La mitad de las grandes empresas se expone a multas por no hacer auditorías energéticas en sus oficinas

2/11/2016 - 11:52
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Mutua Madrileña consiguió el certificado ISO 50001 en marzo de 2014. | eE

La reciente normativa del Real Decreto 56/2016, que nace de la Directiva Europea de Eficacia Energética 2012/27/UE, establece que antes del 14 de noviembre empresas, grupos empresariales y filiales de grandes empresas que cumplan la condición de gran empresa tendrán que haber auditado energéticamente el 85% de su consumo. A día de hoy, según los expertos del sector, no se va a llegar a la totalidad de las empresas que están obligadas a realizar sus auditorías, a pesar de exponerse a una sanción de hasta 60.000 euros. Descárguese gratis el último número de la revista digital elEconomista Inmobiliaria. 

El Real Decreto obliga a toda gran empresa con más de 250 trabajadores o una facturación de 50 millones de euros y un balance de 43 millones de euros a realizar la correspondiente auditoría energética de su actividad en España. Estas auditorías tendrán que estar realizadas y firmadas por un auditor cualificado antes del 14 de noviembre. Una vez realizadas, las empresas disponen de tres meses para comunicar al órgano autonómico competente la realización de la auditoría.

Según los últimos datos de la Asociación de Empresas de Eficiencia energética, a julio de este año, sólo 1.810 empresas privadas de una estimación de 3.800 empresas, que deben cumplir con el RD56/2016, habrían iniciado el proceso de contratación, o sea que un 47% de las grandes empresas no ha empezado y sólo 716, un 27%, han hecho la auditoría. En el caso de la Administración Pública, el retraso es todavía más evidente: sólo 120 de las 2.452 empresas públicas obligadas habrían solicitado presupuesto.

Esto era en verano y estamos en otoño, y las cifras no han variado mucho, según los expertos, a pesar de que se acerca la fecha límite. "Las grandes empresas lo tienen claro y la mayoría lo están realizando; sin embargo, el RD no sólo pide la auditoría a estas grandes empresas, también a los grupos de empresas y filiales que en su conjunto cumplan con las condiciones que dice el RD, y en este ámbito las empresas tienen que tener en cuenta sus parámetros a nivel global o internacional; aquí es donde muchas creen que no tienen que auditar y no es así, tienen que sumar todo el grupo y ver si están dentro del alcance del RD y creo que estas empresas son las que van a tener más problemas para llegar a esta fecha", explica Marta García, directora de Consultoría técnica y energética de Tinsa.

"El Real Decreto nace de una directiva Europea, el 20-20-20, que se basaba en un 20% más de energías renovables, un 20% menos de emisiones de CO2 a la atmósfera y un 20% de reducción de la energía primaria. Y en España ya vamos tarde, porque las empresas no han empezado a hacerlo tan deprisa como debería haber sido. No se trata de hacer una auditoría por cumplir un decreto, sino que la eficiencia energética es una realidad y supone un ahorro sostenible que se mantiene en el tiempo", afirma Luis Miguel López, responsable de Energía y Servicios Sostenibles en Schneider Electric.

"Vamos tarde como país, no sólo las empresas. De hecho, esta normativa europea obligaba a todos los países de la UE a que las grandes empresas tuvieran su auditoría realizada el 5 de diciembre de 2015 y en España se retrasó a noviembre de 2016, dando un plazo más de nueve meses y estoy segura que recibiremos nuestra sanción", indica García.

¿Cómo hacer un edificio sostenible?

"La sostenibilidad va más allá de la energía, hay más valores que incluyen el término de sostenibilidad como la salud y el confort para el ocupante. Así, es importante ver el aire que se respira, la iluminación y el ruido; todo esto hace que un edificio de oficinas tenga un valor añadido y podemos llamarlo de sostenibilidad. Sin duda alguna, la eficiencia energética y el cambio climático son las claves de un edificio sostenible y es lo que más pesa a la hora de una valoración", explica Dolores Huertas, secretaria técnica de GBce.

La calidad del producto va ligada a la sostenibilidad. "En este sentido, desde la Asociación Española de Oficinas (AEO) hemos desarrollado un modelo para la clasificación técnica de los edificios de oficinas que lo que establece es la calidad del producto del edificio para lo que manejamos 45 parámetros. Antes no existía nada de esto, pero hoy en día la calidad del edificio es fundamental para el que lo ocupa, el que lo gestiona y para el mercado en sí, con el fin de atraer más capital y ser más dinámicos", explica Carlos Bermúdez, director general de la Asociación.

