Casas Reales

El histórico beso de Guillermo a un emocionadísimo Carlos III: God save the King!

Imagen histórica, con mucha lluvia. Muy british. A los 74 años, Carlos III se ha coronado como el monarca más longevo de la historia que accede al trono y ha sido nombrado cabeza suprema de la iglesia protestante anglicana de Inglaterra y Gales. A esta fotografía se une Camilla, que ha dejado de ser queen consort para ascender al trono como reina, tal y como dejó dicho Isabel II. Londres y Reino Unido se rinden en aplausos ante su soberano, su bandera y su himno. A las 13:00 se ha escuchado la icónica frase "God save the King!" Después, el príncipe de Gales, en un momento de su intervención, se ha acercado a darle un beso. Su padre, emocionadísimo, le ha dicho: "Gracias, Guillermo".

Con una escaleta medida al milímetro, trazada en la Operación Orbe Dorado, Carlos y Camilla han encabezado la procesión que ha salido desde el Palacio de Buckingham hasta la Abadía de Westminster, donde ha tenido lugar la entronización.

La Procesión del Rey, con la carroza de su madre Isabel II

En la llamada Procesión del Rey, ha salido la primera carroza (hay dos). Un carro ligero que llevó Isabel II en 2012 por su Jubileo de Diamante (60 años como soberana). Será en la procesión de regreso a palacio, con el rey coronado, cuando veamos la histórica Gold State Coach, la Carroza de Oro. La misma que utilizó Jorge III en 1762 y la misma que desfiló en 2022 con el holograma de la reina Isabel II con motivo de su Jubileo de Platino. Ocho Windsor Greys tirarán del carruaje debido a su enorme peso (cuatro toneladas). La comitiva va a paso de peatón.

Para un evento marcado por los nuevos tiempos, había que hacer un esfuerzo por el reciclaje. Carlos ha reutilizado los vestidos de sus antepasados. Para ello, se ha remontado hasta Jorge IV, en 1821. Desde ahí, ha rescatado vestimentas de Jorge V, Jorge VI y de su propia madre, Isabel II. El rey, en su entrada a la abadía, ha vestido la túnica de Estado de terciopelo carmesí. Es la misma que llevó su abuelo en la coronación de 1937. Luce con un forro y encajes dorados. Es la primera imagen que nos ha dejado este día de fiesta.

El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, ha oficiado  la ceremonia. Carlos III, que ha accedido por la puerta oeste, ha tomado asiento en la silla su antepasado el rey Eduardo. Tras lanzar Dios salve al rey, el monarca ha jurado la ley y el respeto a la iglesia.

En el juramento, el monarca ha sido ungido en la cabeza, en las manos y en el pecho con el aceite consagrado por  arzobispo anglicano en Jerusalén en la Iglesia del Santo Sepulcro. El aceite, vegano, procede de la prensa de aceitunas de dos olivares del Monte de los Olivos. También ha sido ungida Camilla.

El momento de la unción, el rey ha portado la Supertúnica, un abrigo de color dorado reciclado también de cuarta mano, tras Jorge V, Jorge VI e Isabel II. Sobre esta túnica, el Manto Imperial, heredado de los mismos antepasados. El manto, elaborado en hilo de oro, oro, plata y seda, está rematado con flecos y broche de oro. Se han bordado rosas, cardos, tréboles, coronas, águilas y flores de lis. 

El paje George

Ha sido una ceremonia adaptada a los nuevos tiempos, más inclusiva, con visibilidad a otras creencias religiosas que acrediten la diversidad cultural de la Commonwealth, en la que ha participado el heredero, Guillermo, y el primer ministro, Rishi Sunak. También George, de paje, ha tenido su protagonismo como nieto del rey. 

Después, ha llegado la investidura. Carlos ha recibido el cetro, tres espadas y un anillo, una entrega simbólica de su poder y autoridad, pero también de su deber. El soberano portaba el Colobium Sindonis, una especie de camisa de lino blanco con un solo botón. Esta pieza fue usada en la Coronación de su abuelo, el rey Jorge VI, también en Westminster (en 1937). Es un diseño de los históricos Ede & Ravenscroft. Acto seguido, ha llegado el momentazo.

Carlos, con la corona de San Eduardo, cortada y ajustada al perímetro de su cabeza. Un kilo de peso. Después, el arzobispo Welby le ha colocado la Corona del Estado Imperial, que será la que lleve en la procesión de regreso a palacio. Camilla también asciende, aunque sin prestar juramento porque no es monarca de facto. Lleva la corona de la reina María. 

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