Firmas

Barcelona y "la sensación de seguridad"

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Foto: Efe.

Hace más de quince años que discuto en clase el caso: La Nueva Policía de Nueva York (1994/1996, Harvard), que explica cómo el Superintendente William Bratton, bajo la Alcaldía de Rudolph Giuliani, aumentó la imagen de seguridad de la ciudad. A la pregunta: ¿Qué vende la policía? Los alumnos responden: seguridad. Pero después de una discusión matizan concluyendo que lo que vende de verdad es: "Sensación de seguridad". No es posible crear sensación de seguridad sin seguridad; pero sí es posible que habiendo seguridad, no haya sensación de seguridad. Especialmente porque esa sensación se evalúa comparando con otras ciudades o con otras épocas del mismo lugar.

En términos de seguridad Barcelona no está entre las ciudades inseguras del mundo. Pero en términos de "sensación de seguridad" está perdiendo puntos respecto a otras urbes y a sí misma en otros tiempos. Eso a la ciudad le importa mucho por el turismo. Barcelona es una de las ciudades que merece la pena visitar. Pero una serie de acontecimientos está haciendo caer su atractivo por "sensación de inseguridad".

No es por el terrorismo yihadista, porque en eso empata con ciudades como Londres, París o Berlín. Pero el procés crea sensación de inestabilidad. La internacionalización que persiguen los independentistas no favorece su atracción como país a visitar.

Máxime después de la utilización propagandista del 1 de octubre pasado. Pero hay temas puramente municipales que abundan esa sensación de inseguridad: la turismofobia que crece desde hace dos años; la protección de los okupas con aumento de la droga y el menudeo de su venta en zonas típicas; y la permisividad con la venta ambulante, con manteros envalentonados que, incluso, tienen un sindicato (¿mafioso?).

Todas ellas congruentes con la oferta electoral de la alcaldesa Ada Colau, que deja a su policía maniatada. La "sensación de inseguridad" aumenta día a día. La imagen de un turista americano de 45 años herido en un altercado con los manteros ha sido trending topic en Twitter y también se ha hecho viral a través de otras plataformas como Facebook.

Por si fuera poco, la huelga de los taxistas, en plena campaña turística se inicia en Barcelona, por la ineptitud de unos y otros y la falta de fortaleza de las autoridades incluyendo a la alcaldesa (¿ocupar la ciudad sin permiso?). Algo que no favorece nada la imagen de tranquilidad.

La solución está clara. Bratton aplicó lo que en argot policial se llama "tolerancia cero" y parece que no hay otra forma de revertir la imagen. Aunque hay que aplicarla con rigor porque puede llevar consigo posibles denuncias de brutalidad policial. El mal está hecho. Ahora son los barceloneses los que en las elecciones municipales tienen que optar por las distintas ofertas electorales donde la seguridad es uno de sus temas.

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