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Beatriz Luengo relata el drama del exilio forzoso de su marido: "Yotuel no puede volver a Cuba"

Es la mujer de las mil caras y de las que no presume de sus éxitos, que encima son muchos y algunos en formato de Grammy. A Beatriz la conocimos en la serie Un paso adelante y, desde entonces, no ha parado de crecer. Autora de grandes éxitos musicales, bailarina, actriz... hoy regresa a la actualidad con su segunda novela, Hasta que se acaben las canciones. Lo hace la misma semana que fue talismán para el concursante de Pasapalabra, Oscar Díaz, ya que vivió en directo cómo se hacía con el rosco y ganaba 1.816.000 euros.

Segunda novela y nuevo reto para una mujer que tiene mil facetas artísticas y no sé si tiempo para todo.

BL: Para mí es una evolución. Realmente cuando estas quince años tratando a diario de contar historias en canciones de tres minutos encontrarme con mi primera obra El despertar de las musas fue una liberación ante el papel impresionante porque no tenía que sintetizar. Entonces fueron doce historias de grandes mujeres en un libro y después de esa experiencia entendí que necesitaba escribir mi primera novela y que sólo fuera una historia completa donde poder desarrollarme al máximo.

¿Cómo llega esta historia de familias con secretos que llegan hasta la tumba y amores de dos personas que vienen de dos mundos distintos como Colombia y España?

BL: Tenía necesidad de hablar de una pareja interracial o al menos con dos culturas diferentes. Cuando yo empecé con Yotuel todo el mundo decía que no íbamos a durar por lo diferentes que éramos. Hoy me preguntan cómo hacemos para seguir tantos años bien y creo que es porque a diario nos descubrimos con cosas que tienen que ver con la diferencia cultural. A la hora de educar a nuestros hijos, y más ahora que vivimos en Estados Unidos donde los niños no hablan español en los colegios, creo que es fundamental sumar culturas. Mis hijos hablan español en casa y se sienten muy orgullosos de saber que tienen influencias tan maravillosas como la española y cubana. Por eso era necesario reivindicar la importancia de cada procedencia y entender que sumar dos culturas es enriquecer y no restar.

Quería plasmar en una historia de amor cómo las diferencias ayudan y permiten reconstruir muchas piezas. El otro asunto que abordo en el libro surgió tras leer un artículo donde se decía que la primera persona en el mundo que quiso crear un colchón legal para poder dejar todo su legado a su perro fue una española a principios de 1900. No lo consiguió, pero en España ha cambiado la ley para los animales y ya tienen otros derechos. Sé que esto ha pasado ya en otros países y no creo tarde mucho aquí. Es un tema que ha abierto un debate social y pronto tendremos esa situación. Piensa que en España hay 14 millones de mascotas registradas en los hogares frente a 7 millones de menores de seis años. Por diferentes motivos, la maternidad cada vez es una opción menos recurrida frente al aumento de mascotas en las casas.

Las herencias suelen ser motivo de ruptura familiar. En su novela desde luego se refleja perfectamente. ¿Le ha pasado algo así en su casa?

BL: Gracias a Dios mis padres están vivos y no hemos pasado por esa situación, pero me he documentado mucho sobre el tema de los legados y evidentemente hago una reflexión sobre la cualidad humana que vemos a diario como también una lectura de las redes sociales. Muchas veces las decisiones se toman sólo por vivir en un continuo escaparate y es interesante saber hasta dónde llegan las personas por mantener lo que creen que es suyo. En el fondo mi mensaje es que hay que vivir la vida al margen de lo que piensen los demás, algo que se nos olvida demasiado.

¿Cómo es su vida hoy en Estados Unidos?

BL: Vine para seis meses y ya han pasado doce años. Cada día creo que en un año regresaré a España, país que extraño, pero en Miami he encontrado muchas posibilidades. He tenido que adaptarme a una sociedad diferente, sobre todo por mi faceta como compositora, ya que al final me toca escribir para artistas de todas partes. En Miami somos muchas personas sin familia, en un lugar donde se trabaja sin parar y por eso aprendes a hacer de tus amigos tu familia. Creo que uno tiene que escribir de lo que conoce para que en la profundidad lo que hagas tenga algo de ti. Vivir en Miami me ha dado una apertura especial de experiencias y situaciones.

Incluso así cada mañana se plantea su vuelta. ¿Le preocupa que sus hijos pierdan sus raíces españolas?

BL: Les transmito cada día que son españoles y cubanos, aunque nacieron en Miami. A mi hija cuando le preguntan de dónde es contesta que española, cubana y flamenca. Mi hijo siempre va vestido con la ropa del Real Madrid y sé que quieren estar en España mucho tiempo porque además viajan en cuanto podemos. Les encanta y lo disfrutan. A mi hijo le refuerzo la escritura en español para que el día que regresemos pueda entenderse perfectamente.

Yotuel y Beatriz Luengo posan a su llegada a la 26.ª edición del festival de Cine de Málaga

¿Me explica cómo hacen usted y Yotuel para seguir tan unidos después de los años?

