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'Get Back', el 'Gran Hermano' de los Beatles que ha derrumbado varios mitos sobre su separación

  • Ni Paul McCartney ni Yoko Ono fueron los culpables de la separación de los Beatles
  • Sus siete horas y media son un documento brutal de la forma de los Beatles de crear obras maestras
Los Beatles no se apean de la cima de la actualidad desde hace 60 años.

El pasado 25 de noviembre la plataforma de streaming Disney+ estrenó por fin el esperadísimo documental 'The Beatles: Get Back'. Peter Jackson, responsable de la trilogía de 'El Señor de los Anillos' ha trabajado durante dos años con más de cien horas de material audiovisual inédito de la grabación del penúltimo álbum grabado por los Beatles, y último publicado, 'Let it be', en enero de 1969. Y ha sacado muchas cosas a la luz.

Pongámonos en situación: 'The Beatles: Get Back' es un documental de 468 minutos (siete horas y 28 minutos) dirigido por Peter Jackson. El director de la trilogía de 'El Señor de los Anillos' tuvo acceso en enero de 2019, cuando se cumplían 50 años del famoso último concierto de los Beatles, en la azotea del edificio de su compañía, Apple Corps., en el centro de Londres, a las 55 horas de metraje y 140 de audio recopilados para la edición de la que sería última película 'oficial' del grupo, 'Let it be' (1970).

Los Beatles estaban estaban ya cansados de casi todo, y principalmente de hacer películas tras las delirantes experiencias de 'Qué noche la de aquel día' (1964) y 'Help!' (1965) y el fracaso de 'Magical Mystery Tour' (1967). John, Paul, George y Ringo se habían escaqueado incluso de la producción del largometraje de animación 'Yellow Submarine' (1968), en el que ni se molestaron en doblar a sus propios personajes de dibujos animados, y solo se mostraron en los dos últimos minutos de la película, cantando 'All together now'.

Cuando era evidente que los Beatles estaban ya en su cuesta abajo como grupo (que no como músicos), a Paul McCartney, líder indiscutible del grupo en su última etapa ante el pasotismo de John Lennon, se le ocurrió que sería buena idea que el siguiente proyecto de los Beatles, tras el caos del que surgió el Álbum Blanco (un doble disco de cuatro cantantes más que de un grupo) sería un documental para televisión en el que el pueblo llano asistiera al proceso de creación y grabación del siguiente álbum de los Beatles, que además se remataría con una actuación del grupo tres años después, ya que en 1966, cansados del fenómeno de la 'Beatlemanía', habían decidido dejar las agotadoras giras del grupo por todo el mundo.

Por ello, McCartney contrató al joven director Michael Lindsay-Hogg ('Retorno a Brideshead', 1981) para que filmase a los Beatles en plan 'Gran Hermano', con múltiples cámaras a su alrededor, mientras ensayaban y grababan dicho próximo álbum, que se iba a llamar 'Get Back' (algo así como volver a la esencia original de la banda de Liverpool, con canciones menos profundas y más 'rockanroleras') y que luego se convertiría en 'Let it be'. 

Y para ello, los Beatles alquilaron los enormes estudios cinematográficos de Twickenham, en las afueras de Londres, para la realización tanto del álbum como del documental. El original proyecto televisivo de Lindsay-Hogg terminó estrenándose en la gran pantalla como película, 'Let it be', en mayo de 1970, año y medio después de su realización, y justo un mes después de la disolución oficial de los Beatles como banda. Por ello, el mundo recibió dicha película como el 'testamento' de los Beatles, la exposición del mal rollo que terminó con la banda musical más importante de la historia.

Pero todo era en realidad puro postureo, porque, aunque era cierto que hubo dosis de mal rollo en aquel proyecto de 'Get Back' de los Beatles, sobre todo en sus primeros días, lo cierto es que, tras aquella experiencia, los Beatles volvieron a su ambiente, a su casa, a sus estudios de toda la vida, en Abbey Road, para grabar el verdadero adiós de la banda, el álbum homónimo con el que se despidieron del mundo... aunque los intereses comerciales hicieran que fuera el penúltimo disco publicado de la banda, antes del susodicho 'Let it be'.

