Economía

Erdogan vuelve a pedir a los turcos que busquen dólares y euros hasta debajo de su colchón para comprar liras

  • El ministro de Finanzas destaca que el plan de Turquía será largoplacista
  • "Transformará la economía turca" en los próximos años con "determinación"

El presidente de Turquía, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha vuelto a hacer un llamamiento hoy a los ciudadanos para que cambien sus euros y dólares a liras para frenar la fuerte depreciación de la moneda turca, que en lo que va de año se ha hundido más de un 40%.

Erdogan ha pedido durante un discurso en la ciudad de Bayburt que los turcos saque sus ahorros en divisas extranjeras y que los vendan a cambio de liras, "esa va a ser la respuesta más efectiva contra Occidente", ha señalado Erdogran.

"Es un problema nacional. Pero va a haber una respuesta de mi nación contra aquellos que están librando una guerra contra nosotros", asegura el presidente turco. No obstante, durante el discurso de Erdogan la lira ha sufrido una nueva recaída que ha superado el 12%. Más tarde, Trump anunció que duplicaba los aranceles al aluminio y acero turco, lo que ha llevado a la lira a caer hasta un 20% a los 0,1490 liras por dólar.

Además, el líder turco ha asegurado que tienen alternativas para combatir esta guerra económica como China, Rusia, Irán y algunos países europeos, aunque Erdogan no ha concretado cómo pueden ayudar esos países a Turquía. 

Todo esto se produce en un contexto de creciente tensión de las relaciones internacionales entre Turquía y Occidente, sobre todo EEUU. La delegación turca enviada el pasado martes a Washington regresó a la capital turca con las manos vacías tras el encuentro de alto nivel mantenido con las autoridades estadounidenses con el objetivo de rebajar la tensión que ha caracterizado las relaciones bilaterales durante los últimos años y que ha culminado con la imposición de sanciones por parte de Washington a Ankara.

Las relaciones entre ambos países se han enturbiado a raíz del caso de Fetulá Gulen, un clérigo turco exiliado en Estados Unidos desde los años 90 al que el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan acusa del fallido golpe de Estado de 2016. Turquía reclama su extradición, algo a lo que Washington aún no ha respondido.

En el último episodio, la Justicia turca rechazó la semana pasada un recurso del pastor estadounidense Andrew Brunson, acusado de espionaje y terrorismo por sus supuestos vínculos con Gulen, para ser liberado mientras continúa el juicio celebrado en su contra.

El plan de Turquía

Por su parte, Berat Albayrak, ministros de Finanzas y del Tesoro turco ha destacado en lo que se supone que iba a ser un "nuevo modelo económico" para Turquía que la política fiscal y monetaria están ahora bajo el mismo liderazgo, lo que resulta en una coordinación "más eficiente y poderosa".

Por otro lado, el ministro ha lanzado vagas ideas sin especificar acciones concretas. Albayrak ha comentado que la política económica estará basada en la "determinación" y que su plan para los próximos años "transformará la economía turca".

El nuevo modelo será sostenible y sobre todo está pensado para el largo plazo. El propio ministro ha destacado que cuando él deje el cargo, el nuevo modelo económico continuará en pie.

También se buscarán sanear las finanzas públicas y corregir los desequilibrios con el exterior. El déficit presupuestario será inferior al 2% del PIB durante el año actual, y se espera que el crecimiento económico se mantenga entre el 3 y el 4%, por debajo del 5,5% que estimaba previamente, para 2018 y 2019.

Las políticas también irán encaminadas a reducir el déficit por cuenta corriente, que acumula más de diez años en números rojos, lo que ha provocado un rápido endeudamiento de los agentes turcos con el exterior, haciendo más vulnerable la economía del país a las condiciones financieras globales.

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