Televisión

Hablamos con Ana Terradillos sobre la crispación política: "Fue un error gordo de Ayuso salir a defender a su novio de forma tan imperial"

La última vez que Ana Terradillos habló para Informalia, el pasado mes de diciembre, analizó la crispación política que, ya entonces, asomaba la cabeza. La presentadora de Telecinco se atrevió a hacer un pronóstico que, desgraciadamente, se ha cumplido. "Va a ser una temporada de alto voltaje, porque los dos partidos han sacado el hacha", nos advirtió hace tres meses. "Vamos a ver cosas que no son nada edificantes".

No se equivocó. La tensión ha ido en aumento, tanto en el Congreso de los Diputados, como en los platós de televisión, donde en las últimas semanas también se ha vivido una auténtica batalla de tertulianos. Por eso, volvemos a hablar con Terradillos, a quien le ha tocado torear con esta intensidad política desde la tertulia que modera cada mañana en La mirada crítica.

Dio en el clavo con el análisis que hizo hace tres meses.

Qué visionaria, ¿no? [Risas] Todo apuntaba maneras, porque hay un partido, el PP, que ganó las últimas elecciones y no le dieron los números. Y, por otra parte, está PSOE, que tiene una tarea complicadísima porque se ha buscado unos socios que no se lo están poniendo fácil. La última sesión de control al Gobierno fue un punto y aparte. No habíamos llegado a ese nivel de bajeza, por parte de ambos lados, desde hace muchos años. Existe desafección por parte de la ciudadanía y a los medios también nos toca bajar el pistón.

¿Qué mensaje trasladaría a los partidos para llamarlos al orden?

Los dos lo están haciendo mal y no es cuestión de empezar a medir quién empezó antes. Tampoco es bueno bajar el tono solo porque el otro también lo haya hecho. A la gente le gusta la política, pero hay cabreo una distancia abismal entre los ciudadanos y la política. Desde La mirada crítica lo hemos notado.

Óscar Puente acusó a Mediaset y Todo es mentira de recibir presiones del jefe de Gabinete de Ayuso. ¿Cómo lo habéis vivido en la cadena? Y, a nivel general, ¿reciben presiones de los políticos?

La libertad de expresión es sagrada, tanto para los periodistas, como para los ciudadanos. Yo lo dije hace poco a los espectadores: 'Si ustedes supiesen todos los mensajes que tengo en el teléfono, probablemente hablarían de la política de otra forma'. ¿Amenazas? No sé si son amenazas, pero sí insinuaciones, persuasiones, te instan a contar el relato como ellos quieren que lo cuenten. Y ni siquiera eso lo podemos permitir. En mi caso no ha habido presiones de la forma en que las recibió Risto, que como miembro de Mediaset, me siento compañera y partícipe de esa presión, porque lo que dijo el ministro Puente fue muy gordo: nos dijo que escribíamos al dictado. Un periodista no puede permitir que nadie le diga que no piense, que escriba solo. Aquí nadie escribe al dictado. Aquí tenemos nuestra forma de pensar y de comunicar.

Dio en el clavo con el análisis que hizo hace tres meses.

¿El Gobierno se puso nervioso con el caso Koldo y enchufó el ventilador, como dice el PP? ¿Cómo analiza esta situación?

El caso Koldo saltó a las 48 horas de las elecciones gallegas, que fue el primer varapalo del Ejecutivo. Fue la semana horribilis de Sánchez, que no contaba con eso. A partir de ahí, comenzó el nerviosismo por parte del Ejecutivo y les entró ganas de pasar a otros temas. El problema de una trama de corrupción es que de repente se levanta el secreto de sumario y eso es una joya para los periodistas y podemos estrujarlo durante semanas, como así ha sido y como ha ocurrido otras veces con el PP. Pero sí, en ese momento concreto el Gobierno vio que se les caía la casa encima.

