Emprendedores-Pymes

Tres seguros básicos para cubrir todos los riesgos a los que se enfrenta un negocio

Las personas no son perfectas, y nadie está libre de cometer errores en el ejercicio de su actividad profesional. Una vez cometido el fallo, no es fácil arreglarlo, pero hay que tratar de amortiguar los daños de la mejor manera posible.

Para protegerse, es recomendable adoptar alguna serie de medidas. Si en el coche se va más tranquilo teniendo un seguro, debemos tratar de trasladar esa tranquilidad a la experiencia laboral, para poder centrarse en lo realmente importante: hacer frente al negocio. Nerea de la Fuente, directora de Riesgo Profesional Hiscox España, destaca que con tres seguros básicos se pueden cubrir todos los riesgos y funcionar con total tranquilidad.

Para ello, la experta pone un ejemplo de un ficticio restaurante, al que denomina como 'Rey de las Hamburguesas'. Su dueño Martín Rodríguez un experimentado cocinero de comida rápida decide establecerse por su cuenta y abrir su propio restaurante. Para ello se asocia con varios accionistas a los que debe rendir cuentas, pero él es tanto la cara visible como el ejecutor del proyecto.

Seguro de RC General

Lo primero que hace Martín es abrir el local y contratar un seguro de RC General. Como es lógico, se quiere cubrir frente a reclamaciones por daños materiales y daños corporales. Además teniendo en cuenta que hay mucha afluencia de personas en su local, debe cerciorase de que si por ejemplo algún cliente se tropieza porque hay una baldosa del suelo levantada y se lesiona, su seguro se hace cargo ante una posible demanda del cliente.

Martín descubre que el gobierno ha puesto en marcha un plan de ayudas para emprendedores y que él podría acceder a esas ayudas pero como gestionar todos los papeles le va a suponer mucho tiempo, decide que la gestoría que le lleva todo el tema de las nóminas podría encargarse de ello. Por desgracia la subvención le es denegada. Martín se queda muy sorprendido y decide tomar cartas en el asunto ya que él era el candidato ideal para recibir las ayudas. Efectivamente su investigación desvela que la gestoría no tramitó la solicitud adecuadamente ya que olvidó adjuntar unos documentos. Martín denuncia a su gestoría y el seguro de ésta se encarga de indemnizarle por los daños y perjuicios causados al no recibir las ayudas del Estado. La gestoría puede hacer frente rápidamente al pago, porque contaba con un seguro de RC Profesional que la cubría frente a las reclamaciones de terceros (en este caso Martin), derivadas de errores y/o omisiones en la prestación de servicio.

Las subvenciones le permiten a Martín introducir una serie de mejoras en el Rey de las Hamburguesas. El negocio despega y decide abrir más locales. Tras inundar la ciudad y la comunidad con restaurantes, Martín llega a la conclusión de que es hora de expandir el negocio a otras comunidades autónomas. Además, si accede a las subvenciones en cada comunidad autónoma, la expansión es viable porque no es tan costosa. Ahora solo hace falta convencer a los accionistas y presentarles el plan de negocio y las cuentas para que puedan hacer más aportaciones de capital.

Los accionistas le dan luz verde y Martín se pone manos a la obra abriendo cuatro nuevos locales en diferentes comunidades. ¡El Rey de las Hamburguesas va expandiendo su reino! Pero una mala noticia hace que peligre el sueño de Martín? Resulta que las subvenciones son incompatibles entre sí y en cuanto se tramitaron las nuevas se anularon automáticamente todas. Esto no formaba parte de los planes de Martín y le supone un gran problema. Por un lado los accionistas han tenido que aportar aún más dinero y por otro, al no contar con ayudas, las previsiones de crecimiento del negocio han desaparecido. A esto se le suma una demanda que le han interpuesto los accionistas por la toma de una decisión que ha derivado en pérdidas económicas para la empresa. Martín no se informó bien a la hora de decidir expandir el negocio y los accionistas le reclaman ahora que haga frente a la demanda con su patrimonio personal.

Menos mal que Martín contrató un seguro para Administradores y Gerentes que le protege frente a la toma de decisiones estratégicas que afectan a toda la compañía.

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