York también hay empresas de tecnologías de los medios de comunicación.

¿Atraen estos centros a personas de todas las edades o los jóvenes son los más innovadores en este sentido?

Ser joven puede tener ventajas. Porque tienes menos compromisos, en teoría. Sin embargo, ser emprendedor es más un asunto de mentalidad. He conocido a gente tremendamente emprendedora que tenía una edad bastante avanzada, mientras que gente más joven no lo era tanto. El mundo moderno es diferente. Ahora, nadie entra a trabajar en una empresa pensando que estará allí toda la vida; antes, cuando yo era joven, se pensaba así. La gente de cierta edad también ha aprendido esas habilidades de mente abierta y emprendimiento, porque también han ido cambiando de trabajo.

Pero los emprendedores que dan sus primeros pasos en un parque tecnológico creen que su proyecto durará para siempre, ¿no?

La gente que pone en marcha una empresa está muy emocionada con las ideas, sí. Pero los apoyos son importantes. Te ilustraré con un ejemplo: en una ocasión tuvimos entre nuestras empresas a una pyme que estudiaba los efectos de algunos productos químicos en el ser humano. Consiguió testar sus efectos con aplicar sólo una cantidad mínima de producto, de modo que eran totalmente inocuas para la salud. El investigador que desarrolló la idea estaba muy emocionado, pero el inversor que ponía el dinero quería ante todo obtener beneficios. Cada uno tiene un objetivo diferente, y por ello es bueno poner a la gente en contacto a través de estos parques, para que puedan apoyarse unos a otros.

El Gobierno español quiere cambiar el modelo económico español, basado en la construcción, por uno apoyado en la innovación. ¿Pueden ayudar a ello los parques tecnológicos?

No conozco la economía española, pero contestaré recurriendo a la experiencia de Reino Unido. La economía de este país estaba tradicionalmente basada en la industria manufacturera, que ahora ha perdido peso. En los años 60 y 70 del siglo pasado, Reino Unido perdió cuatro millones de trabajos en manufacturas, pero ganó empleo en servicios. Londres se convirtió -y sigue siendo- en la capital financiera del mundo, pero también en la capital tecnológica. Y a día de hoy tenemos compañías como GSK, Astra Zeneca, además de firmas como British Aerospace o Rolls Royce? En general, no somos tan dependientes del modelo manufacturero tradicional. Y, en recesión, como no podemos competir en costes, sólo podemos hacerlo con actividades innovadoras. Creo que España, al igual que Reino Unido, tiene una gran cultura y gente muy preparada, además de abierta de mente, y debe utilizar los parques tecnológicos para desarrollar actividades que repercutan en la economía.

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