La película de Lindsay-Hogg, aunque supuso el único Óscar que ganaron los Beatles (aunque ni se molestaron en ir a recogerlo) por la canción 'Let it be', solo recogió los momentos de peor rollo del grupo, el enfado creciente de George Harrison que terminó con su abandono del grupo durante unas semanas, la aparente 'dictadura' de Paul McCartney, ejerciendo de jefe supremo de la banda, y el pasotismo y el estado de delirio constante de John Lennon por culpa de las drogas... y de Yoko Ono, cuya persistente presencia al lado de John durante las horas y horas de grabación acrecentaron la leyenda de que 'La culpa de todo la tiene Yoko Ono' en la separación de los Beatles.

Historia revisitada

La película de Lindsay-Hogg se convirtió, con el tiempo, en 'maldita', y desde los años 80 es casi imposible acceder a ella, pues ni se editó en DVD ni ha estado nunca disponible en plataformas. Por ello, desde Apple Corps., la fallida compañía que los Beatles fundaron tras la muerte de su mánager, Brian Epstein, en 1967, pero que aún hoy sigue gestionando el impresionante patrimonio de los Beatles, puso en manos de Peter Jackson todo el material grabado por Lindsay-Hogg en 1969 para una 'segunda versión' de aquel proyecto de los Beatles.

Lo que iba a ser en principio un documental de dos horas se ha convertido en tres episodios de siete horas y media de duración... por culpa de la pandemia del coronavirus. Como su fecha prevista de estreno era 2020, Jackson, tras la llegada de la pandemia mundial, tuvo mucho tiempo extra para excarbar en la historia final de los Beatles y ofrecernos un producto que, si bien es droga dura para los que no nos consideramos 'talibanes' de los Beatles, sí pone el verdadero punto y final a la historia de la banda de Liverpool, masacrando varios mitos que nos hemos tragado en el último medio siglo.

'The Beatles: Get Back' está dividido en tres capítulos, que destripamos uno a uno en las siguientes líneas:

El peor rollo de todo el documental lo vemos en los primeros días de trabajo del proyecto 'Get Back'.

1ª parte: Días 1-7. El mal rollo de George.

Los Beatles llegan a su nuevo 'estudio', las instalaciones cinematográficas de Twickenham, para acometer su siguiente proyecto, 'Get Back', que no solo es la grabación de un nuevo disco, sino la realización de un documental sobre su proceso de creación, además de volver a actuar en directo, tres años después, en un show que será televisado en directo.

Desde el primer momento, notamos que la idea de McCartney no es la mejor, pues los inconvenientes de grabar en Twickenham son mayores que las ventajas: frío constante en el interior de una nave gigante, en pleno mes de enero; problemas acústicos en un estudio de cine, no de música; y constantes discusiones sobre cómo y dónde será el concierto televisado proyectado: se habla de hacerlo a bordo de un barco en las costas de Libia, en un parque en Londres, en... Todo se transforma en un constante 'brainstorming' de ideas, a cada cual más delirante, quedando claro que ni los propios Beatles tienen claro qué es lo que quieren.

Pero a la vez, comenzamos a ver a los Beatles en pleno curro, en pleno trabajo de lo que mejor saben hacer: música. Cómo van desarrollando las canciones, no ya solo las Lennon y McCartney, sino cada vez más de Harrison, cómo van construyendo, nota a nota, acorde a acorde, corrección tras corrección, lo que al final será un nuevo clásico de los de Liverpool. Oímos y vemos la génesis de canciones del último álbum de los Beatles como 'Two of us', 'The one after 909', 'Don't let me down', 'The long and winding road', 'Let it be' o 'Get back', intercaladas con 'jam sessions' improvisadas de antiguos éxitos suyos como de clásicos rockanroleros de toda la vida, en sesiones espontáneas que, aunque parezca mentira, iluminan de sonrisas los rostros de John, Paul, George y Ringo.

