Cultura

Vargas Llosa y Aurora Bernández descubren la "maravillosa cotidianidad" del Cortázar de Rayuela

"Quedará en el repertorio de esos escritores definitivamente ausentes que siempre estarán presentes", según su viuda

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL (MADRID), 3 (EUROPA PRESS)

El escritor peruano Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en 2010, y la traductora argentina Aurora Bernández, primera esposa de Julio Cortázar, han revelado los detalles íntimos de la vida del escritor argentino en los años previos a la publicación de 'Rayuela', una novela que "provocó una explosión sísmica en el mundo de la lengua española", en palabras de Vargas Llosa, y de cuya publicación se cumplen 50 años.

Bernández y Vargas Llosa, amigo de la pareja durante sus años en París, han participado por sorpresa en el curso 'Cortazar y el boom latinoamericano' que se celebra esta semana en el campus de verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial, donde han retratado el universo personal del autor de 'Rayuela' con anécdotas vividas junto al escritor argentino.

PARÍS, CIUDAD DE ENCUENTRO

Ante un auditorio repleto de estudiantes y periodistas, Vargas Llosa ha comenzado su relato situándose en 1958, cuando siendo estudiante de la Universidad Complutense viajó a París y conoció por casualidad a la pareja en una cena. "Estaban Aurora y Julio, pero no sabía que eran ellos. Se convirtieron en los protagonistas de la noche. Eran unos grandes conversadores, parecía que esa conversación había sido ensayada para deslumbrar a los contertulios", ha rememorado el último Nobel de las letras españolas.

"Aquel muchacho delgado, con el pelo casi a rape, me dijo que había publicado su primer libro de cuentos, y sólo al final de la noche descubrí que era Julio Cortazar". Según Vargas Llosa, fue el comienzo de una amistad con una pareja que le descubrió que "la vocación literaria merecía la pena ser vivida" y cuya compañía suponía "la felicidad" para el entonces joven estudiante y escritor primerizo.

"Cuánto me hubiera gustado conocer a Aurora y a Julio, cuánto me hubiera divertido con ellos", ha exclamado risueña Aurora Bérmudez, presentada por Vargas Llosa como "una de las personas más inteligentes" que ha conocido en su vida. Esposa de Cortázar entre 1953 y 1967, fue testigo de la creación de 'Rayuela', y a sus 93 años conserva una lucidez asombrosa, como ha demostrado en su conversación con el escritor peruano.

Vargas Llosa ha rescatado el paso de la pareja por la UNESCO, donde lograron los dos primeros puestos en un examen para trabajar como traductores. "Les llegaron a ofrecer un trabajo permanente, lo que era una lotería, pero lo rechazaron porque decían que necesitaban mucho tiempo para leer y escribir. A los funcionarios de la UNESCO les provocó casi un infarto".

"Es verdad", ha confirmado la primera esposa de Cortázar, "pero creo que el primer puesto lo logró Julio, y así se habría curado del complejo de inferioridad que tenía. Porque cuando quisimos sacar el permiso de conductores, yo lo saqué a la primera, y a él lo echaron constantemente. Decía que yo le hacía ojitos al examinador, pero les juro que no", ha narrado Bernández, provocando las carcajadas del auditorio.

UN AUTOR GENEROSO Y SIN VANIDAD

En la memoria de Vargas Llosa, aquel Cortázar pervive con cualidades como su "integridad intelectual" y la generosidad de un escritor que aconsejaba con franqueza a jóvenes escritores como el peruano, así como por ser "una persona sin vanidades", algo que "para ser argentino tiene un mérito excepcional", ha sentenciado con sarcasmo.

Pero si algo ha destacado Vargas Llosa del Cortázar anterior a 'Rayuela' es su curiosidad por lo "sorprendente, lo infrecuente, lo que los surrealistas llamaron lo 'maravilloso cotidiano' y que se revela en su universo literario. "No hay un escritor que en español haya mostrado mejor ese 'maravilloso cotidiano', ese mundo mágico", ha proclamado el autor de 'La ciudad y los perros'.

RAYUELA: ANTES Y DESPUÉS

Como prueba, 'Rayuela'. La revolucionaria novela de Cortázar, publicada en 1963, alejada del "amaneramiento" que el argentino detestaba, según Vargas Llosa, fue también un punto y aparte vital para su autor. "Hasta 'Rayuela' había sido un escritor bastante privado, el éxito no le seducía, pero entonces todo eso cambió", ha señalado el premio Nobel, que desde ese momento retrata a Cortázar como "una persona que empieza a vivir en la calle" interesada por la política, que hasta entonces le provocaba bostezos. "No quiso que le presentara a Juan Goytisolo porque era demasiado político para él", según Vargas Llosa.

Su viuda ha situado en un viaje a la India el "particular viaje a Damasco" de Cortázar, donde presencia "el horror" en "la miseria de la gente" y descubre "el sufrimiento del hombre" como "si de pronto hubiera tenido consciencia del dolor de estar vivo", en palabras de Aurora Bernández. Vargas Llosa también ha apuntado un viaje a Cuba en los sesenta como causa del viraje. "Yo soy culpable de ese viaje, le animé", ha reconocido con arrepentimiento el escritor.

La charla ha concluido con la reflexión sobre el legado de Cortázar. "Creo que quedará en el repertorio de esos escritores definitivamente ausentes que siempre estarán presentes", según Aurora Bernández, a la que Vargas Llosa ha preguntado por qué nunca se ha animado a publicar ningún título literario tras una larga vida de pasión por las letras. El silencio de la argentina ha sido tan elocuente como aquellos que sobrevuelan las páginas de 'Rayuela'.

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