Cataluña

Los 'riders' piden una censura legal al modelo de Deliveroo

  • Rechazan un pacto económico con la empresa
  • Quieren que se reconozca que eran tratados como falsos autónomos
  • Crean la cooperativa de reparto Mensakas

Los antiguos repartidores de Deliveroo en Barcelona esperan una sentencia "ejemplar" en el primero de los juicios contra su despido que empieza hoy en el juzgado de lo Social de Barcelona.

Los riders demandaron a la empresa porque consideran que su despido fue una "represalia" contra su participación en las huelgas de julio de 2017 y también alegan que Deliveroo les trataba como falsos autónomos.

Por ello, piden a la Justicia su readmisión como un acto de "reparación" y rechazan, por el momento, llegar a un pacto. "No queremos un acuerdo económico, sino una sentencia", señaló ayer en una rueda de prensa Oriol Alfambra, el primero de los 16 demandantes que irá a juicio en Barcelona contra la firma de entrega rápida de comida a domicilio.

Alfambra indicó que quieren seguir el ejemplo de Víctor Sánchez, el trabajador de Deliveroo en Valencia que también demandó a la compañía por razones similares y que rehusó una oferta de 10.000 euros para evitar el juicio. Anteriormente, la compañía había parado las demandas de riders gracias a los acuerdos económicos.

De momento, Alfambra no ha recibido ninguna propuesta y afirmó ayer que no la espera, ya que "otro rechazo por parte de un antiguo trabajador les daría muy mala publicidad". Por su parte, Deliveroo descartó ayer hacer cualquier valoración sobre esta cuestión a elEconomista.

Nueva cooperativa

Paralelamente a la acción judicial, una decena de antiguos trabajadores de Deliveroo -agrupados en la plataforma RidersxDerechos- presentó ayer una cooperativa para prestar servicios de paquetería rápida. La plataforma Mensakas pretende competir con otras grandes firmas del sector, como la propia Deliveroo, Glovo o UberEats, pero a partir de "ofrecer condiciones laborales dignas" a sus empleados.

Según sus promotores, todos los trabajadores tendrán contrato laboral y estarán dados de alta en el régimen general de la Seguridad Social. La cooperativa no tendrá ánimo de lucro y operará en el centro de Barcelona. El proyecto consiguió una subvención de 60.000 euros de la Generalitat y ha iniciado una campaña de mecenazgo para lograr 32.000 más. Los socios trabajadores deberán aportar 1.000 euros para entrar en la cooperativa.

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