Cinco razones (falsas) para no construir bajo el estándar Passivhaus


La edificación y rehabilitación bajo los parámetros de Passivhaus se va abriendo paso poco a poco en España. Sin embargo, todavía existe cierto recelo y desconocimiento sobre los beneficios de este tipo de construcciones tanto en el sector como entre los consumidores. De hecho, es habitual que se argumente en contra de estas edificaciones a pesar de sus ventajas.

Los argumentos todavía siguen siendo numerosos para no construir mejor, ganar en eficiencia energética y ahorrar más, según ha explicado la presidenta de PEP, Adelina Uriarte, durante su intervención con la conferencia "Razones para no construir bajo el estándar Passivhaus", que ha impartido dentro de la jornada PEP "Mitos, presente y futuro de la edificación y de la rehabilitación de edificios bajo el estándar Passivhaus", celebrada en Huesca con la colaboración de FAC Huesca, y en la que ha desenmascarado las principales cinco razones que se ponen como excusa y que no son ciertas en declaraciones a elEconomista.es

1. El Passivhaus viene de un clima frío: es cierto que el estándar Passivhaus viene de un clima frío, lo que hace que se tienda a pensar que "no es adecuado para España". Sin embargo, "funciona bien y el ahorro energético que se produce ya está medido. Es más, hay edificaciones que se han realizado en climas que son más severos que el de España".

2. Es caro: el estándar Passivhaus puede "requerir una inversión inicial mayor. Es cierto", aunque los posibles sobrecostes oscilan entre el 0% y el 10%. Al analizar la vida útil del edificio, de unos 50 años, se observa que se produce una amortización del "1% anual por lo que en diez años estaría amortizada y se empezaría a ahorrar".

3. Rehabilitación: el estándar Passivhaus también puede utilizarse en rehabilitación. Prueba de ello son experiencias que se están llevando a cabo dentro de Aragón. En concreto, el Gobierno aragonés está apostando por la rehabilitación en Teruel bajo este estándar. La inversión supone un 15% más, pero el retorno es de 13 años, lo que viene a confirmar que se produce una amortización del 1% anual aproximadamente.

4. Triples vidrios: este elemento se considera que no es necesario para tener un ambiente de confort térmico dentro del edificio, además de pensar que es más caro. Nuevamente no es así. No es lo mismo el triple vidrio que un cristal doble, al igual que "hoy en día a nadie se le ocurriría poner un vidrio simple como antes". Además, "empiezan a no ser tan caros".

5. La ventilación mecánica es cara: este otro argumento tampoco es cierto. La ventilación mecánica con recuperación de calor no es cara. La oferta y demanda ha permitido que su precio se sitúe en unas "cifra razonables". Además, tiene importantes ventajas porque en los edificios se respira aire viciado, pero con esta ventilación se garantiza la calidad del aire en el interior y un nivel de oxígeno óptimo sin perder energía.

Son explicaciones con las que Adelina Uriarte ha desmontado falsas creencias sobre el Passivhaus. Un estandar de edificación que hoy en día se va abriendo paso en España poco a poco, aunque todavía existe una cierta reticencia en los promotores y constructores. "Hay que poner en valor lo que el sector puede aportar. Hacer edificios sin patologías es importante, al igual que una construcción mejor".

De forma progresiva se van superando estas reticencias, así como el desconocimiento del ciudadano, que hace que "no se demande lo que no se conoce" por lo que desde PEP están llevando a cabo estas jornadas en diferentes comunidades autónomas.

Las perspectivas de futuro son favorables. En España, hace siete años, solo había un edificio bajo el estándar Passivhaus. Hoy en día, hay más de 50, algunos de los cuales acogen más de 171 viviendas como sucede en Bilbao o 26 pisos como en Zaragoza.

En la actualidad, hay alrededor de 43.000 metros cuadrados construidos bajo el estándar Passivhaus y la previsión es que en los próximos años se llegue a los 200.000 metros cuadrados. "El crecimiento es exponencial".

Además, se van produciendo nuevos avances para conseguir una mayor eficiencia. "Siempre que la tecnología avanza se pueden hacer mejoras". De hecho, al principio se prestaba solo atención a la demanda energética, pero ahora también hay otras certificaciones relacionadas con la generación de energía.

Dentro de las últimas acciones que se están llevando a cabo en este campo están las relacionadas con las bombas de calor, que cada vez son más utilizadas y en las que no hay una certificación. El objetivo en el que está trabajando el Instituto en Alemania es saber qué máquinas son más eficientes para poder comparar. "Esto también supone que el mercado industrial tiene que ponerse las pilas por la demanda".


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