Aunque es justo en esta fase del proyecto cuando peor rollo se nota entre los Beatles. Y especialmente entre McCartney y Harrison. Paul hace tiempo que ha cogido las riendas del grupo ante el pasotismo de Lennon, más pendiente de Yoko Ono, y se esfuerza hasta la extenuación en que el producto final sea perfecto. Pero claro, tanto esfuerzo a veces se transforma en actitud casi dictatorial, que termina enfurruñando a Harrison, harto de que Paul le corrija una y otra vez su aportación con la guitarra principal. Y tanto mal rollo, como se exacerba en la película de 1970, termina con el abandono de George de la banda pocos días después del inicio de las grabaciones en Twickenham.

El brutal momento en el que McCartney se emociona al (volver a) darse cuenta de que a los Bealtes les queda bien poco.

2ª parte. Días 8-16. Las lágrimas de Paul.

La 'crisis Harrison' se resuelve aceptando las condiciones de Harrison para volver al grupo. La principal de ellas, dejar Twickenham y volver a un entorno más familiar, aunque también sea nuevo: el estudio que los Beatles se habían construido en el sótano de la sede de Apple Corps. en Savile Row, la pija calle de las sastrerías londinenses. Y aunque el mal rollo se diluye en parte, hay una escena brutal en la que, con solo Ringo y Paul presentes en el estudio, queda claro que, aunque se haya superado la crisis, la separación de los Beatles está más cerca que nunca. Y la cámara se centra en la cara, en los ojos de Paul McCartney, que en medio de un incómodo silencio se humedecen en una muestra de 'humanidad' del que hasta el momento parecía el auténtico 'führer' del grupo.

Billy Preston (izquierda), casi no se cree que los Beatles le dejen tocar con ellos.

Pero este capítulo, de más de tres horas de duración, también muestra momentos de gran ternura, como es la incorporación del considerado 'quinto Beatle' al grupo. El teclista norteamericano Billy Preston, de tan solo 22 años, conocido del grupo en sus años en Hamburgo, se acerca a saludar a sus colegas... y termina siendo parte del grupo, aunque solo sea para la grabación de 'Let it be'. Preston no se puede creer que, sin proponérselo y casi sin creérselo, se encuentre tocando los teclados en la banda más importante de la historia.

El mítico último concierto de los Beatles, en la azotea de su edificio en Londres.

3ª parte. Días 17-22. El concierto de la azotea.

La tercera y última parte del documental tiene como gran protagonista el mítico concierto en la azotea del edificio de Apple, en Savile Row, el 29 de enero de 1969. Tras muchos dimes y diretes, lo que iba a ser un gran concierto en un barco en el Mar Mediterráneo evoluciona a una última actuación en la azotea del edificio de Apple, en Savile Row. Y además por sorpresa, sin convocar a medios de comunicación... y sin pedir el pertinente permiso de organización de acto público al ayuntamiento de la capital británica.

Y lo que parece estar concebido como una chapuza... se transforma en otro mito más de la música, otro mito más de los Beatles, que siguen, aún en plena autodestrucción, convirtiendo en oro casi todo lo que tocan. Son 42 minutos de concierto, por primera vez íntegros, en los que podemos disfrutar, por última vez, de la magia de cuatro músicos que, a pesar de llegar a lo más alto en el estudio de grabación, demuestran que siguen siendo los Quarry Men, el primer nombre del grupo, aquellos chavales que John Lennon reclutó para su grupo adolescente en Liverpool (Paul y George), a finales de la década de los 50, y a los que se unió Ringo en 1962 tras curtirse en los duros escenarios, primero, de los tugurios más inmundos de Hamburgo, y luego en el mítico Cavern de Liverpool.

'Get Back' (toma uno), 'Get Back' (toma dos), 'Don't Let Me Down' (toma uno), 'I've Got a Feeling' (toma uno), 'One After 909', 'Dig a Pony', 'I've Got a Feeling' (toma dos), 'Don't Let Me Down' (toma dos) y 'Get Back' (toma tres) se suceden entre risas, buen rollo, expectación y algarabía en la calle (la gente que pasa por allí solo puede oír el 'ruido', sin ver a los Beatles), y con un enfado monumental por parte de la policía, que llega a enviar a dos agentes a la azotea con ánimo de parar ese alboroto, aunque sin atreverse a hacerlo. Todo ello ocurre en un periodo de 42 minutos que es un capítulo fundamental en la historia de la música moderna.

