El ex ministro de Fomento atraviesa el verano más complicado de su vida. Imputado por cuatro delitos (organización criminal, cohecho, tráfico de influencias y malversación) en el Tribunal Supremo, es considerado una de las figuras clave del Caso Koldo y la investigación todavía no ha finalizado. Su futuro es incierto pero se presume oscuro y sobre ello reflexiona desde el Cabo de Gata, donde ha encontrado refugio estos días.

José Luis Ábalos se ha convertido en un veraneante más en la pequeña localidad de San José, perteneciente a Níjar. El Debate lo ha descubierto en uno de los restaurantes de la zona, donde ha acudido a almorzar al menos en dos ocasiones esta semana. El que fuera uno de los hombres más poderosos del gobierno de Pedro Sánchez acudió solo, con ropa informal y gesto muy serio, abatido. Durante la comida, apenas levantó la cabeza de su teléfono móvil.

Ábalos disfruta de la belleza y la tranquilidad del Cabo de Gata tras pasar unos días en Granada, concretamente en Freila, situado en la comarca de Baza, donde fue fotografiado tomando un aperitivo en un pizzería. También recorrió otras pequeñas localidades de la comarca de Guadix.

Objetivo de la UCO

Ábalos es uno de los principales investigados en la trama de corrupción conocida como Caso Koldo, una trama de corrupción para cobrar comisiones ilegales en contratos de compra de mascarillas durante la pandemia de COVID-19. Los agentes descubrieron que esta solo era la punta del iceberg y presentó un informe en el que atribuía a José Luis Ábalos un "papel relevante" y de "responsabilidad" en la trama en la que hay compras de propiedades, trabajos a dedo, fiestas a todo trapo y audios sobre los tejemanejes con Air Europa y Venezuela, entre otras cosas.

Por si fuera poco, varias mujeres (escort) aseguraron que Ábalos había contratado sus servicios durante meses e incluso que les facilitaba regalos y pagas extra. Algunas de ellas afirman haber sido testigos de los audios que el ex ministro enviaba a Pedro Sánchez informándole de sus movimientos y lo acusan de haberlos filtrado a los medios para salvar el pellejo: "Fue él, lo vi con mis propios ojos", aseguró Letizia Hilton. Otras han dado fe del complicado carácter de Ábalos en la intimidad: "Me insultaba y me decía que me iba a matar".

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