Las certificaciones energéticas pueden ser una parte de la auditoría, porque el Real Decreto lo que pide es que se controle cómo se está gestionando el gasto energético en los edificios y se puede elegir entre hacer una auditoría energética o puedes cumplir con la certificación ISO 50001. Schneider Electric ha optado por la segunda opción. "Además, es una propuesta de eficiencia energética dentro de una empresa que te permite una mejora continua", apunta Luis Miguel López, responsable de Energía y Servicios Sostenibles en Schneider.

La empresa de servicios hizo un programa corporativo para ser más sostenible y trataban de reducir un 10% su consumo energético en 2011. "Schneider es una multinacional francesa que tiene 300 edificios, entre oficinas y fábricas, y se consiguió una reducción de 20 millones de euros en la factura eléctrica, que al año era de 200 millones de euros. Partiendo de esto, se empezó a poner en práctica el programa con nuestro edificio en París que fue el primer edificio del mundo con certificado ISO 50001, además de tener también otras puntuaciones adicionales como seis estrellas en el certificado de edificio sostenible. Después, implantamos todo el programa en todos los países de la compañía. Aquí, en España, empezamos por nuestra sede en Barcelona. La metodología que seguimos fue: ¿dónde queremos ahorrar? ¿Qué queremos hacer? ¿Y cómo? A partir de ahí se hizo un estudio en el año 2011 y en 2012 implantamos las primeras mejoras de eficiencia energética. Pero en 2013 nuestra sorpresa fue que en vez de ahorrar tuvimos un sobreconsumo. Esto quiere decir que no sólo hace falta implantar mejoras, sino hacer un seguimiento, y gracias a ello nosotros volvimos a redefinir las mejoras que estaban implantadas y se hicieron otras adicionales, y todo esto hizo que en 2014 tuviéramos un ahorro del 31%, con respecto al 21% que teníamos como objetivo en el estudio previo", afirma Luis Miguel López.

Dolores Huertas piensa que unas medidas que se toman sin un seguimiento están condenadas a fracasar. "Desde nuestra asociación GBce pensamos que las prestaciones de un edificio pueden ser maravillosas, pero los usuarios y los gestores tienen que ser conscientes de manejarlo de forma eficiente. Estas medidas que cambian la manera de usar un edificio son de coste menor que las que incurren en obra y consiguen mayores resultados".

Mutua, la más certificada

El gasto energético en un edificio de oficinas es uno de los más importantes después del de la construcción del inmueble. El RD pide que se audite el 85% del consumo que la empresa gestiona en el ejercicio de su actividad.

"La palabra gestiona es la clave, porque cuando una empresa está como inquilino en un edificio completo entonces audita la empresa que alquila, pero también se da el caso donde en un edificio hay varias empresas en distintas plantas. Aquí está cada empresa que gestiona su propio negocio en su planta y la empresa que gestiona todo el edificio. Este es el caso más difícil y el RD no aclara cómo tiene que hacerse la auditoría, pero desde Tinsa entendemos que en este caso el propietario del edificio y que lo gestiona en alquiler tiene que auditar las zonas e instalaciones comunes, y cada uno de los inquilinos tendrá que auditar su planta y su parte de gestión interna que hace en el interior", explica Marta García.

Otro ejemplo de empresa que ha conseguido el certificado ISO 50001 es Mutua Madrileña. En marzo de 2014, la compañía de seguros daba un paso adelante con la implantación del Sistema de Gestión Energética en 14 de sus edificios de oficinas, con tipologías muy variadas e incluyendo iconos como la Torre de Cristal, en Madrid. Los objetivos eran varios: por un lado, como empresa, disminuir el impacto ambiental a través de un menor consumo energético, aumentar el bienestar de los empleados y reducir sus emisiones; por otro, como propietarios de un importante capital inmobiliario, satisfacer las necesidades de los clientes más exigentes, con unas condiciones de confort y gestión óptimas.

Con el apoyo de la consultora GEN Europe, Mutua Madrileña implantó el sistema de gestión de la energía según las fases establecidas en la norma ISO 50001: compromiso, planificación, operación y verificación, incorporando la energía a las actividades diarias en el mantenimiento y mejora de las instalaciones.

La relevancia del sistema se ha hecho notable al analizar las cifras de ahorro -casi seis millones de kWh en 2 años- y la reducción de la huella de carbono un 10%. El ahorro más significativo ha sido el de gas natural, un 30%, pero también se ha conseguido una rebaja importante en las facturas de electricidad del 6%.

En marzo de 2015, Mutua Madrileña lograba el certificado ISO 50001, convirtiéndose en la compañía no industrial con más establecimientos certificados en España.


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