Energia

La clave del nuevo modelo energético se llama 'blockchain'

Foto: Dreamstime.

La tecnología blockchain -o cadena de bloques- ha llegado para quedarse y promete convertirse en una nueva manera de gestionar los negocios. Nacida en 2009 para hacer posible la moneda virtual o bitcoin, supone una evolución con respecto a las comunicaciones en red, tal y como se conocen en la actualidad. Considerada como la cuarta revolución industrial, los expertos aseguran que jugará un papel clave en la forma de entender el mundo digital cuando alcance su grado de madurez. | Más noticias en la revista digital gratuita elEconomista Energía.

Blockchain permite registrar virtualmente, de forma económica, transparente rápida y segura, cualquier valor que pueda ser expresado de forma digital sin la participación de un intermediario que lo valide, ya que se sustenta en una base de datos distribuida muy difícil de hackear, de ahí que se pueda aplicar -tal y como ya se está haciendo- en infinidad de áreas o sectores a nivel mundial.

El sector energético no es ajeno a esta realidad. La primera transacción de energía con blockchain se produjo en Nueva York en abril de 2016. Dos años después, 122 organizaciones en todo el mundo están involucradas en esta tecnología y 40 proyectos han sido desplegados, según un informe elaborado por GTM Research, que también señala que entre marzo de 2017 y febrero de 2018 se han invertido 300 millones de dólares (243 millones de euros) en blockchain en la industria energética. Algunos proyectos comerciales registrarán a finales de 2018 su primer año de operación, lo que permitirá a la industria extraer las primeras conclusiones acerca del papel de esta tecnología y su potencial.

Múltiples flujos

Existe un consenso generalizado acerca de que el eléctrico es uno de los sectores en los que blockchain es más aplicable, ya que este tipo de tecnología permitirá el desarrollo de nuevos modelos de negocio en los que todos los agentes del mercado eléctrico -comercializadores, distribuidores, productores, proveedores, consumidores, etc.- entre los que existen múltiples flujos de información, podrán realizar sus transacciones sin la intervención de una tercera parte, aumentando la conexión entre los mercados mayorista y minorista, mejorando la seguridad de los datos y permitiendo una liquidación financiera más rápida.

Algunos escenarios claros de aplicación, según las propias eléctricas, son la certificación de garantías de origen, el trading energético entre grandes compañías, la aplicación a la movilidad sostenible, la seguridad de los dispositivos conectados a la red o la certificación de producción de paneles fotovoltaicos para incentivar la producción.

Un claro ejemplo es el coche eléctrico y la direccionalidad de su carga gracias a la tecnología Vehicle to Grid (V2G), mediante la cual parte de la energía acumulada en la batería del vehículo puede usarse para circular o para devolverla de nuevo a la red, con lo que se convierte en un nuevo elemento capaz de influir en el sistema eléctrico.

El abaratamiento de costes de los paneles solares y las baterías para el almacenamiento doméstico de energía, está suponiendo la aparición del prosumer o consumidor activo, capaz de producir energía para autoconsumo o para su inyección de nuevo en el mercado energético, y ahí es donde blockchain permitirá el intercambio de esa energía, por ejemplo, directamente entre vecinos.

En esta línea, el grupo suizo Axpo ha desarrollado en Alemania Elblox, una plataforma digital basada en blockchain a través de la cual los clientes pueden elegir su propio mix energético mediante un programa que permite a los operadores y propietarios regionales de plantas solares, hidroeléctricas, eólicas y de biomasa, la venta directa de electricidad a clientes finales.

El sector petrolero también se ha dado cuenta de su potencial. Grandes compañías como BP, Shell y Statoil; operadores de materias primas como Gunvor y Mercuria; y entidades crediticias como ABN Amro e ING, han desarrollado una plataforma de blockchain para las operaciones físicas. El objetivo es abandonar los documentos de carga y otros formularios de registro exigidos para cada transacción que requieren mucho tiempo e implementar contratos inteligentes para mejorar la eficiencia de las operaciones comerciales.

Las primeras españolas

Un total de 39 empresas energéticas europeas, entre las que se encuentran Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa, se unieron en mayo del pasado año al proyecto Enerchain, la primera plataforma de negociación descentralizada desarrollada por la empresa de software alemana Ponton, que permite realizar transacciones de gas y electricidad entre dos agentes basadas en blockchain en cualquier zona europea y para cualquier periodo.

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