Vivienda - Inmobiliario
Ordenan retirar un asentamiento ilegal de caravanas por no contar con el permiso residencial tras varios enfrentamientos con los vecinos
- Se trata de tres personas que compraron un terreno rural para dividirlo en cuatro parcelas pero se les denegó el permiso de planificación antes
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elEconomista.es
La situación del mercado inmobiliario está empujando a cientos de personas a recurrir a alternativas habitacionales que, en un primer momento, nunca se habrían planteado. Ya no es solo que tengan que pagar cifras astronómicas de dinero por 20 metros cuadrados, es que prefieren (o más bien, se ven obligados) comprar una finca y vivir en una caravana.
Eso sí, para ello hay que solicitar un permiso de urbanización para uso residencial, ya que de no hacerlo podríamos enfrentarnos a importantes sanciones. Es lo que le ha pasado a los propietarios de una finca en Staalcot Farm, a las afueras de Pulborough, en Inglaterra, donde el pasado mes de enero levantaron un asentamiento con tanques de almacenamiento, de desechos y caravanas a pesar de que el ayuntamiento del distrito les había denegado previamente el mencionado permiso para uso residencial.
La autoridad local había dicho que los planes propuestos por los desarrolladores de la comunidad viajera serían "perjudiciales para el carácter rural de la ubicación rural" y emitió un aviso de cumplimiento. Ahora, según recoge la BBC, tras varios meses de litigio, se ha resuelto que las caravanas deben ser retiradas. Cabe mencionar que el asentamiento estaba dividido en cuatro parcelas, cada una de ellas compuesta por una casa móvil, una caravana, una sala de día y un almacén de bicicletas y basura.
Plazo mínimo de seis meses para irse
Los copropietarios del sitio, que responden a los nombres de Tony Castle, William Hughes y Benjamin Keet, colocaron tanques de almacenamiento y de desechos en Staalcot Farm para el posterior traslado de unas caravanas en las que vive Keet con su familia, no sin ello incurrir en enfrentamientos con los residentes locales, en los que tuvo que acabar interviniendo la policía.
Dada la situación, y teniendo en cuenta que estaban incumpliendo la normativa en cuanto a urbanización, el consejo del Distrito de Horsham les ordenó retirar las caravanas y devolver la tierra a como estaba antes de que se mudaran. Argumentaron que la magnitud del asentamiento alteraba de manera significativa la estética del entorno, además de situarse cerca de un camino público.
Los propietarios, por su parte, apelaron la orden alegando que el sitio estaba bien protegido y no era visible desde la carretera ni desde otras propiedades. Asimismo defendieron que no tenían lugares alternativos para vivir.
No obstante, tras una audiencia que se celebró el pasado mes de junio, la inspectora de planificación desestimó su recurso contra el aviso de ejecución argumentando que "el daño surge debido a la escala y el diseño del desarrollo propuesto en un paisaje rural y adyacente a una vía pública". Del mismo modo, aunque admitió que "sería en el mejor interés de los niños del lugar permitir la apelación", terminó concluyendo que "los impactos adversos superan significativamente y demostrablemente los beneficios".
Con todo, la inspectora ha ampliado el tiempo para desalojar el sitio diciendo que "un periodo de 6 meses como el establecido en el aviso de ejecución no es un periodo razonable para que los ocupantes del sitio encuentren un nuevo hogar". Por su parte, el consejo del Distrito de Horsham declaró que "aún no podemos hacer comentarios, ya que necesitamos analizar con más detalle el contenido del informe de decisión antes de considerar los próximos pasos", refiriéndose al desalojo.
Otros casos
Pero este no es el único caso de británicos que se ven obligados a recurrir a alternativas habitacionales poco comunes. También les ha ocurrido a dos estudiantes que viven en un autobús destartalado en un aparcamiento en el que pagan solo 73 libras a la semana, unos 84 euros al cambio.