Reportajes

¿Cómo realizan las marcas las pruebas de consumo?

  • Las condiciones de prueba de los coches son irreproducibles para el usuario medio

Seguro que te desespera ver que, por más que lo intentas, no consigues que tu coche consuma lo que declara la marca. Pero, ¿por qué no se logra? Aunque influyen muchos factores, uno de los motivos principales es la forma en la que los fabricantes realizan las pruebas para homologar los consumos de sus modelos. Aquí te contamos cómo lo hacen.

La cifra de consumo oficial que la marca publica para cada uno de sus modelos se obtiene realizando un test de consumo desarrollado por la FIA -Federación Internacional de Automovilismo-, que se denomina NEDC -New European Driving Cycle- y se lleva a cabo en un centro de homologaciones -en España, es el INTA, Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial-. Para obtener el consumo de toda la gama, se somete a esta prueba a cada versión de cada modelo sobre un banco de rodillos. Deben cumplirse todos estos requisitos:

1. El coche: La unidad elegida debe tener entre 3.000 y 15.000 km; antes de realizar la prueba, debe permanecer con el motor apagado en una sala a una temperatura de entre 20 y 24ºC durante un tiempo de entre 6 y 30 horas.

2. El banco: Se trata de una instalación con unos rodillos en el suelo sobre los que se coloca el coche. De esta manera, como el vehículo no se mueve de la sala, se pueden reproducir siempre las mismas condiciones. Sin embargo, esto provoca que el peso del coche no influya en el consumo. Para solucionar este inconveniente, los rodillos están preparados para oponer una determinada resistencia a la rodadura: cuanto más pesado sea el vehículo, mayor será dicha resistencia -se pueden regular hasta en 22 niveles- para "simular" esa desventaja que le supone a un determinado coche ser más pesado que otro. Durante la prueba, sólo permanece una persona dentro del automóvil y no puede estar conectado ningún dispositivo eléctrico -luces, aire acondicionado, radio...-.

3. La prueba: consta de dos partes:

3.1. La primera simula un recorrido urbano; el coche se pone en marcha "en frío" y permanece 40 segundos al ralentí -sin "rodar"-. A continuación, inicia la marcha en primera velocidad hasta superar los 15 km/h para, después de unos segundos, volver a detenerse simulando que está en un semáforo. Permanece de nuevo al ralentí durante 50 segundos, y vuelve a reanudar la marcha hasta alcanzar 35 km/h en segunda; después de rodar unos segundos a esa velocidad, vuelve a detenerse en otro supuesto semáforo para, a continuación, ponerse en marcha hasta llegar a 50 km/h en tercera, reducir después su velocidad hasta unos 37 km/h -bajando a segunda marcha- y, finalmente, volver a detenerse. En total, este recorrido dura 3 minutos y 15 segundos, se realiza a una velocidad media de 19 km/h y se recorren 1.013 m. Toda esta operación se repite en cuatro ocasiones.

3.2. La segunda parte de la prueba se realiza a continuación y simula un recorrido en carretera en el que el vehículo se pone a 70 km/h durante más de un minuto en quinta marcha; a continuación, reduce su velocidad hasta los 50 km/h -en cuarta marcha-, manteniéndose a ese ritmo durante más de otro minuto, antes de volver a acelerar hasta los 70 km/h durante ese mismo tiempo en quinta velocidad. Por último, el coche acelera hasta los 100 km/h y se mantiene así durante unos segundos antes de alcanzar los 120 km/h, velocidad a la que circula durante un breve intervalo de tiempo antes de detenerse por completo. La prueba dura 6 minutos y 40 segundos, se hace una sola vez y en ella se recorren 6.955 m.

4. Resultados: El dato de consumo homologado se obtiene en función de lo que haya gastado el coche durante toda la prueba. En total, el test simula un recorrido de 11,007 km que se realiza en 19 minutos y 40 segundos.

Información facilitada por Autofácil.es

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