Urdangarin: no basta con parecer honrado, hay que serlo

14:13 - 3/03/2017
Foto: Reuters.
En profundidad

A partir del 23 de febrero de 2017, coincidiendo en el calendario con aquél otro de 1981, el apelativo de "cuñadísimo" ya no será exclusivo del cuñado de Franco, Ramón Serrano Suñer, sino que lo compartirá con Iñaki Urdangarin.

Si la mujer del César no sólo debe ser honrada, sino también parecerlo, en el caso de la Justicia el parecerlo es la condición sine qua non para que sea creíble y por ende respetable y respetada. En esta España de corrupción incesante, el poder a través de sus campanudos turiferarios declama permanentemente que la Justicia es igual para todos. Toda una tautología, porque Justicia significa igualdad. Y cuando ésta desaparece ya no hay Justicia, sino discrecionalidad, arbitrariedad y barbarie.

La señal más evidente de que un régimen carece de legitimidad es precisamente el ultraje permanente a las más elementales nociones del Derecho. El poder fáctico no puede funcionar sin conculcar permanentemente la legalidad y su aplicación.

La vista del caso Nóos, desde las declaraciones de la representante de la Agencia Tributaria hasta las insultantes evasivas de Cristina de Borbón, pasando por un abogado defensor supuestamente miembro del Ministerio Público, no pasaría de un triste episodio si no fuera porque esas actuaciones son unas más del interminable rosario de injerencias del poder en el funcionamiento y la marcha procesal de los tribunales, los fiscales y sus nombramientos prorrateados.

Yo no sé qué pensarán los doctores en Derecho Penal ante las hirientes diferencias entre las penas que se le aplican a ladrones de bicicletas, deudores o sindicalistas en ejercicio y las inanes condenas a los ladrones del dinero público, escudados en la pertenencia a la agrupación familiar.

El pacto tácito o expreso que provocó la abdicación de Juan Carlos I sigue evidenciándose en esta y otras causas del presente y del futuro. No reparemos sólo en las sentencias en primera instancia, sino en las definitivas e inapelables.


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Comentarios 2

#1
03-03-2017 / 09:24
perpleja
Puntuación 27

A partir de ahora, en éste país habrá un ante y un después. Antes de NOOS y despues de NOOS. No pidan a la gente que crea en el sistema democrático español porque somos tercermundistas. Sólo nos podemos juntar con los italianos, griegos y países del Este. De los países "civilizados" estamos a años luz. Si alquien creía que teníamos una democracia tendrá que ser muy inocente o tonto para seguir creyéndolo. VERGUENZA DE PAIS.

#2
03-03-2017 / 10:50
yomismo
Puntuación 4

El Poder Judicial es el tercer poder del Estado (junto con el legislativo y el ejecutivo) y los tres forman la soberanía que, por mandato constitucional, reside en el pueblo español. Por tanto el poder judicial debe estar sometido al mandato del pueblo, y este mandato no es directo, se realiza indirectamente mediante los representantes políticos. Este es un modelo que puede que tenga serios inconvenientes, como el uso torticero del partido en el poder de la fiscalía, pero las otras alternativas son que el poder judicial sea un cuerpo de funcionarios ajenos al control democrático, o que los jueces y fiscales sean elegidos directamente por el pueblo (asunto casi imposible puesto que para el desempeño de estos cargos no vale cualquiera y se requiere una cualificación especial).

En definitiva, tenemos un sistema judicial donde evidentemente hay intromisiones políticas indebidas (sobre todo con la fiscalía), pero con ser imperfecto el modelo se me antoja que es el menos malo, salvo que queramos un poder judicial ajeno al control democrático.

En cuanto a la distinta intensidad de las penas según que delitos, estoy de acuerdo con el artículo

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