Después saltó el asunto del novio de Ayuso. ¿Se puede equiparar al caso Koldo?

Yo creo que no, porque el caso Koldo se desarrolla en un escenario que es el despacho del ministro de Transportes. Ya desde ese punto de vista, viendo los tentáculos, que de momento alcanza a un asesor, un Ministerio y dos Comunidades Autónomas... En el caso de la pareja de la presidenta de la Comunidad de Madrid son unos contratos que no han salpicado a la Comunidad y no hay bienes compartidos. Los casos son muy diferentes.

Ayuso defendió de forma muy firme a su novio. ¿Se equivocó? ¿Este caso le va a perjudicar o va a salir fortalecida?

En el momento en que imputan a tu pareja, nos encontramos en una situación diferente. De una u otra forma le va a pasar factura si no le está pasando ya. La estrategia de defensa inicial fue un error gordo. Se me escapa si fue su jefe de Gabinete o ella, que quiso lidiar el toro de frente, pero creo que cometió un error. Fue un error gordo de Ayuso salir a defender a su novio de forma tan imperial. Si no hay nada de la Comunidad de Madrid, se me escapa por qué salió de forma tan imperial a defender a su pareja. Ella misma cayó en el error al que otros le querían llevar. De hecho, a las 48 horas, ella ya se desligó. Y los últimos mensajes van en esa línea: ciudadano particular que tiene que dar explicaciones por él mismo.

La tensión de la política suele trasladarse al plató. ¿Es bueno a nivel de audiencia para La mirada crítica? ¿Conviene que haya tensión?

Lo que viene bien es hacer llamamientos a la paz y el orden, aunque suene espiritual. A la gente le interesa la política, pero creo que compra más ese mensaje de bajar la crispación y el tono tan elevado al que hemos llegado en los últimos días. La audiencia nos está respaldando porque estamos contando muy bien lo que está pasando en la política, que ahora presenta una situación endemoniada. Más allá de Koldo y el novio de Ayuso, tenemos a Junts y ERC que demandan un referéndum de autodeterminación, algo que ataca a la entidad nacional, y eso preocupa más a la gente. La Ley de Amnistía preocupa más que las tramas de corrupción.

Presentar un programa de alto voltaje político también le afectará a usted de algún modo ¿Recibe críticas o insultos? ¿Paga un precio alto por estar al frente de un espacio como La mirada crítica?

Esto va en el paquete. La que se pone todos los días delante de una cámara para congregar al mayor número de espectadores recibe alabanzas y críticas. Lo bueno es que te critiquen o alaben desde todos los lados. Y creo que eso es lo que me pasa a mí. Va en el paquete, no puedes pasar desapercibida.

Una curiosidad: ¿Cómo se llevan Eduardo Inda y Esther Palomera detrás de las cámaras?

Fabuloso. Ahora yo salgo un poco más tarde y ellos se van antes, por lo que no coincido tanto. Pero me consta que su relación es buena y cordial. Eso no quiere decir que en el fragor de la batalla mientan o finjan, no, pero luego hay buen rollo y buena energía.

¿Luego se toman un café juntos, como los políticos en el Congreso?

Yo eso lo hacía cuando era colaboradora. También me tomaba un café con los que me 'pegaba'.

En diciembre nos dijo que le gustaría que Pedro Sánchez visitase La mirada crítica. ¿Lo hará pronto?

Estamos en ello. Tiramos la caña a todo el que quiera venir. Sánchez nos está costando más porque la agenda de un presidente es más complicada que otros políticos, pero en ello estamos y seguro que vendrá más pronto que tarde.

Quien ya no está en primera línea es Pablo Iglesias. ¿Qué le parece que se haya hecho empresario de hostelería?

Mejor que esté trabajando que no esté por ahí buscando otros mares. Leí que siempre le había gustado esto de tener su propio negocio de hostelería. Pues nada, mucha suerte en su trabajo y que se le dé bien eso de servir las cañas.

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