ZÚRICH (Reuters) - El número de extranjeros que viajan a Suiza para someterse a un suicidio asistido se dobló en un período de cuatro años, según mostró el jueves un estudio publicado en Journal of Medical Ethics.
En 2012, 172 extranjeros se fueron a morir a Suiza, que tiene una legislación liberal respecto a la eutanasia, frente a los 86 de 2009, representando los ciudadanos de Reino Unido y Alemania dos tercios del total, según el estudio.
El suicidio asistido es legal en Suiza desde los años 40, siempre que sea realizado por alguien que no tenga un interés directo en la muerte.
La eutanasia es también legal en Holanda, Luxemburgo, Bélgica y en algunos estados de Estados Unidos, pero sigue siendo ilegal en muchos países, lo que lleva a algunos enfermos terminales a irse a países donde puedan recibir ayuda para programar su muerte sin temer represalias legales contra sus seres queridos o los médicos.
Los tribunales de Reino Unido, Francia y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos han tenido que lidiar con este asunto delicado en los últimos meses.
Enfermedades neurológicas, como parálisis, Parkison y esclerosis múltiples, fueron el factor decisivo en casi la mitad de los casos examinados en el estudio.
El aumento del número de suicidios asistidos ha generado un acalorado debate en Suiza. En 2011, los votantes del cantón de Zúrich plantearon que se prohibiera el suicidio asistido y el "turismo de suicidios". Un año después, el Parlamento votó en contra de reforzar los controles sobre la práctica.
Un análisis de los 611 casos entre 2008 y 2012 halló que personas de 31 países fueron ayudadas a morir en Suiza durante ese período. La media de edad era de 69 años.
Casi la mitad procedía de Alemania, mientras que el 20 por ciento eran británicos. Otros países entre los diez primeros incluían a Francia e Italia, registrando ambos países un considerable incremento.