Evasión

Un español pilota el reto estratosférico de Airbus

  • Miguel Iturmendi, piloto santanderino que lleva 20 años en EEUU
  • Es el encargado de conducir un planeador de Airbus sin motor
  • El objetivo de esta aeronave está en volar a 90.000 pies de altura
Madrid

Un grupo de científicos y pilotos de Estados Unidos trabaja desde el siglo pasado con el objetivo de volar hasta una altura de 90.000 pies y alcanzar la estratosfera con una aeronave no motorizada. El planeador Airbus Perlan Project II es el encargado de acometer esa hazaña, que además pretende estudiar el fenómeno atmosférico de las ondas de montaña estratosféricas, la fuerza motriz que permite al planeador alcanzar esa altura. El expiloto de la Nasa Einar Enevoldson, de 86 años, es el director de este experimento. Y el santanderino Miguel Iturmendi es uno de los pilotos que conduce la aeronave. "Cuanto más alto, más peligro y si nadie ha volado tan alto sin motor es porque el motor te ayuda a salir del peligro, sin él solo tienes la gravedad en un lado y al otro, corrientes de viento que alcanzan los 400 kilómetros por hora y olas de viento que inciden con tanta fuerza que pueden llegar a romper el avión", explica el piloto en una entrevista a este medio.

Las ondas de montaña estratosféricas son un fenómeno atmosférico que se produce cuando el aire incide con fuerza y perpendicularmente sobre la ladera de las montañas. Einar Enevoldson se quedó fascinado con estas ondas en el año 1952, época en la que era mecánico del proyecto Sierra Wave, un experimento financiado por el Ejército de los EEUU que investigó unas ondas de aire muy fuertes en las montañas de Sierra Nevada, en California. Desde entonces, este piloto ha estado al tanto de las últimas investigaciones que se han dado sobre este fenómeno hasta que en 2006 vio la luz el proyecto Perlan I, antecesor de Perlan II.

A juicio de Enevoldson, cuenta a este medio, la investigación de estas ondas es fundamental para conocer mejor el clima de todo el mundo. "Es un tema actual y de una considerable investigación científica por parte de satélites, globos y sensores remotos basados en tierra", explica. La aportación que pretende dar el proyecto dirigido por Einar son datos extraídos in situ y que sean vírgenes, no alterados por los contaminantes de un motor. No obstante, Perlan Proyect II también pretende motivar a las nuevas generaciones en el estudio científico. "Quizás el beneficio más importante que podemos dar a la sociedad es el entusiasmo por la exploración de nuestra Tierra. Los niños y los jóvenes necesitan creer que hay más por descubrir, ya que Google Earth no nos dice todo sobre nuestra Tierra", dice.

La hazaña aeronáutica

La meta científica no es la única razón que motiva este experimento. En el otro lado está la gesta aeronáutica y conseguir por primera vez en el mundo que un avión sin motor vuele a 90.000 pies de altura. Es un reto último porque el equipo de Einar Enevoldson ya ha conseguido varios récords del mundo volando con el Airbus Perlan Project II. El último fue el pasado 28 de agosto y se cifró en una altitud de 65.605 pies (19.9 kilómetros). Enevoldson piensa que los 90.000 pies los conseguirán el próximo año. No obstante, se ve con fuerza para una nueva proeza aeronáutica: "Si existe una razón suficiente, podríamos construir un nuevo planeador, Perlan III, que volaría a aproximadamente 105.000 pies".

Para conseguir estas altitudes, el equipo de pilotos y científicos de Perlan se desplaza todos los años a El Calafate (cordillera de los Andes, Argentina) en los meses de agosto y septiembre, porque en las zonas montañosas de los polos es donde se pueden encontrar las ondas montañosas más fuertes y claves para conseguir altura.

De Santander al cielo

Miguel Iturmendi es un piloto santanderino que lleva más de dos décadas viviendo en Florida. Además de conducir aviones comerciales como el Airbus 320 o el Boeing 737, es piloto de pruebas y forma parte del equipo del Perlan II desde hace seis años: "Soy test pilot, me preguntaron si quería colaborar y de eso ya hace seis años". Iturmendi cuenta que el momento más peligroso es cuando más alto se está porque las corrientes de aire pueden llegar a romper el avión. No obstante, confiesa que no tiene miedo a la muerte: "Tengo miedo a que mi hija no tenga a su padre a su lado, pero cuando haces estos vuelos de pruebas estás muy concentrado en todo lo que tienes que hacer y no piensas en miedos".

Iturmendi , que ha probado otras aeronaves como el Saab 340 MBSAR o el Honda Jet, cuenta que pilotar este avión es diferente porque no tiene motor y, por tanto, no hay ruido. "No hay nada de sonido, después de muchas horas volando se te olvida que no hay motor y simplemente vuelas".

El próximo reto aeronáutico de este santanderino está es España: "Hay un proyecto muy interesante en España que se llama Zero To Infinity, son unos globos estratosféricos que tienen una cápsula para pasajeros". También se va a embarcar en un proyecto similar a Perlan en Suiza, pero eléctrico.

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