Bolsa, mercados y cotizaciones
La pelota no entra por casualidad
- En términos deportivos, estas inversiones requieren una maduración que...
- ...Cuadra bien con los horizontes temporales de inversión de estos fondos
- Las Big Five cuentan con algún tipo de apoyo financiero de este tipo de inversores, principalmente norteamericanos
Ricardo Jiménez - Harmon
Madrid,
En el minuto 90 de la final de la Copa de Europa de 1999, los seguidores del Bayern de Munich se disponían a celebrar su triunfo, tras ir ganando 1-0 desde el minuto 5 del partido. En el minuto 93, a la finalización del encuentro, el Manchester United ganaba su segunda Copa de Europa.
Los inversores cuando arriesgan su capital pueden admitir modelos de negocio poco convencionales, pero si hay algo que buscan es la predictibilidad y estabilidad de los resultados, evitando la dañina volatilidad en sus carteras. Sin embargo, en el deporte parecen haber encontrado un nicho de inversión muy rentable. Fondos de private equity, de venture capital, hedge funds, fondos de deuda o fondos soberanos de países árabes han invertido miles de millones.
La posibilidad de obtener una gran rentabilidad en la inversión, junto a su alto riesgo, la baja transparencia de los clubes, con frecuencia muy endeudados y susceptibles de enormes mejoras en su gestión, la capacidad de hacer crecer sus ingresos y el ser activos poco líquidos y con fuertes barreras de entrada, son características que los hedge funds y los private equity suelen analizar en sus vehículos de inversión oportunistas y poco regulados.
En junio de este año, se vendía una participación de control en los Angeles Lakers, con una valoración récord que alcanzaba los 10.000 millones de dólares, superando los 6.100 millones de la venta de los Boston Celtic. El club fue comprado por la familia Buss por 69 millones de dólares en 1979 (algo más de 300 millones si ajustamos la inflación hasta 2025). La propiedad pasa a TWG Global, un grupo que posee participaciones relevantes en equipos como Los Angeles Dodgers, de beisbol, o el Chelsea y la escudería de Fórmula 1 Andretti. Los Lakers, ganaron su último título en 2020, tras diez años de sequía.
El fútbol europeo no es una excepción a esta fiebre inversora. Con una audiencia global y activos que ofrecen rentabilidades cada vez más diversificadas -clubes, competiciones, derechos audiovisuales-, el fútbol hace tiempo que dejo de ser solo una pasión.
Elliott Management se hizo cargo del AC Milan en 2018 por 400 millones de euros, un club que perdía dinero todos los años. Elliott dio un giro al club y lo llevó a su primer título nacional en nueve temporadas, antes de venderlo a continuación a RedBird por 1.200 millones de euros en 2022. La venta del Chelsea ese mismo año, alcanzó los 3.000 millones de euros.
Según datos de PitchBook, firma de información financiera, al inicio de la temporada 2025-2026, un 36% de los clubs de las grandes ligas europeas (Inglaterra, España, Alemanía, Italia y Francia), las llamadas Big Five cuentan con algún tipo de apoyo financiero de este tipo de inversores, principalmente norteamericanos.
La entrada de capital estadounidense se explica en parte porque casi un 60% de los fondos de private equity están basados en EEUU, por el crecimiento de los fondos dedicados específicamente a inversiones en deporte y sobre todo por el fuerte incremento del consumo de fútbol en televisión. Paramount se aseguró los derechos televisivos de la Champions League por seis años, pagando 1.500 millones de dólares, 2,5 veces el valor del contrato anterior. EEUU será la sede del Mundial de 2026.
La entrada de capital privado se ha producido con frecuencia a través de participaciones simultáneas en varios equipos (MCO, multi-club ownership). El City Football Group (CFG, Abu Dhabi) dueño del Manchester City, tiene participaciones en 13 clubs de fútbol a nivel mundial, entre otros el Girona. Barcelona, Atlético de Madrid, Getafe, Betis, Sevilla, Español y Valencia cuentan con capital o financiación provenientes de este tipo de inversores.
La multipropiedad de equipos y la fortaleza financiera que aportan estos fondos pueden distorsionar la competición deportiva. Por ello son importantes las distintas reglas financieras establecidas por la UEFA buscando la solvencia y control de costes. A partir de 2025, el gasto en fichajes, salarios y comisiones no puede exceder el 70% de los ingresos anuales previstos por los clubs.
Es la multiplicidad de ingresos y su escalabilidad lo que ha atraído a los inversores, ya que además de la propiedad de los clubs, los fondos han comprando distintas partes de los ingresos, como los derechos televisivos (el Barcelona los ha vendido a Six Street Partners) o derechos de la liga (CVC en España pago 1.900 millones por un 8,2% del negocio audiovisual de la Liga), acuerdos de comercialización de todo tipo de productos, publicidad o los derechos de explotación de los estadios (Real Madrid).
Siguiendo el modelo americano, los estadios, que apenas se usaban un 10% de los días del año, están evolucionando a centros de ocio y entretenimiento. El nuevo estadio del Tottenham Hotspur en Londres, tiene el mayor bar de Europa y 65 restaurantes diferentes, además de su uso para conciertos y partidos de la NFL americana, museo y tienda. El Real Madrid cuenta en su estadio con el mayor Starbucks de España y el primero en Europa ubicado en un campo de fútbol.
La rentabilidad de estas inversiones no está sin embargo asegurada. En Francia, tras la resolución del contrato con DAZN, los derechos televisivos han caído a menos de la mitad, con apenas 80 millones de euros para repartir entre 18 equipos. Esto sitúa a muchos equipos al borde de la desaparición ahogados por las deudas.
En términos deportivos, esas inversiones requieren un tiempo de maduración que cuadra bien con los horizontes de inversión de estos fondos. El Manchester City ganó su primera copa de Europa en 2023, 15 años después de su compra por el City Football Group. Parecido es el caso del Paris Saint Germain, campeón de Europa en 2025 y que fue comprado en 2011 por el fondo de inversiones Qatar Sports Investments.
El dinero solo no asegura el éxito deportivo de la noche a la mañana. Un reciente estudio de Mckinsey, refleja la importancia de la gestión a medio plazo de los clubs. Destacan aspectos como la forma de configurar el primer equipo, con jugadores en su fase de desarrollo o figuras consagradas que disparan los presupuestos, la forma de integrar a los jóvenes (la Real Sociedad cuenta con un 60% de su plantilla proveniente de su cantera) o el éxito en la venta de jugadores (el Benfica portugués es el equipo que más ingresos ha generado en los últimos diez años por venta de jugadores propios). Otro ejemplo es el Liverpool cuya gestión de estas tres facetas le ha permitido competir y ganar campeonatos a clubs con mayores presupuestos.
En este escenario del fútbol como campo de juego de los grandes inversores, destaca la gestión deportiva y económica del Real Madrid, habiendo ganado seis copas de Europa en la última década, y dotando una infraestructura, estadio y ciudad deportiva de primer nivel mundial. El Real Madrid mantiene un modelo de propiedad casi único en el fútbol internacional de élite, donde la entidad pertenece a sus socios, no a inversores o empresarios externos. Excluido el proyecto de inversión del nuevo estadio, la deuda apenas alcanza los 12 millones.
Está claro que los goles no se marcan por casualidad.