
El estandarte de futuro de la Playa de Poniente de Benidorm, el mismo que estaba llamado a marcar un antes y un después en la arquitectura de la ciudad alicantina con el majestuoso nombre de 'Intempo', podría haber encontrado solución a su difícil situación. El último capítulo, que de seguro no definitivo, tiene un título más optimista: capital extranjero.
De este modo, grupos de inversión de Rusia, Emiratos Árabes y Sri Lanka han mostrado recientemente su interés por entrar en el accionariado de la sociedad propietaria del edificio, cuya construcción, de conseguir ser acabada, lo convertiría en la torre residencial más alta de Europa.
Así lo han puesto de manifiesto fuentes próximas a la sociedad propietaria del inmueble, Olga Urbana a Efe, al declarar que existirían "negociaciones" abiertas con grupos de inversores extranjeros que podrían entrar a formar parte del accionariado de la promotora.
El edificio Intempo, de 52 plantas con 200 metros de altura, está configurado por dos torres siamesas unidas en su parte superior por un cono invertido que asemeja un diamante. De los 269 apartamentos proyectados, la mercantil ha vendido hasta la fecha un total de 140, según datos aportados por las citadas fuentes.
Pero el optimismo sobre la megalómana construcción no queda aquí, y estas últimas han apuntado además que el coloso de la arquitectura residencial, cuya obras se iniciaron a mediados de 2008, podría ser inaugurado el próximo año.
Una cronología accidentada
Después de que la extinta Caixa Galicia le prestara 92 millones de euros en 2005, y que esa hipoteca acabase en Novacaixa Galicia tras la fusión de cajas gallegas, a finales de diciembre del pasado año, la Sociedad de Gestión de Activos de la Reestructuración Bancaria (Sareb), también conocida como el banco malo, se quedó el crédito financiero del edificio.
Pero la dificultosa realidad del proyecto no trascendió hasta el pasado mes de julio: mientras su crédito queda en manos de la Sareb, el edificio permanece en propiedad de Olga Urbana y sólo la inmobiliaria Maxxima podría venderlo, según el contrato firmado.
Aunque la absorción del préstamo se produjo durante el pasado invierno, el dato no vió la luz hasta que la web local lamarinaplaza.com se hizo eco del asunto hace un mes. Así, resulta llamativo que al preguntar por el asunto a Olga Urbana, esta declarase "no disponer del dato de forma fehaciente", mientras que desde la Sareb y Suasor, la mercantil contratada por la promotora para el control de gastos, lo admitieron sin problemas.
La evolución del Intempo no ha pasado, ni mucho menos, desapercibida en sus seis años de construcción. A pesar de que su finalización estaba programada en primer lugar para mediados de 2009 y luego se retrasara al verano de 2011, el edificio ya ha logrado completar el 94% de su obra.
Con un nombre que resuena a eternidad y perpetuidad, el Intempo, cuya promotora pensaba que dividiría "en dos partes la historia del urbanismo de Benidorm" ha sufrido, además de la crisis, otras dificultades. En abril de 2011, cuando el edificio ya contaba con 46 plantas, aún no se disponía de los planos de la 47. En julio del mismo año, el montacargas se cayó con 13 operarios y las ambulancias no pudieron acceder al lugar al no estar acondicionada la entrada de vehículos por ahorrar costes. Varios trabajadores tuvieron heridas muy graves.
Un mes más tarde llegó el turno de las reivindicaciones por parte de los obreros, que se negaron a entrar a trabajar hasta que se les asegurase el pago de un sueldo que, según decían, siempre llegaba tarde. La contestación a sus peticiones de Javier Frías, un cargo de la promotora, fue por correo electrónico: "Puede que a alguno no le interesen las condiciones de trabajo por lo que decida marcharse. Así nos van haciendo un favor", escribió.
En enero de 2012 aparecía en escena un nuevo contratiempo. En esta ocasión, la noticia era que no se había tenido en cuenta el hueco del ascensor, como bien se ve en los diseños promocionales donde no constan los típicos espacios dedicados en las azoteas a los motores elevadores. "El espacio estaba calculado para un bloque de 20 plantas", narran las mismas fuentes.
El colofón lo puso el equipo de arquitectos encargado de su alzamiento, que abandonó el proyecto el pasado mayo. Ahora también sabemos que días antes de que estos abandonaran la dirección del proyecto, el jefe de obra del mismo ya estaba en la calle. Aunque no trascendieron motivos sobre su despido, se sospecha que también podría deberse a los problemas de financiación de la obra.
El resultado, a día de hoy, es un proyecto que permanece lastrado por denuncias de estafa, embargos y reclamaciones de clientes y proveedores. Así, la construcción ideada para "marcar una época", como indica su promoción, ha terminado por convertirse en el ejemplo más evidente de un tiempo de excesos.