Pruebas

El Escorial a bordo de un Range Rover: monumental vista desde un 4x4

  • El monasterio de El Escorial es la "residencia real" más singular del mundo entero

Pocas excursiones son tan placenteras como mezclar los conceptos monumentales del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y alrededores con el Range Rover SDV8 Vogue, un 4x4 tan "real" como los "habitantes" del monumento. Descargue gratis aquí el último número de la revista Ecomotor.

Los alrededores de Madrid, en especial su vertiente noroeste, son un compendio de maravillas, tanto naturales, en especial su espectacular sierra, el pulmón que de lunes a viernes está cerca del paraíso, hasta que los fines de semana se llena de "madrileños". 

Y también pleno de maravillas históricas, arquitectónicas, con espectaculares construcciones testigo de tiempos en que Hispania no era más que una provincia del glorioso Imperio Romano (acueducto de Segovia), impresionantes fortalezas medievales capaces de plantar cara al enemigo o servir de inspiración a cuentos de hadas de dibujos animados (Alcázar de Segovia) o hermosos y ornamentados palacios en la época en que en el imperio español no se ponía el sol (palacio de La Granja).

Pero, por encima de todas ellas, reina (nunca mejor dicho) una construcción, un derroche monumental que en su tiempo estuvo catalogada como "octava maravilla del mundo". Nos referimos al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, esa residencia real tan poco al uso que Felipe II, el mayor rey que vieron estas tierras, edificó entre 1563 y 1584 para dar gracias a Dios por la victoria de las tropas españolas sobre las francesas en la batalla de San Quintín (1557). Un tipo extraño, este Felipe II, hijo de Carlos V (I de España), que heredó y engrandeció unos territorios que abarcaban media Europa y parte de la incipiente América.

Dos monumentos juntos

Ante tamaña maravilla es donde detenemos el Range Rover 4.4 SDV8 Vogue que nos ha trasladado desde Madrid a este otrora centro neuráglico de la Corte española, situado a tan sólo 45 kilómetros de la Puerta del Sol. Otro "mamotreto", salvando las distancias físicas y temporales. Un auténtico monumento de coche, y no porque estemos hablando de un vehículo que sobrepasa los 125.000 euros en su precio, no, sino por las sensaciones que transmite su conducción, sea en asfalto o fuera de él.

Porque muchos pensarán... "yo no me atrevería a sacar de la protección del asfalto una máquina que cuesta tal pastizal". Lógica reflexión, pero solo hace falta subirse a este Range Rover, que estrenó nueva generación hace poco más de un año, y darse cuenta de que el cuerpo pide eso, pegar un volantazo y adentrarse por pistas pedregrosas o auténticas vías 4x4, donde esta versión Vogue del Range exprime a fondo sus 340 caballos.

Por ello, mientras tomamos las fotos del monumento de la tecnología de la automoción ante uno de los mayores monumentos arquitectónicos de España, lo que más nos apetece es salir huyendo de allí a lomos de nuestro Range, subir a la parte más alta del pueblo de San Lorenzo y tomar una estrecha senda asfaltada que se encamina hacia el monte Abantos.

Desde allí, tras una tendida subida esquivando pinos "revuelta" tras "revuelta" (las verdaderas y míticas "siete revueltas" están cerca, a unos veinte kilómetros, en la bajada del puerto de Navacerrada que conduce a La Granja y Segovia), alcanzaremos uno de los miradores desde donde podremos disfrutar del Monasterio de El Escorial en toda su vista y extensión. Una maravilla.

El monumento, que tiene forma de parrilla en honor a su patrón, San Lorenzo, que murió "asado" literalmente sobre este utensilio de cocina tan campestre, alberga, como así se concibió, un monasterio, pues Felipe II quiso vivir los últimos años de su vida casi como un monje (sin renunciar a lujos, eso sí); una basílica; un palacio (edificado por sus herederos, Felipe III, Felipe IV y Carlos II); y, lo más importante de todo, dos panteones: uno de infantes, donde descansan gran parte de los miembros de las familias reales españolas de los últimos cinco siglos; y otro, el de Reyes, que alberga los restos de los reyes de España desde que es España, con las excepciones de los Reyes Católicos, Juana la Loca y Felipe el Hermoso (los cuatro en la catedral de Granada), Felipe V (en La Granja) y Fernando VI (en las Salesas de Madrid). Cinco siglos de historia de España encerrados en un panteón octogonal que rezuma mármol y lujo fúnebres.

Poniendo el Range Rover a prueba

Pero cacemos la imaginación, que ha vuelto a volar cual mariposa de las que empiezan a aparecer en los campos en estas fechas primaverales, y volvamos a nuestra ubicación en el monte Abantos.

Desde lo alto del pequeño puerto parte otra carretera (por llamarla de alguna forma, pues en más de la mitad de su recorrido se reduce a una pista de tierra, muy trialera en ocasiones), que rodea los montes que defienden El Escorial y lleva, unos cuantos kilómetros adelante, hasta el Alto de los Leones, ese temido monte que se levanta altivo en plena carretera de La Coruña, y que en ocasiones solo se puede vencer pagando el peaje del túnel de Guadarrama. En dicho camino pasaremos por las altiplanicies de Peguerinos, un auténtico paraíso para el pic-nic dominguero, y al que pocos madrileños se atreven a acceder, pues el acceso no es nada dominguero, como ya hemos dicho.

Más adelante rodearemos también desde lo alto el polémico monumento del Valle de los Caídos, una obra que, si conseguimos abstraernos de sus connotaciones políticas, podemos llegar a apreciar como la inmensa obra de arquitectura e ingeniería que es. Y una vez llegados al Puerto de los Leones, de vuelta de nuevo al asfalto, a "volar" de regreso a la contaminada capital.

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