Opinión
Daño redoblado al sector agrícola
- Cuotas millonarias de alimentos estadounidenses llegarán al mercado europeo libres por completo de aranceles
elEconomista.es
Madrid,
El análisis detallado del texto sobre el acuerdo arancelario con EEUU, que Bruselas presentará de modo inminente al Europarlamento, ya permite calibrar hasta qué inaudito extremo han llegado las cesiones de Bruselas frente a Washington. Desde el primer momento, los países del Sur, y en especial sus sectores agrícolas, han aparecido con los grandes olvidados. El pacto se contenta con arrancar a la Casa Blanca una rebaja arancelaria para las exportaciones de la industria automovilística alemana, mientras todo posible alivio para productos como el vino o el aceite se soslaya. Pero, además, el campo europeo ha servido de moneda de cambio frente a la Administración Trump en otro sentido. La rebaja arancelaria para los vehículos no solo tiene como contrapartida la eliminación de las tasas europeas a los componentes industriales estadounidenses.
También se prevé un arancel del 0% para miles de toneladas de importaciones de alimentos procedentes del otro lado del Atlántico. Bruselas los califica de "no sensibles", pero su catálogo va mucho más allá de mercancías exóticas como la langosta o la carne de bisonte. Casi veinte variedades de frutas y verduras ampliamente consumidas por los europeos (frutos rojos, todos los cítricos, uvas, patatas...) entrarán libremente en el mercado comunitario. También habrá cuotas de leche, nata, quesos e incluso carne de cerdo que quedarán liberados de toda penalización en suelo comunitario, mientras sus equivalentes europeos seguirán penalizados con una tasa mínima del 15% que, en la práctica, supera ese nivel para varios productos. Al obligar al campo europeo a competir en condiciones tan desiguales, Bruselas redobla el daño ya provocado en este sector.