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Empresas y finanzas

CaixaBank controlará el nuevo campeón nacional tras fusionar Bankia

  • El grupo contaría con 650.000 millones de activos y más de 50.000 empleados
  • Las negociaciones entre ambas entidades se iniciaron en agosto

Fernando Tadeo

Bankia y CaixaBank están analizando llevar a cabo una fusión que daría como resultado la mayor entidad de España con el objetivo de reforzarse, siguiendo las últimas recomendaciones realizadas por los supervisores al sector. La entidad nacionalizada ya había reconocido públicamente que estaría dispuesta a establecer conversaciones para una operación, pero CaixaBank había dejado claro que no tenía en su hoja de ruta una integra.

El movimiento, que ha sido confirmado a la CNMV por ambas, sin embargo, se habría producido en las últimas semanas y podría cerrarse manera oficial en los próximos meses. Las acciones de CaixaBank se han anotado una subida del 12,37% y Bankia, del 32,88% al cierre de la sesión de este viernes.

El movimiento, además, está respaldado por el accionista mayoritario de Bankia, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob). De fructificar las negociaciones, este organismo público podría llegar a tener un 14% de la nueva entidad, de acuerdo con las valoraciones actuales del mercado. Pero el socio mayoritario será la Fundación La Caixa, a través de Criteria, quien mantendrá el control con cerca del 30% del capital.

De hecho, según explican distintas fuentes, detrás de las negociaciones se encuentra el presidente de la Fundación, Isidro Fainé, que desde la anterior crisis financiera pretendía convertir a CaixaBank en un campeón nacional, con unos activos de 650.000 millones. Ya Fainé y el anterior presidente de Bankia, Rodrigo Rato, estuvieron a punto de sellar la unión de ambas entidades.

La premisa con la que CaixaBank seguirá adelante con las negociaciones es, precisamente, que La Fundación mantenga el poder con la integración, según indican fuentes conocedoras de la situación. A priori, se hará a través de un canje de acciones y aun no está claro si se requerirá una ampliación de capital para que se lleve a cabo.

Esta semana el vicepresidente del BCE, Luis de Guindos, había apremiado al sistema a que pusiera en marcha el proceso de consolidación con el objetivo de elevar la rentabilidad y fortalecerse ante la pandemia.

La operación permitiría al Estado participar en un grupo con un mayor potencial de rentabilidad y poder así, a través de una posterior venta, recuperar la mayor parte de las ayudas públicas. El nuevo grupo podrá llevar a cabo sinergias de costes elevadas, ya que nacería con más de 50.000 empleados y 6.700 oficinas, de las cuales 6.000 están ubicadas en España. Las restantes en Portugal, donde CaixaBank tiene presencia a través de BPI. Las mayores duplicidades de red se dan en la Comunidad Valenciana, donde ambos tiene su sede social.

Cúpula

Una de las cuestiones clave es de las conversaciones será la configuración del organigrama. Se da casi por hecho que el actual consejero delegado, Gonzalo Gortázar sería el máximo ejecutivo, quedando así, pendiente las tareas que tendría el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri, que podría conservar el puesto pero con funciones únicamente institucionales.

Desde el Ministerio de Asuntos Económicos han señalado que "en el caso de estas conversaciones y estudios concluyan en una propuesta de acuerdo, el Frob los analizará con completa objetividad desde la perspectiva de generación de valor y optimización de su capacidad de ayudas". Además, han recordado que la "prioridad" del Gobierno es "maximizar el valor de la participación pública y reforzar la estabilidad financiera del país".

CaixaBank, desde la pasada crisis financiera, ha sido una de las entidades más activas en la absorción de entidades. Se hizo con Banca Cívica, Morgan Stanley en España y, Banco de Valencia y Barclays. Por su parte, Bankia también cuenta con experiencia en esta ámbito, ya que integró hace unos años a BMN, grupo que también estaba nacionalizado.

Como consecuencia de la pandemia, la situación del sector se ha enturbiado más si cabe por el lastre que supondrá la próxima oleada de morosidad. Las cotizaciones se han desplomado ante la caída de la rentabilidad y la poca visibilidad de que este parámetro se mejore hasta 2022. Bankia, en este escenario, ha reducido su valor bursátil a menos de 3.200 millones, por lo que la participación del 62% del Frob apenas se sitúa en 2.000 millones. Por su parte, CaixaBank ha disminuido su capitalización a 11.900 millones.