Bonos y obligaciones del estado

Definición de bonos y obligaciones del estado

Son el principal instrumento de renta fija a medio plazo emitido por el Estado. Los hay a 3 y 5 años. A lo largo de su vida, estos activos ofrecen un tipo de interés fijo que se abona mediante cupones anuales.

El Tesoro emite de modo regular y en una gama estándar y estable de instrumentos cuya vida va desde los tres meses hasta los 30 años, en las siguientes modalidades: Letras del Tesoro (a corto plazo), Bonos del Estado (a medio plazo) y Obligaciones del Estado (a largo plazo).

La Deuda del Estado recibirá la denominación de Bonos del Estado o de Obligaciones del Estado según que su plazo de vida se encuentre entre dos y cinco años o sea superior a este plazo, respectivamente. Tienen las siguientes características:

a. Son títulos con interés periódico, en forma de "cupón", a diferencia de las Letras del Tesoro, que cobran los intereses por anticipado.

b. Su valor nominal es de 1.000 euros.

c. El plazo de amortización será de 3 y 5 años, para los Bonos del Estado y 10, 15 y 30 años para las Obligaciones del Estado.

d. Los intereses se cobran anualmente, son de cuantía fija y se conoce su importe y fecha de cobro incluso antes de su emisión.

e. Se puede adquirir, tanto en mercado primario (emisión) como en mercado secundario, por su valor nominal, por debajo de su valor nominal o por encima. Dependerá de la oferta y demanda en el mercado y la rentabilidad que se le exija a la inversión.

f. El valor de amortización será a la par, esto es por su nominal de 1.000 euros.

Esquema gráfico para un bono de 3 años comprado el 30-04-20X1 a un precio del 105%, con un cupón del 4,10% pagadero los días 30 de abril:

1. Cómo comprar

La adquisición de los títulos se puede realizar por dos vías:

- En Mercado Primario.

- En Mercado Secundario.

a. Mercado Primario

Tiene lugar cuando los títulos se ponen en circulación, esto es, se emite por primera vez. Esta forma de adquisición recibe el nombre de "suscripción".

Para ello el Tesoro realiza subastas periódicas a las que cualquier persona física o jurídica puede acudir, formulando la correspondiente petición de suscripción indicando el número de títulos y el precio que está dispuesta a pagar.

De esta forma, en función de las ofertas que se hayan recibido y según las necesidades financieras del Tesoro, se fija de forma definitiva el precio y la cantidad de deuda que se pone en circulación. Por tanto, el precio de emisión no se conocerá hasta que se haya cerrado el plazo para la presentación de las ofertas y se haya resuelto la misma. Este procedimiento es común tanto para Letras como para Bonos y Obligaciones.

b. Mercado Secundario

Todos los valores del Tesoro, una vez emitidos, se negocian en un mercado secundario muy activo en el que se intercambian los activos ya emitidos.

El mercado secundario de Deuda Pública se divide en dos grandes segmentos: uno de operaciones entre miembros del mercado - entidades financieras autorizadas a operar en ese mercado - (segmento mayorista) y otro de transacciones entre entidades gestoras y sus clientes (segmento minorista). El primero de ellos es el más relevante, puesto que los precios y tipos de interés que se determinan en él sirven de referencia para el segundo.

La compra o venta en este mercado por parte de los inversores particulares puede realizarse, bien a través de un intermediario financiero (bancos, cajas, cooperativas de crédito, sociedades o agencias de valores…), bien a través de la Bolsa.

La cotización de la deuda pública en los mercados secundarios depende principalmente de la evolución de los tipos de interés. Al igual que todos los valores de renta fija, la cotización de los valores del Estado evoluciona de forma inversa a los tipos de interés.

2. Precios de mercado

El precio de mercado de cualquier valor de renta fija siempre es el resultado de actualizar los flujos futuros (conocidos en cuantía y vencimiento) al tipo de interés vigente en ese momento para el activo en cuestión (rentabilidad o TIR).

Los bonos y obligaciones cotizan en función del plazo hasta el vencimiento y los tipos de interés vigentes en el mercado en cada momento. De esta forma, cuando los tipos de interés bajan, sube la cotización de los bonos y obligaciones. Y a la inversa, si los tipos de interés suben, los bonos y obligaciones cotizarán a un precio más bajo, de forma que el rendimiento obtenido por el vendedor será inferior al inicialmente previsto.

La mayoría de los bonos y obligaciones y, los también los valores del Tesoro –bonos y obligaciones del Estado- la cotización en el mercado es ex–cupón, esto es, los precios que se ofertan y demandan en mercado no incluyen el cupón corrido de forma que el precio final al que compraremos el título será el resultado de añadir al precio de cotización el importe del cupón corrido.

Hay que tener en cuenta el concepto de cupón corrido, que es el importe del cupón o interés nominal que el bono u obligación ha devengado (generado) hasta una fecha determinada desde que se produjo el pago efectivo del último cupón.

3. Cálculo de rentabilidades

Todos los valores del Tesoro son de «renta fija», es decir, generan una rentabilidad anual conocida desde el momento de la compra, siempre que se mantenga hasta el vencimiento.

No obstante, cuando el inversor decide vender sus títulos en el mercado secundario antes del vencimiento, puede sufrir pérdidas sobre la inversión que realizó inicialmente, lo que no sucede si los títulos se mantienen hasta su vencimiento. Esta pérdida puede darse si los tipos de interés en el mercado han aumentado desde que realizó la inversión; en este caso, el derecho que otorga una letra, bono u obligación a recibir ciertas cantidades en el futuro pasa a tener un menor precio de mercado. Con ello, la cantidad que reciba el inversor puede ser inferior a la que invirtió inicialmente.

Por tanto, la seguridad plena que otorgan los valores del Tesoro de no sufrir pérdidas en la inversión se da solamente cuando los títulos se mantienen hasta su vencimiento; si se venden antes de esta fecha, se asume el riesgo de que la venta se realice a un precio inferior al de adquisición de los valores, según las circunstancias de mercado (riesgo de precio o riesgo de mercado). Las variaciones en los tipos de interés también pueden jugar a favor del inversor (cuando evolucionan en sentido bajista), con lo que le reportarían un beneficio superior al esperado al realizar la inversión.

Por otra parte, las entidades financieras generalmente tienen establecidas en sus tarifas unas comisiones por la compra o venta de valores. Su importe se descontará del precio de venta o se sumará al precio de compra, según proceda, lo que encarecerá la operación y mermará la rentabilidad obtenida.

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