Andalucía celebra el 25 aniversario de su salto al futuro con la Expo 92

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Mapa del parque tecnológico empresarial Cartuja

La isla de la Cartuja, donde se celebró el gran evento, acoge hoy un parque tecnológico con empresas que facturan más de 2.000 millones de euros anuales

El 20 de abril de 1992 el Rey Don Juan Carlos, acompañado por toda la Familia Real y ante las más altas autoridades del Estado, inauguraba solemnemente la Exposición Universal de Sevilla, la Expo 92, bajo el lema La era de los descubrimientos, una muestra que duró casi seis meses, hasta el 12 de octubre - fecha en la que se cumplían cinco siglos desde la llegada del almirante Cristóbal Colón a América- y que batió todos los récords en este tipo de acontecimientos, con 112 países representados y más de 42 millones de visitas, algo que no han logrado superar las tres exposiciones universales que se han celebrado desde entonces -Hannover 2000, Shanghái 2010 y Milán 2015-.

Aquella inauguración se produjo tras seis años contrarreloj de obras faraónicas, inversiones millonarias y una enorme apuesta de todas las Administraciones públicas -central, regional y municipal- para asegurar el éxito de un acontecimiento que iba a relanzar la imagen y prestigio internacional de España junto a los Juegos Olímpicos de Barcelona y a la Capitalidad Europea de la Cultura en Madrid.

La inversión que movilizó la celebración de la Expo superó los 9.000 millones de euros en toda Andalucía, según un estudio de la Universidad de Sevilla. La mayor parte se la llevó la capital andaluza, unos 6.000 millones, tanto en su transformación urbana como en el acondicionamiento de las cerca de 500 hectáreas de la isla de la Cartuja, un recinto que apenas cinco años antes era sólo un enorme terreno rural en mitad del cual se encontraba el Monasterio cartujo, lugar donde Colón planificó su viaje, y que tras la desamortización de Mendizábal en el siglo XIX se había convertido en una fábrica de cerámica del Marqués de Pickman.

La transformación de la Cartuja En la puesta a punto de todo ese inmenso terreno en la Cartuja, de mayor tamaño que el propio centro histórico de Sevilla, se invirtieron más de 1.200 millones de euros, incluyendo incluso el desvío del río Guadalquivir para eliminar el tapón existente en la zona de Chapina, así como la urbanización de esas 500 hectáreas, sus canalizaciones e infraestructuras y cuatro puentes que la unían con el resto de la ciudad -Alamillo, Barqueta, Cartuja y Cristo de la Expiración-. En 215 de esas hectáreas se creó el recinto de la Expo 92, mientras que el terreno restante fue el destinado a los aparcamientos, conexiones -incluido un ramal y estación del AVE-, zonas de y un gran parque metropolitano -del Alamillo-. En ese recinto se levantaron 118 pabellones de países y organismos nacionales e internacionales, avenidas, zonas verdes y climatizadas y hasta dos grandes medios de transporte que asombraron a los visitantes un moderno telecabina y un monorraíl que circulaba a unos 10 metros por encima del suelo.

Tras la clausura de la Expo 92, el recinto de la Cartuja fue dividido en tres zonas con usos claramente diferenciados: una parte central se destinó a la creación de un parque empresarial denominado Cartuja 93; la conocida como zona del lago y el canal se destinaría a un uso cultural y de ocio, dando lugar al parque temático Isla Mágica; y una tercera parte, en la zona Sur del recinto se quedaría como zona de administración y servicios, abanderada en su día por el edificio del World Trade Center -hoy Edificio Expo- y actualmente por la polémica Torre Sevilla, el rascacielos de Sevilla.

Sin embargo, la enorme crisis económica mundial sufrida en 1993, unida al frenazo que supuso en la región la finalización de la Expo y sus multimillonarias inversiones, provocaron que el proyectado parque tecnológico empresarial -se llegó a hablar de un Sillicon Valley en Andalucía- quedara en una idea bien intencionada y con pocos resultados. Hubieron de pasar unos cinco años para que las empresas privadas y las propias administraciones públicas apostaran decididamente por invertir y trasladarse a la isla de la Cartuja, que en la primera década de este siglo experimentó un nuevo auge, sólo frenado por la actual crisis económica.

Sin embargo, el Parque Científico y Tecnológico (PCT) Cartuja es hoy una de las grandes realidades de Sevilla y Andalucía. Este parque acoge actualmente a más de 400 empresas punteras de carácter tecnológico, que emplean a más de 16.000 trabajadores, y que facturan más de 2.000 millones de euros anualmente. En el año 2015 se estima una inversión global de 125 millones de euros en actividades de I+D+i, lo que supone un 12 por ciento respecto a la actividad económica generada, cifra muy por encima de las medias andaluza y española -situadas en el 1,03 y 1,23 por ciento de gasto en I+D respecto al PIB, respectivamente-. Destacable es, también, el número de patentes registradas (57 en 2015) y los grupos de investigación que operan en el PCT Cartuja, que han alcanzado los 200 (14 de ellos iniciados en 2015). Según el estudio, uno de cada cuatro grupos de investigación generó contratos por actividades de I+D+i y el importe medio de cada contrato se situó en los 56.090 euros.

