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Lo dice la ciencia: la cerveza sin alcohol rehidrata lo mismo que el agua

  • España continúa liderando el consumo de cerveza sin alcohol en Europa
  • Está incluida en la pirámide de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria
  • Permite una recuperación de reservas hídricas tan óptima como el agua
Dreamstime
Madrid

España continúa liderando el consumo de cerveza sin alcohol en Europa en relación con el total de esta bebida, tanto en producción como en consumo, según del Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2018. Tal ha sido su éxito, que la penetración de esta variedad en el canal hostelero ascendió 3,5 puntos el año pasado, hasta convertirse en una opción más para el 46 por ciento de los consumidores de esta bebida. Así, la variedad sin alcohol representa el 13% del consumo per cápita de los españoles.

Unos datos que no se sostienen únicamente por el delicioso sabor de una cerveza fría, sino por sus múltiples beneficios. El doctor Jesús Bernardo, médico especialista en Nutrición Deportiva y Fundador y director de la Unidad de Nutrición, Alimentación y Metabolismo (UNAM), puntualiza que "la composición nutricional de la cerveza -sin alcohol- aporta muchas cosas buenas a nuestro organismo", por este motivo, enmarcada dentro de una dieta mediterránea y con un consumo moderado, es totalmente recomendable para la salud de adultos sanos. Tanto es así que desde el año 2004, explica Bernardo, esta bebida está incluida en la pirámide nutricional de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, y se recomienda su consumo moderado durante las comidas.

"La cerveza sin alcohol está compuesta por vitaminas del grupo B, antioxidantes, tiene cuatro gramos de hidratos de carbono por cada 100 mililitros, contiene minerales, sodio, magnesio, calcio, zinc, potasio, fósforo y aminoácidos", indica el especialista para explicar las características similares que tiene con una bebida isotónica, por lo que es totalmente adecuada para deportistas.

Una afirmación totalmente abalada por múltiples estudios desde el año 2002. Manuel Castillo, catedrático de fisiología en la Universidad de granada, publicó La Idionidad de la cerveza en la recuperación del metabolismo de los deportistas. Una investigación que afirmaba que el consumo moderado de cerveza sin alcohol tras el entrenamiento, no dificulta nunca la rehidratación del deportista. De hecho, lo mejora. Según sus datos, el consumo moderado de este producto tras el ejercicio a altas temperaturas y con mucha sudoración, permite una recuperación de reservas hídricas tan óptima como el agua, pero además, añade al organismo otros componentes necesarios para la recuperación que no tiene el agua.

Esta misma teoría se ve reforzada por el estudio llevado a cabo por Antor Pinder, especialista del Instituto de Tecnología de la Universidad Técnica de Munich, Alemania. Pinder dermostró que la cerveza sin alcohol tiene la misma capacidad de rehidratación que las bebidas isotónicas. No obstantes, muchas veces, es incluso mejor tomar la rubia tanto antes como después del entrenamiento que cualquier otra bebida.

Johannes Scherr, médico del equipo elíptico alemán de sky, reforzó aún más las bondades de esta bebida para deportistas. El médico deportivo realizó un análisis en 2009 con corredores profesionales de maratón. En éste, demostró que tomando cerveza sin alcohol tanto en las semanas previas como en las posteriores a la carrera, los deportistas tenían significativamente menos inflamación e infecciones en las vías respiratorias. Por lo tanto, se pudo ver como la mayor parte de deportistas de los juegos olímpicos bebían esta bebida durante y después de la competición.

Para finalizar, Bernardo puntualiza que el consumo recomendado para hombres sería entre 1 y 2 cervezas sin alcohol al día, y para las mujeres, una. Y es que, el experto asegura que, como todo en la vida, en el punto medio está la virtud.

Una bebida democrática

Según el citado estudio llevado a cabo por Cerveceros de España y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la cerveza es la bebida más democrática que existe. Y es que, según sus datos, ésta es una de las bebidas más transversales (si no la que más), en la que apenas se registran diferencias por sexos ni por clase social en cuanto a su consumo. Así lo constata la gran penetración de consumo fuera del hogar, fundamentalmente en hostelería, ya que en 2018 ha sido consumida por el 88,5% de los hombres que ha hecho alguna compra fuera del hogar y por el 86,6% de mujeres.

Respecto a la clase social, es poco significativa la diferencia de penetración de consumo de cerveza fuera del hogar, que es donde más cerveza se consume. Así, si el promedio de españoles que ha consumido cerveza en algún momento de esta manera en 2018 fue del 85,5%, el porcentaje solo desciende o asciende 4 puntos cuando hablamos de las clases más bajas o más altas respectivamente. Un hecho que muestra que la cerveza es una bebida que no entiende de ingresos ni estratos sociales, convirtiéndose así en una de las más populares.

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