
La eurozona se prepara para defender al euro ante la eventual salida de Grecia de la moneda única. El fracaso de las negociaciones del sábado en Bruselas ha hecho que la posibilidad de que el temido 'Grexit' se convierta en realidad esté más cerca que nunca, y con ello las temidas turbulencias de los mercados que, aunque solo fuera a corto plazo, arrastrarían al sistema financiero europeo a vivir un nuevo drama.
Desde algunos de los socios de la eurozona, la salida de Grecia del euro se admite ya como cercana, y así el primer ministro de Francia, Manuel Valls, ha dicho este domingo que "el riesgo es real".
Para afrontar una situación así, que arriesga el proyecto político y económico que es el euro, los países de la eurozona están ahora mejor preparados que hace cinco años cuando comenzó la crisis financiera internacional, ha dicho el presidente del Eurogrupo, el holandés Jeroen Dijsselbloem.
También ha afirmado que todos los países del euro tienen "la firme determinación de fortalecer y preservar la unión monetaria" y que todos ellos harán "pleno uso de todos los instrumentos disponibles para preservar la integridad y la estabilidad de la zona euro", ante la perspectiva de un posible contagio.
Los socios de Grecia, que pese al fracaso del diálogo insisten en que Atenas sigue estando en el euro y entre los diecinueve, no habían descartado tener que dar asistencia técnica al país si desde el lunes se produce una fuga masiva de capital, temor que la decisión del BCE de mantener la línea de liquidez de emergencia a los bancos griegos puede haber disipado.
Durante el fin de semana en las calles de Grecia se han visto largas colas de ciudadanos retirando dinero en efectivo de los cajeros, hasta unos 400 millones de euros, que se suman a otros casi 4.000 millones que los helenos sacaron de sus bancos en la semana precedente por miedo a que el país termine fuera de la eurozona.
"Subrayamos que la expiración del programa de asistencia con Grecia, sin unas perspectivas inmediatas de disposiciones de seguimiento, requerirá la adopción de medidas por parte de las autoridades griegas", ha afirmado el Eurogrupo, en alusión a posibles controles de capital.
Los ministros de Economía y Finanzas del euro han señalado que se "vigilará muy de cerca la situación económica y financiera en Grecia" y que se quiere "salvaguardar la estabilidad del sistema financiero griego".
La decisión de imponer controles de capital en Grecia es del Banco Central del país, ha de ser autorizada por el Parlamento.
La espada de Damocles del inminente 30 de junio en que expira el rescate, la falta de liquidez de Grecia y los pagos que tiene que hacer ese día de las pensiones y salarios de los funcionarios, así como de 1.600 millones de euros al FMI, evidencian aún más el peligro y la difícil semana que le espera a Atenas.
Además del programa de rescate en la media noche del martes 30 también expira toda la financiación que acompaña a la actual asistencia a Grecia, en la que se incluye la transferencia de los beneficios obtenidos por el BCE de la compra de bonos griegos y los adquiridos por los bancos centrales nacionales de los otros 18.
La celebración el 5 julio del sorpresivo referéndum por parte de Tsipras, que cuenta con el apoyo del Parlamento, sobre unas propuestas europeas que ni siquiera fueron debatidas no aliviará la situación del país, y más bien puede sumirle en un grado más de gravedad si los griegos, que mayoritariamente están a favor del euro, desoyen la recomendación negativa de su primer ministro.
Las consecuencias de todo ello se harán sentir también en la eurozona, admiten sus dirigentes que también señalan que finalmente y con los instrumentos desarrollados desde hace cinco años, "no será tan mala como para Grecia", señaló hoy el ministro austríaco.
En la misma línea el primer ministro francés dijo, por su parte, en París que "las consecuencias en el plano económico y financiero no tendrían nada que ver con las que se temen", aunque sí en el terreno político.