Curiosamente, y a pesar de que muchos sevillanos siguen pensando que la isla de la Cartuja está semivacía, lo cierto es que recibe cada día a cerca de 30.000 personas -entre empleados, alumnos universitarios y visitantes- y que sus mayores problemas son la falta de aparcamientos y los atascos para entrar y salir de la isla en hora punta. Este parque empresarial convive con un área universitaria y formativa - Universidad de Sevilla, UPO, Ceade, Esic, EOI...-, un área cultural -Teatro Central, Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Auditorio Rocío Jurado...-, un área deportiva y de ocio -Estadio Olímpico, Parque del Alamillo, Centro de Remo y Piragüismo, campo de golf...- y hasta con un parque temático -Isla Mágica-.

Fuera de la Cartuja, la Expo 92 sirvió también para transformar completamente la ciudad de Sevilla. Un nuevo aeropuerto, una gran estación de tren (Santa Justa), el soterramiento de las vías que atravesaban y partíanla ciudad, la ronda de circunvalación SE-30, siete nuevos puentes, nuevos equipamientos culturales como el Teatro de la Maestranza o de ocio como el Parque del Alamillo...

La muestra universal de 1992 supuso un terremoto de obras en la ciudad que en los años previos ni siquiera los sevillanos supieron entender. De hecho, apenas meses antes de su inauguración, los ciudadanos castigaron en las urnas al alcalde socialista Manuel del Valle, artífice de esa transformación, y le dieron con sus votos la alcaldía a Alejandro Rojas Marcos, del Partido Andalucista. La Expo fue un enorme escaparate internacional de Sevilla, que atrajo a millones de turistas de todo el mundo, creando riqueza y empleo en el sector, que se vio obligado a multiplicar el número de plazas hoteleras para acoger a todo ese volumen de visitantes.

Junto a ello, la inversión en infraestructuras se extendió por toda la región gracias al Plan Andalucía 92 que puso en marcha la Junta para que los beneficios de la muestra se sintieran en las ocho provincias. Fruto de ello fue la construcción de la A-92, la carretera que conectó Almería con Sevilla, el desdoblamiento de la N-IV entre Madrid y Sevilla, y su prolongación hasta Huelva con la A-49.

Además de la mejora del sistema de carreteras, se acometió también la ampliación de los aeropuertos de Jerez (Cádiz) y Málaga, y la ejecución de grandes obras portuarias en Algeciras y Huelva, así como decenas de actuaciones de restauración de monumentos en las ocho capitales de la región. Tras esta multimillonaria inversión, el Tribunal de Cuentas señaló en 1996 que la desviación presupuestaria de la celebración de la Expo 92 había alcanzado los 221 millones de euros, cifra algo inferior al sobrecoste de los Juegos Olímpicos de Barcelona, sobre los que nadie planteó el debate mediático que se desató en torno al posible despilfarro en las inversiones realizadas en Andalucía.

Acto de celebración

Los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía acudieron el pasado jueves 20 de abril a Sevilla para presidir el comienzo de los actos con motivo del 25 aniversario de la Expo 92. En un emotivo acto en el Alcázar justo a la hora a la que hace 25 años inauguró la muestra universal, el monarca subrayó que aquel acontecimiento ?puso de relieve en todo el mundo el empuje de una España segura de sí misma y comprometida con el futuro?, ya que entonces ?España estuvo, sin duda, a la altura del desafío?.

Al acto acudieron el expresidente Felipe González, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, el ministro del Interior y exalcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, y los que fueron comisarios de la Expo 92, Manuel Olivencia y Emilio Cassinello. Felipe González, que como el resto de los oradores ha citado a Jacinto Pellón, que fue consejero delegado de la sociedad estatal Expo 92, como uno de los artífices de la muestra, ha asegurado que ?el cambio no debe acabar? y que ?nada es insuperable; al contrario, tenemos más materia prima que nunca? y alentó a seguir superando retos ?sin resignación ni rencor?.

El expresidente también llamó a ?superar cualquier sectarismo para no volver atrás? y añadió que, si la Expo 92 fue ?una fantástica excusa para poner en marcha una nueva dirección, ahora no necesitamos excusas, porque tenemos un país moderno?. González aseguró que aquello ?marcó un antes y un después? tanto en el ámbito público como en el de la iniciativa privada y con ironía no exenta de cariño se refirió al ?espíritu sevillano? y al inicial escepticismo con que fue acogido el proyecto asegurando que los sevillanos ?ahora están convencidos de que hubo una Expo Universal hace 25 años?.

Por su parte, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, agradeció a Felipe González su labor en ?una apuesta arriesgada y justa que cambió el rumbo del país y el destino de Andalucía? gracias a la Expo 92 que a su juicio demostró que ?éramos capaces de hacer lo que nos proponíamos?. El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, destacó que el parque tecnológico que existe en terrenos de la antigua Expo cuenta con 400 empresas, 16.000 trabajadores y 2.000 millones de euros de facturación anuales -y 57 patentes sólo en 2015. El ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, citó a Don Juan Carlos y Felipe González como principales impulsores de la muestra y citó las palabras de Ortega: ?Para progresar hay que pensar en grande, y para avanzar hay que mirar lejos?.


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