Casas Reales

Carlos III desea ejercer de abuelo con Archie y Lillibet: las videollamadas con sus nietos que le saben a poco

El rey Carlos III, de 75 años, es muy niñero. Le encanta ejercer de abuelo, estar con sus nietos, disfrutar de ellos. Lo hemos visto en actos públicos, cuando achucha al pequeño Louis, el benjamín de Guillermo y Kate.

La ausencia de Harry, que desde marzo de 2020 se instaló con su mujer Meghan Markle en EE UU, le ha separado de su nietos. Primero de Archie y después de Lillibet, que el pasado 4 de junio cumplió 3 años en su casa de Montecito, en Los Ángeles, y apenas la ha visto. Por su cumpleaños, el monarca le envió una felicitación, publica Daily Mail y cita a una fuente cercana: "El Rey se ha comprometido a estar presente en las vidas de sus nietos". Pero las videollamadas le saben a poco y se le quedan cortas. Quiere ejercer de abuelo. "No está contento" con un mero contacto digital a través de las pantallas. Como ejemplo, el abrazo cariñoso que le dio a Louis y George y que recogió el documental de la BBC con motivo de la coronación del soberano en mayo de 2023.

Desde que recibió el diagnóstico de cáncer, el pasado mes de febrero, Carlos III ha tenido un acercamiento con su hijo Harry, quien nada más hacer pública la enfermedad, tomó un avión en Los Ángeles con destino Londres para abrazar a su padre. Fueron casi once horas de vuelo para 20 minutos de visita, pero los hechos suman. Y Harry estaba ahí con su progenitor en ese momento duro para los dos. Poco después, en un acto de los juegos Invictus, en Canadá, el duque de Sussex admitió que el proceso de cáncer de Carlos III puede ayudar tender puentes y acercar a la familia.

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