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Rupturas en verano: hoja de ruta para sobrevivir y no morir en el intento

  • Dormir y comer son los objetivos principales para ser funcional en el duelo
  • Con estas estrategias pondrás a tu favor la saturación luminosa del verano
Foto: Dreamstime

El verano, ese período lleno de luz, vacaciones y renovación del espíritu y los hábitos, suele estar ligado al amor y al nacimiento de nuevos vínculos sentimentales. Mayoritariamente, se trata de historias que aparecen y desaparecen tan rápido como un helado de vainilla y cookies de Häagen-Dazs (no, no se trata de publicidad encubierta, simplemente, no hay mejor helado de vainilla y cookies que ese). Sin embargo, las rupturas también suceden en el período estival, creando un claroscuro de enormes contrastes. Si es tu caso, te contamos cómo obviar el escenario del Summer Nights de John Travolta y Olivia Newton-John para sobrevivir a la oscuridad del duelo en medio de un sol asfixiante.

En el inicio del siglo XXI, la entonces revolucionaria serie de HBO Sexo en Nueva York emitía en España el primer episodio de su segunda temporada ("Llévame al partido"). Carrie, la protagonista, está en proceso de superar su fallida relación con Mr. Big, y comienza a desplegar una batería de reglas destinadas a pasar página definitiva. Algunas de ellas, como la de estar acompañada siempre por las amigas, inspiran esta hoja de ruta adaptada al verano que busca erigirse en faro en medio de la tempestad. 

Imagen: Dreamstime.

Objetivo 1: dormir

Dormir es la primera actividad que facilita ser funcionales como personas. En las rupturas, la situación de ansiedad, estrés y dolor provoca trastornos en el sueño, que complican -aún más- las horas de vigilia. El sueño es esencial para reparar el organismo, fijar la memoria, descansar y gestionar las emociones experimentadas durante el día. Por si fuera poco, las altas temperaturas del verano tampoco acompañan la conciliación del descanso nocturno. 

Estas son algunas estrategias destinadas a combatir el problema del sueño. Ganando esta batalla, podremos pasar a por la siguiente:

-La tila, la valeriana, la melisa, son plantas con propiedades relajantes una vez infusionadas. Para convertirlas en un refresco apetecible, añade azúcar y zumo de limón tras infusionar al menos un litro, y mete una botella o una jarra en la nevera para tomarla bien fría, varias veces al día. 

-Recurre al ejercicio suave al final del día, que ayuden a relajar y a no activarnos demasiado y que no se convierta en una tortura por el calor. Estiramientos, yoga suave o natación son prácticas idóneas para este fin. 

-Meditaciones y ejercicios de respiración, para calmar la ansiedad. Simplemente con una práctica correcta de la respiración podemos ser capaces de cortar en seco la ansiedad. Si no tienes claro cómo hacerlo, recurre a vídeotutoriales de Youtube como los de Xuan Lan Yoga, donde podrás practicar técnicas de respiración como el pranayama y realizar meditaciones cortas guiadas por la experta. La respiración nos reconduce a conectar con nuestro interior físico, y nos aleja de los pensamientos que causan la angustia del duelo. 

-Si pasan los días y sigues sin dormir, acude a tu médico para que considere algún tratamiento para romper la dinámica del insomnio y facilitar el descanso del cuerpo y la mente. 

Imagen: Dreamstime.

Objetivo 2: comer

Es la segunda pantalla que hay que 'pasarse' en el proceso del duelo. Esencial para garantizar la funcionalidad, después del sueño. Ya, no tienes hambre, se te ha cerrado el estómago y, encima, el calor no ayuda. Sin embargo, cuanto menos comes, menos apetece comer. Se trata de evitar que el estómago se cierre cada día, comiendo menos cantidad de cosas apetecibles y nutritivas. 

-Zumos naturales de frutas y verduras, gazpacho, salmorejo, ajoblanco, helados y limonadas son alimentos perfectos para cuando no tenemos apetito o sentimos que no nos entra nada en el estómago. Nos aportarán vitaminas y minerales para nutrir a nuestro cuerpo en una situación de emergencia. 

