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¿Sabe Leonardo DiCaprio que en China hay diamantes de sangre? Ocho de cada diez vendidos son del contrabando

Una imagen de la película de Edward Zwick, "Diamantes de Sangre". Imagen: Página web oficial.

Hace poco el actor Leonardo DiCaprio dejó claro que ya no permite que sus ligues luzcan diamantes. El rodaje de la película Diamante de Sangre, que él protagoniza y que se estrena mañana en España, debió impactarle como a casi todos los mortales.

El filme muestra un retrato cruel de la industria de los diamantes: una Sierra Leona en fuego, el juego sucio del comercio de los diamantes, las piedras preciosas como fuente de financiación para la guerra, las armas para matar a millones de personas y violar derechos, un país destrozado…

Durante décadas, esos diamantes manchados de la sangre de guerras civiles en Angola, Sierra Leona, Congo, Liberia y otros países africanos, entraban como si nada en los mercados internacionales para venderse en joyerías de países pulcros y bien afeitados.

En 1998, un demoledor informe de la ONG Global Witness denunció las malas prácticas y lo cambió todo. La industria adoptó con la ONU un sistema llamado Kimberley Process, que certifica la intachable procedencia de las piedras preciosas.

La película ha removido conciencias

Desde entonces, la industria ha hecho suyo el mensaje de que la autorregulación ha servido para atajar el problema; de ahí que la película de Hollywood no haya sido recibida con los brazos abiertos. El temor a una reacción negativa de los consumidores llevó al Consejo Mundial de Diamantes, el selecto club de quienes controlan este millonario negocio, con la compañía De Beers a la cabeza, a intervenir.

La película narra una historia de principios de los noventa, previa a Kimberley, dijeron. Así que es agua pasada. Capítulo cerrado.

¿Un negocio manchado?

Con todo, pidieron a Edward Zwick, el director, que incluyera una aclaración en el filme, cosa a la que se negó, alegando que el sistema es muy imperfecto y que existen aún en el mercado diamantes de conflictos. A la refriega se unió, del lado hollywoodense, Global Witness y Amnistía Internacional: "Ahora hay menos diamantes de sangre que antes porque las guerras de Angola y Sierra Leona han terminado, pero siguen jugando un rol fundamental en otros conflictos", advierte Global Witness.

En 2005, una investigación suya denunció el contrabando masivo de diamantes de África occidental, que, luego, en terceros países, reciben certificaciones Kimberley para que puedan continuar limpiamente su periplo hasta las joyerías.

Así que al sector, que movió 68.000 millones de dólares (unos 52.300 millones de euros) en el mundo en 2005, no le quedó en Navidad más remedio que lanzar toda su caballería con una campaña de publicidad en la prensa internacional -"para educar a los consumidores", según dijeron- que costó 15 millones de dólares.

En ella se desmarcaban, como si la cosa no fuera con ellos, de la película de DiCaprio… mientras Warner, el estudio productor del filme, se frotaba las manos ante tanta publicidad gratuita. Para De Beers y compañía se trataba de parar cualquier impacto en sus ventas de Navidad y San Valentín, el próximo 14 de febrero.

Un sector con potencial

Pero, en principio, no tienen nada que temer. Según la consultora KPMG, el sector tiene el potencial de incrementar sus ventas hasta los 185.000 millones de dólares en 2010 y hasta los 230.000 en 2015. De todos, el país que está en el punto de mira de la mayoría es, cómo no, China.

El despegue económico del gigante asiático y los 10 millones de bodas que se celebran cada año -ariete indiscutible de ventas, gracias a la fiebre por los anillos con diamantes-, disparan las estimaciones hasta los 22.500 millones de dólares en 2010.

Ahora bien, DiCaprio no estaría demasiado contento con China. Según la prensa local, un 80 por ciento de los diamantes de ese mercado son de contrabando y quizás estén manchados. Un representante de la plataforma oficial Shan- ghai Diamond Exchange confirmó esas cifras a elEconomista. "Si hay beneficio, es seguro que hay quien hace contrabando y negocio al margen de lo oficial. El volumen del comercio ilegal de diamantes en China ha sido siempre bastante grande".

Contrabando en China

El contrabando está tan extendido por dos razones: una, las dificultades burocráticas para conseguir licencias para operar legalmente; la segunda, el tipo del IVA, reducido hace pocos meses del 17 al 4 por ciento para atajar el contrabando.

La cuadratura del círculo la proporciona la habilidad y tradición chinas en la falsificación de documentos.

Qué porcentaje de esas piedras preciosas están manchadas de sangre es difícil de estimar, pero ya que China mantiene unas relaciones privilegiadas con África y que está reexportando diamantes a terceros países, no es descabellado pensar que algunos acaben en nuestras manos.

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