Motor

Quant e-Sportlimousine, el deportivo que funciona con agua de mar

En el pasado Salón de Ginebra fue presentado como un proyecto más de investigación, desarrollado por NanoFlowcell, compañía dirigida por Nunzio La Vecchia, en colaboración con la marca de deportivos Koenigsegg y el fabricante de componentes Bosch. Pero su futuro apunta a que lo veremos pronto por nuestras carreteras.

Además de ser una de las novedades más bonitas de diseño de la muestra, su principal atractivo era la utilización de agua salada como fuente de energía para alimentar sus baterías mediante un proceso químico de oxidación/reducción.

Pero el proyecto no se ha parado desde entonces y el Quant e-Sportlimousine ha pasado las pruebas de homologación como coche de calle, con lo cual podríamos verlo pasar por cualquiera de nuestras carreteras, aunque muy pocos acertarían su procedencia y menos su tecnología.

Para empezar, el Quant e-Sportlimousine es enorme, mide 5,25 metros, del orden de una limusina Mercedes Clase S, pero mucho más bajo de carrocería. Ésta se abre en dos puertas en ala de mariposa, como algunos de los más rápidos deportivos de la historia. Y es que lo es, pues alcanza una velocidad punta de 380 kilómetros por hora y acelera desde parado hasta los 100 km/h en 2,8 segundos.

Hasta aquí no deja de ser otro fantástico que podría competir con lo mejor de su clase. Pero bajo su carrocería es donde está lo que verdaderamente lo distingue. El Quant e-Sportlimousine se mueve mediante cuatro motores eléctricos situados en el centro de los ejes. Desde allí transmiten mediante un sistema electrónico que gestiona el par motor nada menos que un total de 925 caballos de potencia a las ruedas.

Supercondensadores

La cosa se complica cuando el conductor acelera y requiere tal suministro de energía, pues no se trata de ningún sistema ya conocido de alimentación. Unos supercondensadores alimentan a los motores con la electricidad producida por un dispositivo a medio camino entre una batería y una pila de combustible.

El coche dispone de dos grandes tanques de 200 litros con dos líquidos, uno cargado de forma negativa y otro positiva. A la hora de suministrar energía, unas bombas los aspiran para que entren en contacto a través de una membrana especial (la pieza más cara del sistema), contacto que produce electricidad instantánea. El consumo se cuantifica en agua salada, en total sus 400 litros almacenados para alcanzar una autonomía de 600 kilómetros.

600 kilómetros de autonomía

Esta tecnología se apoya en el sistema de acumuladores Redox, que ha sido retomada y mejorada por nanoFlowcell con brillantes resultados. Tanto es así que la capacidad de la capacidad eléctrica del Quant e-Sportlimousine es de 120 kWh, es decir, un 40 por ciento superior a la de un Tesla Model S y cinco veces superior a la de un Nissan Leaf. El rendimiento del sistema es irreprochable, con un consumo que oscila entre los 20 y los 30 kWh cada 100 kilómetros.

Los tanques de agua salada podrían ser tachados de pesados y engorrosos (el coche pesa 2.300 kilos), pero su masa sigue siendo inferior a la de las baterías eléctricas necesarias para generar tanta potencia en un modelo similar, con la ventaja de sustituir los contaminantes ácidos y metales pesados de éstas por inocua agua salada.

El Quant e-Sportlimousine, del que se van a fabricar cuatro unidades por el momento, prosigue su andadura y desarrollo, ahora sobre las carreteras convencionales. Su misión por ahora es explorar y experimentar esta fuente de energía por parte de NanoFlowcell.

Produce su propia electricidad mediante un acumulador electroquímico, la misma fuente eléctrica que utilizan la NASA en sus laboratorios espaciales, la propia naturaleza y los organismos vivos para generar energía.

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