Tras el concierto, el documental termina con una nueva reunión de los Beatles en el estudio del sótano, como si no hubiera pasado nada. Siguiendo trabajando en el disco. Aunque, una vez finiquitado el trabajo, tanto de audio como de vídeo, todo el proyecto 'Get Back' terminó en el fondo de un cajón, donde durmió durante todo un año (en el que a los Beatles les dio tiempo a grabar 'Abbey Road'... y a separarse), hasta que otro mito de la historia de la música, Phil Spector (1939-2021), contratado por John, George y Ringo, aplicase su famoso 'muro de sonido' en forma, principalmente, de adicciones orquestales al material grabado un año antes, con monumental enfado de Paul, y todo terminase editado y publicado como 'Let it be', el último álbum publicado pero, como hemos visto, el penúltimo grabado por los Beatles.

Conclusiones

Paul McCartney, en plena 'dirección' de los Beatles.

PAUL McCARTNEY: si para algo ha servido 'The Beatles: Get Back' ha sido para 'reinsertar' la figura de Paul McCartney, que tras la película de 'Let it be' (1970), había quedado señalado como el gran instigador de la separación de los Beatles. Y es cierto que el primer anuncio oficial y definitivo de dejar la banda lo hizo Paul en abril de 1970. Pero ahora, con la revisitación de aquellas horas de metraje realizadas en la grabación de aquel álbum, vemos como sí, a veces Paul tiene que ejercer casi de 'dictador' para que el grupo trabaje como lo había hecho la década anterior. Pero también asistimos a la infinita paciencia de McCartney con Lennon, e incluso con Harrison, a quien corrige muchas veces, sí, pero no más de las que haría un productor al uso en aquellos años, pues Paul se había erigido en jefe de la banda, pero también en productor, casi en mánager y, desde luego, en pegamento de un proyecto que ya estaba hecho trizas.

John Lennon, puro histrionismo, pero también buen rollito y mucha juerga.

JOHN LENNON: muy muy pasado casi desde el comienzo. En su descargo hay que decir que en esa etapa el fundador de los Beatles estaba muy machacado por las drogas. Tras conocer a Yoko Ono y entregarse incondicionalmente a ella, la pareja hizo demasiados experimentos, entre ellos con las drogas, y hoy es sabido que incluso llegaron a consumir heroína, si bien nunca por vía intravenosa, sino fumada. A pesar de todo, en algunos momentos de lucidez vemos a un Lennon implicado, colaborativo y, siempre, dispuesto a tocar con sus amigos en una 'jam session' improvisada.

George Harrison mira con cara de odio a Paul McCartney en las primeras sesiones del proyecto 'Get Back'.

GEORGE HARRISON: aunque en ciertos momentos del documental puede parecer un niño caprichoso que se enfurruña porque no le hacen casito, hay que tener en cuenta que Harrison demandaba ese caso con todas las de la ley. Porque en aquella etapa ya había aflorado el Harrison más musical, más brutal. Por primera vez, los 'dictadores' Lennon y McCartney caían en la cuenta de que Harrison también aportaba muy buen material al grupo. Aunque no fue hasta el siguiente álbum, 'Abbey Road', cuando la explosión de George fue total, con iconos del grupo como 'Something' o 'Here comes the sun'. De ahí el enfado y su provisional abandono del grupo, al que volvió con toda la alegría del mundo tan solo unos días después.

Ringo Starr... puro Ringo. El pegamento de muchos de los rotos de los Beatles. 