BL: Con Yotuel siento que descubro algo nuevo cada día. Una palabra, una película de su infancia, una fruta… la diferencia nos hace fuertes y de ahí la necesidad de escribir sobre eso.

Entiendo que el amor será el primer punto de encuentro.

BL: Por supuesto que es lo primero. Le adoro por encima de mí misma y cada día pienso en la suerte de tener un hombre que en todos estos años me ha ayudado a ser mejor persona y con el que he podido reconstruir mis piezas. Le conocí con 19 años en la serie y era muy insegura y tímida. Con él esas inseguridades se convirtieron en lo más bonito que tengo como era mi altura que me generaba un problema y hasta mi cuerpo lleno de inseguridades. A sus ojos era lo más bonito que había visto y aunque parezca una tontería a mí me sirvió para llenarme de fuerza y reforzar mi autoestima. Habrá quien lo consigo sólo, y lo valoro, pero a mí Yotuel me ha ayudado a verme desde fuera con otros ojos y validarme más.

También es importante que con los años puedan crecer juntos en la misma dirección.

BL: Por supuesto. Hemos evolucionado de la misma manera y las decisiones importantes las hemos compartido. Siempre estuvimos de acuerdo en los grandes cambios, como el lugar donde vivir o la llegada de los hijos. Nuestra suerte es que hemos estado super alienados en los momentos cruciales.

Beatriz Luengo y Yotuel promocionan 'GPS'. Foto: GTRES

¿Su marido puede viajar a Cuba?

BL: No le dejan. Hicimos la canción Patria vida, yo la compuse y él la cantó, ganó un Grammy a la Canción urbana del Año, nos recibieron en la Casa Blanca, la letra está en una página del congreso de los Estados Unidos al lado del discurso de Martin Luther King para que futuras generaciones sepan que fue un himno de libertad, pero en Cuba, al igual que ya pasó con Celia Cruz, se decidió que todos los cantantes que habían despertado una ola de esperanza para el pueblo cubano no pudieran regresar.

La parte amarga de la vida tiene esa cara.

BL: Convivo con un hombre que le duele su país. Dice que le han robado la oportunidad de pasear con sus hijos y enseñarles su casa, su colegio, estar con su familia… yo vivo a su lado el exilio y te diré que él sueña con Cuba cada día. Es una espina que duele mucho pero también hace que esté muy unido a una comunidad de personas que pasa por esa situación. Pero yo, que lo veo cada mañana, me duele sobremanera y no puedo asumir cómo de la noche a la mañana te impiden regresar a tu país sólo por pedir un cambio. Es muy fuerte lo que se siente. Yotuel dice que uno puede vivir en muchos sitios pero sólo hay un lugar que vive dentro de cada uno y para él es Cuba.

Yotuel y Beatriz Luengo, embarazada. Foto: INSTAGRAM

¿En qué nuevos proyectos anda ahora?

BL: Acabo de estar tres meses en España que es un récord. He bailado en el programa de Anne Igartiburu, acabo de terminar un disco, estoy por festivales llevando el documental de Patria y vida

¿Cómo hace para descansar?

BL: Al trabajar juntos decidimos que al llegar a casa no hablaríamos de trabajo. En el momento que pasamos la puerta nos centramos en nuestra familia y dejamos todo fuera, sabemos desconectar totalmente.

Test

¿Dónde ha amanecido?

BL: En mi casa de Miami.

¿Cuándo lloró por última vez?

BL: Ayer cuando acudieron mis hijos a recogerme al aeropuerto con un globito.

¿Recuerda su última mentira?

BL: Soy de las que pienso que la verdad está sobrevalorada cuando a alguien le va a hacer daño. Lo mío son mentiras piadosas.

¿Cuál es su inversión más cara?

BL: La escuela de danza que tengo en Madrid.

¿Cuándo fue la última vez que e desnudó delante de alguien?

BL: Hace un momento en el gimnasio.

¿Qué es lo que más le disgusta de usted?

BL: Muchas cosas, pero por destacar algo te diré que soy muy cabezota y me cuesta delegar... Soy muy dura conmigo misma.

Beatriz Luengo y Yotuel posan juntos para sus redes sociales. Foto: INSTAGRAM

Cuénteme una situación embarazosa que haya vivido y no olvida.

BL: Desde niña soy disléxica con los nombres de las personas y no veas la cantidad de situaciones absurdas que me genera y eso que ya lo aviso cuando conozco a la gente. Por ejemplo, a Caetano Veloso le digo Velencoso como el modelo.

¿Qué haría de ser invisible?

BL: Me gustaría entrar en conversaciones para saber qué dicen algunas personas de mí.

¿Ha robado algo alguna vez?

BL: Con siete años estaba en el centro comercial de mi barrio y empujada por mis amigas entré a coger dos chicles. Nada más hacerlo la encargada me cogió de la capucha y llamó a mi familia. No veas la que se montó en casa. Pero mira cómo es la vida. Cuando pasaron los años compré ese local para mi escuela y dejé como empleada a la misma señora que me pilló de niña. Le agradecí que me diera esa lección de vida.

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