-Come en pequeñas cantidades, lo que más te apetezca. Permítete cualquier capricho, ya sea sano o no. En situaciones límite, lo importante es alimentarse. Los 'riskettos' o los donuts no serán lo más recomendable, pero brindan una solución menos mala que continuar cerrando el estómago sin probar bocado. 

-El movimiento físico y el ejercicio siempre son valores infalibles para ayudar a abrir el apetito. 

-Tira de psicología: hazte con algún libro de cocina atractivo, recetarios, métete en blogs o webs gastronómicas. Las apetecibles fotos de comida ayudarán a activar tu imaginación y tu deseo de comer. 

Imagen: Dreamstime.

Objetivo 3: llenar la cabeza de historias que nos distraigan

Distracciones como la lectura son malas aliadas en las rutpuras. Especialmente, porque la atención que requieren se hace muy costosa cuando nuestro estado mental está dominado por la angustia y la ansiedad. El cine o la ficción audiovisual de cualquier tipo nos puede apoyar en un proceso en el que necesitamos distracciones para restar horas de lucha contra el malestar emocional. La clave está en elegir los títulos, evitar los dramas y las historias románticas demasiado realistas que nos hagan conectar con el pasado en pareja y apostar por géneros como la comedia, las aventuras, el thriller o el terror. 

Es el momento de recurrir a revistar los títulos de esos actores y actrices que nos enamoran y nos hacen soñar, las películas con las que más hemos disfrutado y aquellas que nos trasladan a otras vidas y escenarios alejados del nuestro. 

Imagen: Dreamstime.

Objetivo 4: estar acompañado de seres queridos

El sentimiento de soledad se agudiza en los procesos de ruptura. Los pensamientos irracionales acechan en cualquier instante para atemorizarnos con un futuro solitario y oscuro, lejos de toda opción de volver a amar y ser amados. Nada mejor como estar acompañados por personas que apreciamos y que nos aprecian para neutralizar la soledad. Compartir los miedos y emociones, recibir apoyo y escuchar a los demás para salir de nuestra burbuja son estrategias idóneas para avanzar en el duelo. 

Nadie puede pasar nuestro dolor, ni atenuarlo, se trata de un proceso individual. Pero sí nos pueden acompañar para evitar sentirse aislado en esta etapa. 

La expresión de las emociones implica canalizarlas y darles salida, lo que ayudará a continuar con la realización del duelo, la aceptación del mismo y la no evitación. Si tratas de evitarlo, como si fuese un fantasma, te continuará persiguiendo el resto de tu vida. 

Si este acompañamiento no es suficiente y te cuesta gestionar lo que está sucediendo, acude a un profesional de la psicología para que ejerza de faro y te ayude a llevar a cabo estrategias mucho más personalizadas. 

Aprovecha el escenario del verano para hacer actividades nuevas acompañado, explorar nuevas opciones y cambiar de aires. El duelo te acompaña adonde quiera que vayas, pero adaptarse a nuevos entornos y realizar cosas diferentes exige una atención mental que destronará durante algunos ratos el imperio de la tristeza. 

Imagen: Dreamstime.

Objetivo 5: date margen

Permítete estar mal y no hacer caso de nada de esto. Al menos, por un período corto. No pasa nada si un día no quieres comer, pero, al día siguiente, tendrás que volver a intentarlo. Se trata de cuidarse y de no abandonarse, siendo amables con nosotros mismos. Querámonos, comprendámonos y permitámonos encontrarnos mal. No hay ningún manual que establezca el tiempo en el que tenemos que atravesar este camino, que es tan personal y único como nuestra huella dactilar. 

No escuches a aquellas personas que cuestionen cómo estás o establezcan un tiempo límite para tu dolor. Tu dolor es tuyo y no está programado a una hora determinada como los vídeos VHS. 

Seguir esta hoja de ruta no obrará magia, pero sí te ayudará a estar mejor si llevas a cabo estas estrategias a lo largo de las semanas. El tiempo se te hará eterno, pero recuerda: esto también pasará.

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