RINGO STARR: Richard Starkey es... simplemento Ringo. El baterista del grupo siempre estuvo allí detrás, sentado en su batería, tanto en los conciertos como en las grabaciones del grupo. Y aunque su papel parece el más irrelevante de los Beatles, Ringo siempre fue un nexo de unión entre los otros tres miembros de la banda. Siempre alegre, siempre contento, pocas veces enfadado, aunque sí taciturno, Ringo evitó muchas broncas de los Beatles por 'no molestar' al que sin duda recibía más amor por parte de los otros tres. Y en 'The Beatles: Get Back' cumple este papel a la perfección, dándonos también algunos momentos cómicos muy refrescantes.

Yoko Ono, más próxima a John Lennon que los propios brazos del Beatle.

YOKO ONO: aunque parezca mentira, el documental de Peter Jackson también ha dulcificado un poco, aunque no del todo, la imagen de Yoko Ono, que lleva 50 años aguantando la rabia de muchos aficionados de los Beatles, que siguen culpándola de la separación de la banda. Y sí, su presencia sigue siendo histriónica. Seguimos sin comprender cómo Lennon introdujo un elemento tan desestabilizador en los momentos más íntimos de los Beatles. La japonesa no se separaba niu medio centímetro de John, culo contra culo mientras Lennon tocaba su guitarra y cantaba en pleno trabajo de los Beatles. Y que, incluso, se animaba a cantar (o lo que fuera eso de lanzar gritos histéricos al micrófono) en algún momento.

Pero no se denota la tan cacareada animadversión de los otros tres en las siete horas y media que dura el documental. No vemos ninguna mala mirada, ni ningún signo de desprecio, tan solo oímos, en la segunda parte, alguna 'cachondada' al respecto de Paul y Ringo, con los Lennon ausentes, pero nada que no pudiera ser un típico cotilleo en un grupo de amigos. De hecho, aunque se critica mucho la presencia de Yoko Ono en todas las grabaciones, Paul no se corta en llevar varios días a su prometida, Linda Eastaman, y en especial a la hija del primer matrimonio de esta, Heather. La niña, de cinco años, no se corta un segundo en comportarse como lo que es, demandado la atención de su futuro padre adoptivo, McCartney, subiéndose a sus brazos y a sus hombros en todo momento, y correteando, bailando y tirándose al suelo en medio del estudio sin apenas reprimendas de nadie.

Cartel original del documental 'The Beatles: Get Back'.

THE BEATLES: en conclusión, 'The Beatles: Get Back' nos muestran la 'verdadera historia' de la penúltima etapa de los Beatles. Porque sí, hubo tensiones, y muchos, que incluso terminaron con el abandono (durante solo unos días) de uno de los miembros de la banda, George. Pero lo que nos muestra en realidad es el impagable proceso de creación de un proyecto (insistimos, el penúltimo de los Beatles) desde su fase más primigenia hasta su conclusión con el último concierto en directo de la banda.

Fundamentalmente, en este documental asistimos a malos rollos, sí, pero también a la evidente camaradería, al brutal trabajo de cuatro (bueno, tres y medio) genios de la música, y somos testigos, nos involucramos en la alegría, el buen rollo y el gran ambiente del que hacen gala los Beatles en gran parte de las siete horas y media de metraje.

La separación de los Beatles llegó un año después, y sí, en gran parte fue por culpa de 'Let it be'. Pero fue a consecuencia del gran enfado de Paul, que vio cómo su trabajo, en el que tanto esfuerzo había invertido, fue retocado (en algunos casos incluso masacrado) por Phil Spector, con la autorización de John, George y Ringo sin el consentimiento del propio Paul. Al igual que había ocurrido con la contratación de un nuevo mánager, Allen Klein (1931-2009), con la que McCartney tampoco estaba de acuerdo.

En definitiva, que el tan cacareado documental 'The Beatles: Get Back', aunque insistimos que puede ser duro de ver para los que no se consideren 'superfans' de los Beatles, queda para la historia como un documento indispensable para conocer la 'verdadera' historia de la separación de los Beatles pero que nos ha permitido viajar a los momentos más íntimos de la banda: la creación de su arte.

(Miguel Ángel Linares es el autor del libro/guía 'All You Need Is Love', la historia de los Beatles contada por sus 214 canciones, PoeBooks 2021).

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