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Empresas y finanzas

Los accionistas minoritarios se movilizan contra el acuerdo de Abengoa

  • Denuncian la extrema dilución y reclaman que se evite a toda costa la disolución de la sociedad
Gonzalo Urquijo, presidente de Abengoa

Javier Mesones, Rubén Esteller

Cientos de accionistas minoritarios de Abengoa han comenzado a unirse para denunciar el acuerdo de reestructuración firmado la semana pasada que implica una dilución casi total de la sociedad en el vehículo que atesora los activos de la ingeniería, Abengoa Abenewco 1.

Asimismo, buscan presionar a la compañía que preside Gonzalo Urquijo para que evite de cualquier modo su disolución. Para ello, requiere que el 96% de los proveedores que tienen una deuda de 153 millones acepten los créditos participativos que les ofrece la empresa.

El acuerdo de reestructuración supone que Abengoa SA, que cotiza en bolsa a través de acciones de tipo A y B, pasará a ostentar entre el 2,7% y el 3,52% del capital de Abenewco 1, siempre que consiga salir de causa de disolución, frente al 100% que tenía hasta ahora. Esta participación, no obstante, en realidad no era tal, ya que estaba ligada a los pactos de la última refinanciación, la de 2019, por la que los acreedores asumieron derechos sobre toda ella en función del pago de la deuda.

Esta última reestructuración, la tercera desde 2017, supone anticipar la dilución de Abengoa SA en el vehículo

En concreto, el 22,5% de Abenewco 1 ya estaba entregado a siete entidades (Santantader, Bankia, Calyon, KKR, BlueMountain, Alden y Signature) a través de un convertible aún no ejecutado y hasta el 77,5% restante también podría ser canjeado por capital en un periodo de entre cinco y diez años. Es decir, esta última reestructuración, la tercera desde 2017, supone anticipar la dilución de Abengoa SA en el vehículo.

En este escenario, accionistas minoritarios que aseguran ostentar más del 7% del capital (el porcentaje varía según van sumando nuevos inversores) se están agrupando para contratar a un despacho de abogados y negociar con la dirección de Abengoa un acuerdo. Tienen previsto contactar con bufetes especializados como Cremades & Calvo Sotelo, Hernández Gil, IUS+ Aequitas y Cortés Abogados.

Estos accionistas "dudan sobre la situación de disolución técnica de Abengoa y solicitan la identidad de los proveedores que deben adherirse al 96%", así como "el porcentaje de adhesión" que la empresa tiene en la actualidad. Consideran "inverosímil que tras las enormes quitas practicadas a favor de Abenewco 1, se pretenda liquidar la sociedad matriz cotizada por la falta de acuerdo en 153 millones, destrozando los ahorros de miles de familias españolas".

Abengoa por el momento no ha detallado cuál es el porcentaje de adhesiones de estos proveedores

Abengoa por el momento no ha detallado cuál es el porcentaje de adhesiones de estos proveedores, pero su presidente, Gonzalo Urquijo, ha hecho un llamamiento este lunes para que acepten convertir su deuda comercial por 153 millones en créditos participativos de Abengoa SA. Estos no tendrán ningún recurso a AbenewCo 1. Según explican fuentes conocedoras, entre estos proveedores figuran empresas que ya no tienen relación comercial con la ingeniería.

En cualquier caso, los fondos y los bancos acreedores han blindado el futuro de Abengoa Abenewco 1, de manera que la disolución de Abengoa SA no afectaría en modo alguno la continuidad de su actividad –siempre y cuando se apruebe el acuerdo de reestructuración por parte de todos los acreedores, lo que se prevé para mediados de septiembre-.

Abengoa SA, entre cuyos accionistas, además de particulares, figuran fondos de inversión, bancos como el Santander y el propio Estado a través de la Secretaría de Estado de Comercio, tiene hasta el próximo 3 de diciembre para salvarse. Hasta entonces, que es cuando se espera que se produzca la conversión de los instrumentos financieros en acciones de Abenewco1, Urquijo y su equipo podrán sumar adhesiones entre los proveedores problemáticos.

¿Volverá a cotizar?

La dirección de Abengoa confía en alcanzar el porcentaje requerido y evitar así la disolución de la sociedad, cuyas acciones se mantienen suspendidas desde finales de julio y, presumiblemente, no volverán a cotizar hasta que pueda presentar sus cuentas auditadas y salir de causa de disolución –siempre y cuando lo consiga-.